La mitad de los ‘exconsellers’ de Mas están recolocados en cargos públicos

EL ECONOMISTA 23/05/16

Hay quien entiende la política como un ejercicio de servicio público cuya finalidad es inmolarse sin que la acción de gobierno dependa de cálculos electorales. Otros la interpretan como una carrera a fondo en la que el objetivo es labrarse una trayectoria estable en la que ir acumulando cargos, haciendo de la política su profesión. Pasa en los partidos españoles, pero también en los nacionalistas, y es uno de los principales obstáculos de la tan anhelada regeneración democrática.

La Generalitat es el ejemplo más claro de cómo un político puede alargar su carrera tras ser conseller del Govern, un puesto en el que se considera que un político catalán ha alcanzado el zenit de su carrera a no ser que aspire a convertirse en president. El dato es ineludible. De los 13 consellers de los Gobiernos de Artur Mas, seis están aún en cargos públicos.

‘El Govern dels millors’
Artur Mas llegó a la presidencia de la Generalitat con 62 diputados y una etiqueta: el Govern dels millors (el Gobierno de los mejores). Muchos de los nombres que asumieron departamentos en 2010 aún siguen en algún puesto u otro.

Hay diversos ejemplos, pero si hay algún político que lleva años acumulando cargos y que ha sabido mantenerse en el poder, ese es Ferran Mascarell, un histórico militante del PSC que se fugó a Convergència en 2010. Su trayectoria siempre ha estado vinculada a la gestión cultural pública, siendo conseller de Cultura en 2006 con el PSC; y entre 2010 y 2015 como independiente vinculado a CiU. Este historiador poco recuerda de su pasado socialista, y es ahora delegado del Govern en Madrid.

Otro que también ejerce como delegado es el que fuera conseller de Gobernación con Jordi Pujol y de Agricultura con Artur Mas. Josep María Pelegrí tiene cargo público en su Lleida natal, a pesar de ser de Unió y dimitir tras la ruptura de CiU.

Como a nivel estatal, el Senado también es un retiro dorado para los últimos años de carrera de un político. Ahí está el ex conseller de Bienestar Social, Josep Lluís Cleries, que después de treinta años en cargos públicos sigue al pie del cañón en la cámara alta.

El Parlament también es un destino propicio para aquellos que no quieren despedirse de los privilegios que supone formar parte de la clase política. La ex consellera de Enseñanza, Irene Rigau, y el ex titular de Justicia, Germà Gordó, lo saben, y a pesar de haber perdido el rango de conseller, siguen como diputados por Junts pel Sí.

Rigau, profesora jubilada, confesó que mantiene su acta de diputada para tener aforamiento por estar imputada en la causa del 9-N. Germá Gordó, lleva asumiendo cargos públicos desde 1988, y ahora es incluso presidente de la comisión de justicia. Este abogado es uno de los que se ha postulado para liderar la refundación de Convergència. Algo que no gusta a Artur Mas.

Pero si alguien ha logrado mantener el rango del cargo que dejó, ese es Francesc Homs, líder de Convergència en el Congreso y candidato para las generales del 26J. Homs cambió Madrid por Barcelona después de ser conseller de la Presidencia y portavoz de la Generalitat. Sacó los peores resultados de la historia de su partido.

Hay otros dos casos que hasta hace unos meses, podrían haber engrosado la lista de recolocados. La vicepresidenta, Joana Ortega, dejó la política tras el divorcio entre Convergència y Unió. Inmediatamente, pasó a ser consejera del gobierno del Hospital Clínic. Un cargo del que salió hace unos meses para trabajar en el sector de la moda y asesorar a empresas en transparencia.

Uno de los políticos independientes de aquel Gobierno, el profesor de Esade Xavier Mena, también acaba de salir por la puerta de atrás de una empresa pública. Aunque no es conseller desde hace cuatro años, hasta el pasado diciembre el ex titular de Empresa era presidente de la sociedad Túnels de Barcelona y Cadí, concesionaria de la Generalitat. Una andadura que tan sólo ha durado cinco meses.

Las excepciones
A aquel Govern se le recuerda por los recortes ejecutados en sanidad y educación. Pero precisamente, los autores de aquellos ajustes no han vuelto a la política. Los consellers Andreu Mas-Colell y Boi Ruiz, son las excepciones que confirman la regla. Los titulares de las carteras de economía y sanidad, respectivamente, siguen con sus vidas alejados de la política ya que se presentaron como independientes.

Mas-Colell ha vuelto a ser profesor de la Pompeu Fabra y Boi Ruiz se está tomando ?un tiempo para pensar?. Los otros dos consellers que dejaron la política han vuelto a la empresa privada. Uno de ellos es Pilar Fernández, titular de justicia entre 2010 y 2012, que es socia de EY en Barcelona.

El otro conseller que volvió al sector privado no tuvo un traspaso de poderes tan tranquilo. La trayectoria del ex jefe de Territorio, Lluís Recoder, quedó marcada por la privatización de Aigües Ter-Llobregat (ATLL). Justo cuando finiquitaba su dilatada carrera política, pasó de firmar el contrato donde entregaba la gestión de la concesionaria a Acciona, a incorporarse a la auditora KPMG, que había asesorado la operación. Recoder ya no está en KPMG, según el propio político.

Punto aparte para el polémico ex conseller Felip Puig. Después de encadenar varias consellerias y algunas situaciones un tanto turbias como su paso por la cartera de Obras Públicas con Pujol o Interior durante los hechos del Parlament, donde enjuició a manifestantes. Ahora se desconoce su actividad.