Golpistas on tour

LIBERTAD DIGITAL 24/05/17
JOSÉ MARÍA ALBERT DE PACO

· El nacionalismo farfulló una vez más para sí mismo, recreando la españolísima tradición del hogar regional

Que Puigdemont pronuncie en Madrid una conferencia sobre ‘cómo dar un golpe de Estado (sin sucumbir en el intento)’, restituye el símil capitalino de rompeolas de todas las Españas. Que lo haga, además, en un local cedido por el Ayuntamiento, da idea de hasta qué punto el ‘Régimen del 78’ ha institucionalizado la acogida e incluso el mimo de quienes pretenden destruirlo. ¡Welcome Indepenees!

El recinto, o lo que quiera que Carmena les tenía preparado, guardaba inquietantes similitudes con las fan zones que las autoridades habilitan a los bárbaros en las finales futboleras. No porque sonara el Despacito y se sirvieran cubatas, no, sino porque la gran mayoría de los asistentes eran, por así decirlo, ultrasures. El presidente de la Generalitat, en efecto, ‘tendió la mano’ a un puñado de hooligans desplazados ex profeso. Los mismos, probablemente, que le jalearon en Bruselas, o que arroparon a Homs en su declaración ante el Supremo, o hicieron el pasillo a Forcadell de camino al TSJC. El Tot això qui ho paga ha dejado de ser un latiguillo. A Pla, apóstol de la concreción, le habría encantado saber que en el caso de Homs, la cuenta subió a 13.470 euros.

Así, y de modo similar a esos borrachos que balbucean «yo ya me entiendo», el nacionalismo farfulló una vez más para sí mismo, recreando la españolísima tradición del hogar regional. La única espectadora que no batió palmas fue Cayetana Álvarez de Toledo, que se coló en la fiesta (literalmente) junto con Rosa Belmonte, y fue dando noticia en Twitter de un suceso puramente extraordinario: cómo un paleto de Gerona trataba, siquiera retóricamente, de poner contra las cuerdas al Estado de derecho.

Entretanto, y según he sabido por la misma Cayetana, el corresponsal del New York Times, Raphael Minder, rendía homenaje a Hemingway (¡aquí bebió!) alertando al mundo de que cincuenta fascistas protestaban en la calle contra Puigdemont: «Fascists protest Catalan secession in front of Madrid police – Not sure this can help bridge divisions». Resistiendo el acoso de las hordas fascistas, una delegación de demócratas catalanes (pleonasmo) trataba, infructuosamente, de llamar al diálogo. Fechado en Madrid, el 28 de marzo de 1939.