Escrache a la prensa

ABC 07/03/17
IGNACIO CAMACHO

· Si le organizaron un escrache a Errejón, que es o era de los suyos, qué no les importará hacer con la prensa

Alos periodistas les presionan los políticos, algunos empresarios, los presidentes de clubes de fútbol, los anunciantes y a veces hasta los directivos de sus propias empresas. Hay ministros, barandas autonómicos y alcaldes que delegan la coerción en esos

lucas brasi que son por voluntad propia ciertos agrandados jefes de prensa. Éste es un oficio en el que el vecino se siente autorizado a dictarte lo que debes escribir cuando te encuentra en el descansillo de la escalera. El periodismo es un ejercicio de libertad que exige piel dura para conllevar la presión que está en su naturaleza. Deberían enseñar a aguantarla en las facultades y escuelas.

El surgimiento de las redes sociales ha dado lugar a una modalidad más incómoda de coacción que se ampara en el anonimato y en la masa. La tendencia autoritaria de los populismos se sirve de las nuevas tecnologías para desarrollar su técnica de intimidación patotera. Los hinchas se constituyen en yihad contra los cronistas críticos y algunos líderes y partidos se han especializado en incitar al linchamiento moral de los profesionales independientes mediante oleadas de insultos y consignas que tratan de amilanarlos en su conciencia. En este dicterio organizado destaca Podemos, que desde su nacimiento dedica numerosos recursos materiales y humanos a utilizar internet como una sofisticada arma de guerra. Sus comandos tuiteros lanzan auténticos blitzkriegs contra los informadores que no siguen los dictados de cabecera. El problema es que no se trata de la típica protesta de los políticos cabreados y siempre ansiosos de ganar influencia, sino de un plan de acoso a los medios estructurado como una estrategia. El asunto ha llegado a un extremo en que la Asociación de la Prensa de Madrid se ha visto obligada a dar amparo a las quejas. Si le organizaron un ciberescrache navideño a Errejón, que es o era de los suyos, qué no les importará hacer con quienes no pertenecen a su cuerda.

En éste como en tantos otros ámbitos, Podemos está enseñando desde el principio su modelo; no cabe reprocharles falta de transparencia. Todos los proyectos de poder totalitarios se reflejan bien pronto en su trato con la prensa. Los populistas latinoamericanos, inspiradores del partido morado, han amenazado siempre la libertad de información, bien desde el hostigamiento chavista, bien incluso con leyes censoras como la del ecuatoriano Correa. En esto también se parecen a Trump, mal que les pese la referencia. Su concepto de la democracia pasa por la represión de las ideas. Quienes los apoyan de buena fe no podrán decir que no sabían lo que nos espera.

Por lo demás, ya indicó el maestro Montanelli, siempre tan rotundo, que la independencia de un periodista –ante su empresa, ante la política, incluso ante el público- debe ser confiada «alle palle». Pelotas. Cuestión de tenerlas o de serlo. La diferencia es lo que vale.