La Cataluña en la que elegí vivir

EL PAÍS  09/09/16
INÉS ARRIMADAS

· La sociedad catalana ha avanzado cuando ha sabido integrar las emociones de todos sin obligar a elegir

Mis padres nacieron en Salmoral, una pequeña localidad de la provincia de Salamanca que tiene algo más de 150 habitantes. Con los años se mudaron a Jerez de la Frontera y allí nací. Con 18 me mudé a Sevilla para estudiar en la universidad, también estudié un año en Francia y comencé a trabajar. Hace una década me contrataron en una empresa catalana y decidí ir a vivir a una ciudad que desde pequeña me había fascinado: Barcelona. Aunque soy una enamorada de mi tierra natal, no elegí el lugar en el que nací, pero sí elegí en el que vivir y formar mi propia familia: Cataluña. La sociedad catalana —y española en su conjunto— ha desarrollado un proyecto exitoso cuando ha sabido nutrirse de la diversidad, aglutinar sueños, aprender a respetar las diferencias y, al mismo tiempo, resolver las preocupaciones de la gran mayoría de sus ciudadanos. Ha avanzado de forma imparable cuando ha sabido integrar las emociones de todos sin obligar a elegir entre unas y otras.

Por desgracia, este no es el momento que vive ahora Cataluña. El actual Gobierno de la Generalitat ha provocado un frenazo institucional incapaz de dar respuesta a la situación de emergencia económica y social que vivimos. Cada minuto que pierden sus dirigentes en cuestiones de confianza y declaraciones de independencia, lo perdemos todos los ciudadanos. Cada minuto que malgastan en provocar enfrentamientos, dejamos de avanzar.

Este domingo es 11 de septiembre, Día de Cataluña. Y es una pena que, como otros años, no se celebre como lo que debería ser: un día para manifestar juntos nuestro amor por nuestra tierra y el orgullo de ser catalanes. Al ir a la manifestación por la independencia se demuestra que ni siquiera en el Día de Cataluña Puigdemont es capaz de pensar en todos los catalanes. Para este día Ciudadanos organiza un almuerzo popular en Premiá de Mar en el que cualquier catalán podrá sentirse invitado y en el que nuestra única reivindicación será una jornada que podamos celebrar juntos. Porque, en el Día de Cataluña, tenemos la oportunidad de poner en primer plano todo aquello que compartimos. Sea cual sea el acto al que se asista el domingo, a todos los catalanes nos une el enfado y la fatiga con la corrupción. Sea cual sea el origen de nuestro apellido, podemos encontrarnos en la tarea inaplazable de resolver problemas comunes. Y todos compartimos las mismas necesidades. En Barcelona, Tarragona, Lleida o Girona, como en Salamanca, Jerez o Sevilla, hay muchas personas luchando por salir adelante. Y nuestra obligación desde la política es trabajar por ello. Para lograrlo necesitamos diálogo y consenso urgentemente en Cataluña. El mismo que desde Ciudadanos llevamos meses reclamando para toda España. Esto le trasladé al presidente Puigdemont durante el encuentro que mantuve esta semana con él como líder de la oposición. Le manifesté que solo aquellos que sepan unir de nuevo a los catalanes podrán liderar una nueva etapa política. Nadie que vaya a Madrid únicamente a exigir independencia podrá negociar por todos nosotros. Tampoco podrán aquellos que, pese a reivindicarse como partidos constitucionalistas, las viejas dinámicas les hacen anteponer los intereses de sus partidos a las necesidades de la sociedad.

En Ciudadanos trabajamos para que en el Congreso se escuchen y se ofrezcan soluciones a los problemas de los catalanes. Mientras otros venden una investidura por un a un referéndum de independencia, nuestro ha sido siempre a cambio de reformas. Los dos acuerdos negociados por Ciudadanos han tenido en cuenta reivindicaciones sociales urgentes para los catalanes y el conjunto de españoles: los autónomos, para que paguen cuotas más justas y tengan mayor protección social; las familias, para que dispongan de más semanas para cuidar de sus hijos y puedan llegar a fin de mes; los desempleados, para que obtengan apoyo real en la búsqueda de trabajo. Son acuerdos que lograron consenso en temas capitales para Cataluña y toda España como una reforma del sistema de financiación de las comunidades autónomas o el corredor mediterráneo.

Este domingo, cuando veamos que los catalanes no se unen para celebrar la Diada, debemos entender que se trata de una situación que necesita una solución urgente en Cataluña, y también en Madrid. No será fácil ni rápido pero estoy convencida de que lo conseguiremos. Quienes busquen que Cataluña sea parte de la solución y no parte del problema de España, saben que siempre encontrarán a Ciudadanos.