El Brexit de Mrs. May

JOSÉ MARÍA CARRASCAL – ABC – 25/06/17

José María Carrascal

José María Carrascal

· Mi gran temor es que, a última hora, los ingleses se vuelvan atrás y no se vayan.

Nunca había sonreído tanto Theresa May desde que llegó a 10 Downing Street que en la reunión de presidentes y jefes de gobierno tenida lugar en Bruselas el viernes. Y eso que iba a hablarse de la salida de su país de la Unión Europea. Sonrisas, estrechones de manos, gestos amables a diestro y siniestro, sólo le faltó aplicar la «formula Susana Díaz»: plantar dos besazos a todo el que se le ponga por delante, sea amigo o enemigo.

Pero eso sería demasiado para una premier británica. Con lo hecho basta e incluso sobra un pelín, pues delata el tremendo apuro en que se encuentra la dama, por su culpa, la de sus predecesores y, todo hay que decirlo, la de sus conciudadanos que se han permitido extravagancias de tiempos en que solucionaban los problemas enviando the Royal Navy al lugar del conflicto.

Mrs. May estaba dispuesta a un «brexit duro» y va a tener que conformarse con bastante menos. ¿Que significa brexit duro? Pues que los ingleses impondrían sus condiciones –me quedo con lo que me interesa (acceso al Mercado Común) y rechazo lo que me molesta (fronteras abiertas y obediencia de las normas comunitarias)–, y en otro caso, no habría acuerdo. Consecuencias de la supervivencia de la mentalidad imperial cuando el imperio ya no existe.

Son muchos los ingleses convencidos de que hacían un favor a los continentals, como nos llaman, entrando en su club, cuando fuimos nosotros quienes les hicimos un favor admitiéndolos. Es la línea que hemos adoptado en la negociación. Se vio al abordarse el primer tema sobre la mesa: el de los ingleses que residen en el continente y los «continentales» residentes en el Reino Unido. Mrs May hizo una propuesta recibida con frialdad por no decir rechazo: «Sin garantías de que se respeten las cuatro libertades, la relación futura de la UE y el RU se verá afectada» declaró Frau Merkel, con Macrón al lado asintiendo. Una advertencia de que el «brexit duro» lo tendrá Mrs May.

¿En qué acabará esto? Los lectores conocen mi opinión: mi gran temor es que, a última hora, los ingleses se vuelvan atrás y no se vayan. Pero la cosa ha ido demasiado lejos y quedan todavía demasiados ingleses con mentalidad imperial que hacen inviable tal gatillazo, por lo que imagino que se contentarán con un compromiso que les permitan salvar los muebles. ¿Cuál sería? Pues conseguir, tras la salida, un acuerdo para conservar parte de los beneficios que reporta pertenecer a la UE. Lo tienen varios países: los escandinavos e incluso Suiza, la más celosa de su soberanía. Pero las circunstancias mandan.

Los españoles tenemos que tener cuidado de que tales beneficios no incluyan que Gibraltar siga gozando de los suyos, como seguro intentarán. Tras ver al PSOE de Pedro Sánchez unirse a los antieuropeos contra el tratado comercial con Canadá, vuelve aquello de «todo es posible en España», incluido equivocarnos aún más que los ingleses.

JOSÉ MARÍA CARRASCAL – ABC – 25/06/17