Jergas

JON JUARISTI – ABC – 26/03/17

Jon Juaristi

Jon Juaristi

· La lengua de madera del nacionalismo vasco se apodera de los telediarios.

Horas después del atentado de Westminster, el presentador del noticiario vespertino de la Cuatro anunciaba que aquél había producido «cuatro víctimas mortales, incluido el agresor». La reacción no se hizo esperar, y un busto parlante de la primera cadena de TVE traducía el enunciado, un día después, como «cuatro muertos, incluido el agresor». Ya no había víctimas.

Una información veraz exigiría menos economía lingüística y más precisión. Algo así como: «El atentado se cobró tres víctimas mortales. El autor del mismo fue muerto por la policía». Recuerdo que hace treinta o cuarenta años, algunos periódicos del País Vasco utilizaban este tipo de clasificaciones: por un lado la víctima (o las víctimas); por otro, el agresor o agresores, a los que, en ciertas ocasiones, se llegaba incluso a calificar de terroristas.

Eran otros tiempos. La jerga del nacionalismo vasco triunfante no admite ya la distinción entre víctimas y terroristas. O todos víctimas, incluyendo los terroristas, o un intercambio de papeles: los guardias civiles terroristas, y los terroristas, víctimas del terrorismo de Estado. Es verdad que al nacionalismo vasco gobernante (que es sólo una parte del nacionalismo vasco triunfante) la segunda solución no le acaba de gustar. La primera, la nivelación de víctimas y terroristas suprimiendo esta última categoría, le parece menos incómoda con vistas a un piadoso olvido. Por eso es la que se promueve desde las tertulias de la Telebista.

La Euskal Telebista, o sea, la televisión autonómica vasca, tiene dos cadenas: una emite en vasco y otra en la lengua del opresor, que desgraciadamente es la de la práctica totalidad de los vascos de España. Tal circunstancia explica que la cadena en vascuence tenga una birria de audiencia, pese a su esforzada difusión de cocina vernácula, coros y danzas y hasta misa en vascuence los domingos y fiestas de guardar. La cadena en español es mucho más seguida y constituye el instrumento principal para la restauración de la convivencia pacífica en Euskadi, o sea, para la reconciliación nacionalista de los vascos en su condición universal de víctimas.

Por eso la Telebista en español se ha convertido en el modelo informativo de las televisiones españolas, privadas y públicas. La abolición de la diferencia entre víctimas y terroristas viene muy bien para moverse en un mundo donde prácticamente todo el mundo reclama la condición de víctima, sobre todo los criminales, que se consideran oprimidos, humillados o abandonados por el entorno, o miembros de una minoría oprimida, humillada o abandonada por el entorno. Hoy, la mención de tales minorías debe suprimirse cuidadosamente de toda información concerniente a atentados protagonizados por sus miembros (o miembras).

Esto no pasaba en la Antigüedad, hace treinta años. Se podía decir, por ejemplo, que los etarras eran nacionalistas vascos. Es más, se podía incluso sostener que ETA favorecía al nacionalismo vasco en su conjunto, aunque muchos nacionalistas vascos desaprobasen los atentados de la banda y ésta matase muy de vez en cuando a algún nacionalista vasco. Lo favorecía porque inhibía las críticas públicas al nacionalismo vasco, toda vez que actuaba casi siempre contra quienes no querían plegarse a dicho nacionalismo.

¿A quiénes favorecen los atentados como el de Westminster? A nadie, dirán los ingenuos: estos atentados perjudican a todos, y en primer lugar a los que sus autores pretenden defender. Bueno, las mismas tonterías se decían de los atentados de ETA. No son vascos, afirmaban de ellos los españoles en general. No son nacionalistas vascos, proclamaban muchos nacionalistas vascos. Y vaya si lo eran, como se ha comprobado.

JON JUARISTI – ABC – 26/03/17