El aforamiento murciano

EL MUNDO 12/04/17
SANTIAGO GONZÁLEZ
Terminará la legislatura y no habremos resuelto la pena de Murcia. El joven Rivera se ha engolosinado con su papel arbitral y esto ya es un no parar. Esto viene de Granada, cuando C’s retiró su apoyo al alcalde Torres del PP tras su imputación nazarí para hacer alcalde al socialista Cuenca, imputado cinco meses después por cursos de formación. De esto hace ya casi medio año y no era coherente la dimisión inmediata en Murcia y apoyar en Granada seis meses a un alcalde imputado con el que sustituyeron a otro alcalde imputado.

No es sólo coherencia. Lo de Murcia es un problema que estos chicos no han sabido calibrar más allá de la cabeza del bautista Sánchez. Ahora quieren imponer un pleno urgente de la Asamblea Regional que elimine los aforamientos. Es cierto que tenemos más aforamientos que otros, pero también es verdad que aquí tenemos una acusación popular, que otras democracias desconocen y que está mostrando graves inconvenientes. Gracias a ella hay partidos que emplean las querellas judiciales como una herramienta de lucha política contra sus adversarios. El propio Sánchez ha recibido 16 querellas de los socialistas murcianos que fueron archivadas una tras otra, hasta que la 17ª fue admitida, la del caso Auditorio.

El PP exigiría como primera medida limitar la acusación popular, en la razonable creencia de que suprimir el aforamiento supondría entregar a los suyos inermes a cualquier querella con razón o sin ella de cualquier partido adversario. El aforamiento murciano es, además, una medida ad hominem. Vamos a ver, mi admirado Riverita, no se me acaba de alcanzar que le corra tanta prisa el aforamiento murciano y se tome con mucha más calma el andaluz, donde sostiene pastueñamente la Junta que preside Susana Díaz.

Ojo, no he dicho que no quiera eliminar los aforamientos en Andalucía, lo que pasa es que hay tareas más urgentes y lo pospusieron para darle prioridad a la reforma de la ley electoral. En Murcia lo habían hecho en los dos meses que siguieron a las elecciones de 2015. La verdadera regeneración, como la caridad bien entendida, empieza por lo que le beneficia a uno. Hay un problema técnico que no sé si han valorado adecuadamente estos muchachos. La eliminación del aforamiento es un proceso que puede alargarse meses y que mantendrá a la Región en la situación de interinidad que vive ahora mismo, con su Gobierno en funciones. Porque la medida requeriría una reforma estatutaria, artículos 25 y 33. Una vez aprobada la reforma en la Asamblea (con una mayoría de 3/5) se tramitaría como una ley orgánica ante las Cortes Generales. Rivera quiere darle al PP su pellizquito de monja, una humillación añadida para que les voten su reforma. O sea, que la eliminación del aforamiento va a ser un obstáculo para la investidura y la gobernabilidad de Murcia va a seguir en el alero. Mientras, el ansia regeneradora de C’s no permite ejercer de presidente a Sánchez, pero están dispuestos a relajarla para que sí le permita ejercer de diputado. ¿De verdad cree este chico que los murcianos tienen tantas ganas de votarlo?