Comparecencia en ‘prime time’

EL MUNDO 14/09/16
SANTIAGO GONZÁLEZ

El ministro de Economía hizo una intervención prolija ante la Comisión estructurada en tres partes, la primera de las cuales detalló el procedimiento que se sigue para proveer los cargos directivos del Banco Mundial, cargos que son técnicos y no políticos. En segundo lugar, que el ex ministro Soria cumplía holgadamente los requisitos para el cargo y que todos sus antecesores a lo largo de los últimos 30 años han sido, como él, técnicos comerciales y economistas del Estado, y que el Gobierno pidió al candidato su renuncia «por el impacto político y mediático» que había tenido el caso.

Hay una cierta incongruencia entre los dos primeros argumentos y el tercero. Si las cosas son así, el Gobierno habría tomado una decisión injusta, quizá un apunte de prevaricación, al presionar al candidato para que lo dejase.

Tras la comparecencia de ayer, continúa la batalla política para obligar a repetir la comparecencia, pero la próxima vez en el Pleno del Congreso. Parece a todas luces una sobreactuación opositora. Este Congreso de los Diputados va a incumplir este año la tarea más relevante que cada año tiene todo Parlamento en su tarea legislativa: la aprobación de la Ley de Presupuestos. Nuestro Congreso no va a ser capaz de aprobar las cuentas de 2017 antes del 15 de octubre, que era la exigencia de la Unión Europea. Su incumplimiento costará a España una multa de hasta 5.000 millones de euros y la pérdida de las ayudas europeas.

Es mucho más importante, al parecer, este proceso por la sombra de un burro, esta discusión fútil por un nombramiento inadecuado pero que jamás llegó a producirse, se quedó en grado de tentativa y no pasó de las palabras a los hechos. La moral católica y la moral de izquierdas coinciden en condenar los malos pensamientos y los malos deseos. Es más que probable que el compareciente De Guindos se dé por comparecido con lo de hoy y no esté por la labor de repetir ante el Pleno. Él tiene cosas importantes que hacer, aunque esté en funciones.

La torpeza del Gobierno en el caso Soria es palmaria. Tuvo protestas hasta de su propio partido. Fue obligado a rectificar y lo hizo. Ha recibido críticas mediáticas y políticas durante todos estos días. Ayer se le afeó justamente la conducta en la Comisión. Tuvo el ministro réplicas duras, la más pertinente de las cuales fue la del portavoz económico de Ciudadanos, Toni Roldán, tan suave en las formas como impecable en las argumentaciones. El socialista Pedro Saura es uno de estos portavoces enragés de Sánchez Pérez, con decir que, a su lado, Pablo Iglesias estuvo moderado y al borde de la cortesía, estaría todo dicho.

Fue el portavoz de Ciudadanos el que propuso cambiar el orden del día y empezar por lo sustancioso, con el fin de evitar que pudiera coincidir con el partido del Barça en la Champions, dejando para el final la sopa de fideos, o sea, los presupuestos y el déficit, según el protocolo del cocido maragato. Como si esperasen que ayer a las cinco de la tarde los españoles fuesen a romper los índices de audiencia del Canal 24 horas. Lo querían en prime time, hora taurina. Ni siquiera los novísimos parecen de este mundo.