El impersonal

ARCADI ESPADA – EL MUNDO – 07/06/16

· Leía ayer este modelo de párrafo autodeterminado: «Una objeción obvia es si una cuestión que afecta profundamente al sistema autonómico (y a los sentimientos de millones de españoles) podría ser resuelta solo por los catalanes. Pero también sería cuestionable que la última palabra sobre el futuro de Cataluña correspondiera a todos los españoles».

Lo escribía Patxo Unzueta en la prensa socialdemócrata. Como reconoce, hay una cuestión que afecta a los españoles («sistema autonómico» y «sentimientos de millones de españoles»). Y, sin embargo, parece que «es cuestionable» que una cuestión que afecta a los españoles («el futuro de Cataluña») corresponda resolverla a todos los españoles.

La política está también para deshacer los nudos de la lógica. Pero con una condición estricta: que no se haga en nombre de la lógica, sino de la política. «Es cuestionable», dice. El que utiliza el impersonal es porque no puede utilizar otra cosa. Pero en lo impersonal está la clave. Es el tipo de oración que permite objetivizar, mediante el ocultamiento del sujeto, el supuesto derecho de los catalanes a decidir sobre el resto de españoles. Darlo como una premisa axiomática. Y es, justamente, en esa premisa donde se funda cualquier derecho de autodeterminación y lo que convierte al referéndum, y no a su circunstancial resultado, en el verdadero acto de soberanía.

El tercerismo universal se queda pasmado cuando comprueba que los secesionistas de cualquier lugar y condición insisten, después de perder un referéndum, en repetirlo. Es una insistencia briosamente natural. La soberanía ya les pertenece y lo que reclaman solo es su derecho a ejecutarla. De ahí que lo primero que harían los nacionalistas tras ganar un referéndum sería establecer que el sujeto de soberanía de Cataluña son los catalanes. Ningún Estado puede existir haciéndose eternas consultas sobre sí mismo.

Los únicos que, desde el ejercicio de la democracia, pueden cuestionar que la última palabra sobre Cataluña corresponde a todos los españoles son… los españoles. Pero los nacionalistas no deben preocuparse demasiado. Los españoles son gente generosa y desprendida. Y los españoles de izquierda, para qué decir. Más buenos que el pan. Ahora mismo están a punto de dar varios decisivos millones de votos a una suerte de partido que quiere ceder a los nacionalistas la soberanía común. Por tanto no es obligatorio que los analistas torturen la lógica, la moral y la política. Con el basto voto basta.