La aproximación del nuevo PSOE a Podemos, no viceversa, empieza a ser una realidad constatable y se confirmará a lo largo de la mañana de hoy cuando termine el encuentro de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias. Y eso será así porque, por mucho que la conversación se celebre en el despacho del portavoz del grupo socialista en el Congreso, detalle que pretende subrayar que la iniciativa la lleva el líder socialista y el jefe de Podemos se conforma con seguir la ruta marcada por el renacido secretario general, los hechos desmienten esa pretensión. El lenguaje de los símbolos que tanto gustan a ambos políticos y cuya importancia no vamos de ninguna manera a discutir, tiene un inconveniente y es que sus efectos suelen durar poco tiempo.

Los nuevos dirigentes del PSOE han decidido acercarse a las tesis de Podemos hasta el límite de su resistencia. Lo hacen por una cuestión estratégica pero cada vez es más evidente que también lo hacen por convicción ideológica. La estrategia que les impulsa a los aledaños del partido morado es su convencimiento de que si se mimetizan suficientemente con los de Pablo Iglesias recuperarán los votos que han ido perdiendo desde 2011. Y en este momento se sienten fuertes porque las primarias les han otorgado un poder casi absoluto sobre la marcha del partido. Por eso se aprestan a poner en marcha una agenda social pactada con Podemos y con la pequeña satisfacción, mínima y pueril, de que han sido los socialistas y no los podemitas quienes antes se han llevado al huerto a los sindicatos. Pero lo interesante está en ver hasta dónde llegan los de Pedro Sánchez en esta aproximación a los de Iglesias y cómo va a administrar el líder de Podemos esa cercanía con el partido cuyo espacio político quería no hace mucho ocupar.


· Iglesias no va a permitir de ninguna manera que un crecido Sánchez venga ahora a comerle la merienda

Porque Pablo Iglesias no está precisamente en su mejor momento. La moción de censura le sirvió para una cosa y sólo una: para propiciar el acercamiento con el PSOE  y para nada más. Es decir, no le ha servido para fortalecer su imagen política ni fuera ni dentro de las filas de su partido. Y en esa situación de relativa debilidad, aunque pudiera ser circunstancial, el jefe del partido morado no va a permitir de ninguna manera que un crecido Pedro Sánchez venga ahora a comerle la merienda. Por lo tanto, lo previsible es que, una vez realizado el acercamiento que ahora se inicia, se desencadene una batalla cruenta por los votos que ambos se van a disputar a muerte porque en retenerlos les va a ambos partidos la vida política y su futuro electoral.

Y será también de gran interés calcular la dimensión del vacío que el nuevo PSOE deje a su derecha y quién se va a beneficiar inmediatamente de ese hueco por el procedimiento de ocuparlo más pronto que tarde. Y ése es el partido de Albert Rivera porque no hay otro en el espacio ideológico de centro con posibilidades de escorarse ligeramente a la izquierda, lo suficiente como para recoger al votante moderado del antiguo PSOE que puede acabar saliendo despavorido de los planteamientos de ese partido que quiere deshacer casi todo lo que el viejo PSOE puso en pie durante años.

Baste decir que la nueva Ejecutiva socialista se ha pronunciado muy mayoritariamente en contra del famoso CETA y que, si han decidido abstenerse, ha sido únicamente para no contrariar la palabra dada por su secretario general al Comisario de Asuntos Económicos y Financieros de la UE, el también socialista, como Pedro Sánchez, Pierre Moscovici. Por eso y porque la todavía independiente y portavoz parlamentaria Margarita Robles ha puesto un poco de razón al decir que un partido que quiere ser de gobierno no puede andar cambiando de opinión cada dos por tres en asuntos de esa trascendencia.


· Si fuera por la Ejecutiva del PSOE, Españaacabaría votando que no al CETA y haciendo el ridículo ante sus socios de la UE

Pero la realidad es que, si fuera por la Ejecutiva del PSOE, España acabaría votando que no al CETA y haciendo el ridículo ante todos sus socios de la Unión. Pero ése es un asunto que no parece inquietar a la nueva dirección socialista, sólo preocupada en demostrar que “somos la izquierda”. Menos mal que el Gobierno va a contar con los suficientes votos a favor como para sacar adelante la votación, contando con el apoyo del PNV e incluso con el del PDCat, de modo que España cumplirá su papel dignamente como socio fiable de la Unión. Pero que se prepare Rajoy porque la Ejecutiva socialista ha anunciado ya que piensa votar contra otros tratados internacionales que se están negociando todavía.

La conclusión es que esta Ejecutiva es, definitivamente, la más radicalizada de todas las anteriores Ejecutivas que ha tenido el PSOE desde 1974. Son ya muchos datos, demasiados, en muy pocos días. Está su evidente acercamiento a las posiciones de Podemos, está la “comprensión” mostrada por Oscar Puente el portavoz de la nueva Ejecutiva con las declaraciones de los alcaldes socialistas catalanes apoyando la celebración del referéndum ilegal; las manifestaciones de la secretaria de Cohesión Social, Nuria Parlon, que la semana pasada dijo que su partido pediría a la comunidad internacional que interviniera si el Gobierno decidiera aplicar en Cataluña el artículo 155 de la Constitución.

La conclusión es que esta Ejecutiva es, definitivamente, la más radicalizada de todas las anteriores

Y ayer, para rematar, nos topamos con el deseo expresado del voto negativo al CET y con las palabras del alcalde de Blanes comparando a Cataluña con Dinamarca y a España con el Magreb. Todo esto no son “opiniones personales” como pretende el portavoz Puente. Todo esto, o es muestra de un caos absoluto, y muy inquietante, entre los dirigentes del partido, o es lo que parece: un síntoma significativo de radicalización e irresponsabilidad política que crece y crece amparado por el persistente silencio de su secretario general.