«La moderación del PNV es pura táctica; el riesgo está ahí»

ABC 11/09/16
ENTREVISTA ALFONSO ALONSO

· El exministro de Sanidad y exalcalde de Vitoria se postula como el voto útil de «todos los que se sienten vascos y españoles» para evitar la ruptura

· Ciudadanos, rival
«Sus dudas con el Concierto y las diputaciones les alejan. Traen mucho a Rivera, pero están fuera de la realidad»

Alfonso Alonso (Vitoria, 1967) busca remontar las encuestas, que dan ocho escaños al PP, para frenar el avance en el Parlamento vasco de PNV, Bildu y Podemos para articular la consulta soberanista en la próxima legislatura.

P—Dice Rajoy que es su mejor hombre para pactar con otros. ¿Por eso le ha hecho candidato a lendakari?
R—Vengo de candidato porque, sobre todo, soy vasco. Y mi vocación política está aquí, en mi tierra.

P—Ya. ¿Pero en qué condiciones apoyaría la investidura de Urkullu?
R—No tengo ninguna previsión de apoyar ninguna investidura. Llevamos un proyecto político que es alternativa al de construcción nacionalista del PNV y queremos tener fuerza en el Parlamento para defender la posición de los no nacionalistas. Ser fuertes para ser el contrapeso al impulso soberanista de Bildu, PNV y Podemos. Buscaré el diálogo, pero seré garantía de que no habrá procesos de ruptura.

P—Asegura que no habrá intercambio de cromos con el PNV. Pero no nos engañemos, estando en el aire el gobierno de España hablarán el día 26…
R—El PNV en este momento es socio del PSE en Euskadi, gobiernan juntos las tres capitales y diputaciones. Son socios, son afines. Por otro lado, el PNV desalojó al PP de la alcaldía de Vitoria con un pacto con Bildu y Podemos y gobierna en Navarra con un pacto con Bildu y con Podemos. Esa es la realidad del PNV. Su apuesta por la consulta dificulta cualquier acuerdo.

P—Urkullu lleva cuatro años gobernando. ¿Por qué cree que no se ha echado ya al monte?
R—Porque ha habido un Gobierno fuerte en Madrid y ha visto lo que ocurre en Cataluña. Cómo el camino soberanista que emprendió CiU le ha llevado a desaparecer como partido político. El PNV, tras perder (en 2011) Álava por el PP y Guipúzcoa por Bildu, está en fase de consolidar el poder y expandirlo. Dejan abierta la vía soberanista para, cuando vean la ocasión de debilidad, abrirla. Para los nacionalistas la moderación es una posición táctica. El riesgo siempre está ahí.

P—El PP participa en la ponencia de autogobierno del Parlamento vasco. ¿El Estatuto vasco es negociable?
R—El Estatuto de Guernica es el consenso más amplio de convivencia que tenemos los vascos. Se puede mejorar, profundizar en el autogobierno respetando la personalidad de los tres territorios históricos forales. Pero hay que tener cuidado con eso. Abrir una vía como la de Ibarretxe solo divide a la sociedad vasca y produce tensión.

P—Acaba de salir el CIS. PP pierde dos escaños. Les da ocho diputados empatados con el PSE. ¿Salvan los muebles?
R—Bueno… yo quiero más. Lo que dice el CIS es que el PSE se descalabra en el País Vasco. ¿Por qué? Porque han abandonado el discurso por la comodidad de participar en los gobiernos del PNV. Han dejado de ser una referencia para los no nacionalistas. Idoia Mendia dice que no tiene problema en considerar Euskadi como una nación. Pues hombre, ¿quién va a mantener esa posición de defensa de la idea de España? Ciudadanos… no se prevé que vaya a tener representación. Queremos englobar el voto de todos los que se sienten vascos y españoles.

P—¿Por qué cree que el proyecto de C’s no ha cuajado en el País Vasco?
R—No tienen presencia institucional ni social, ni estructura de partido, ni un compromiso con la peculiaridad de las instituciones vascas (diputaciones forales). Sus dudas respecto al Concierto Económico les aleja de los vascos. Son muy ajenos, están fuera de la realidad vasca. Van a traer a Rivera muchas veces aquí, pero nosotros salimos de la sociedad, formamos parte de la sociedad, tenemos una historia larga. Mucha gente vota, sacaron 40.000 votos en las generales. Muchos piensan como nosotros, necesitan una referencia fuerte. Pedimos el voto útil.

P—16 escaños entre PP y PSE, de 75. El constitucionalismo está acorralado. ¿Les duele que la sociedad vasca les dé la espalda tras el alto peaje pagado por defender la libertad aquí?
R—Partimos de donde partimos, de un declive de votos. En las últimas generales volvimos a crecer, un repunte. Queda mucho por andar, pero lo más importante es perseverar con un discurso claro, como hicimos en Álava, donde gobernamos hasta hace un año.

P—¿Qué discurso nítido es ese?
R—Queremos más España en Euskadi, más libertad. Tender puentes para favorecer la convivencia. Y podemos hablar con el PNV sobre eso. Pero aquí se ha venido aplicando un proyecto de construcción nacionalista que quiere borrar cualquier vestigio de España y limita la libertad de la gente.

P—¿Es un consuelo que la irrupción de Podemos sea a costa de Bildu?
R—No. Todo lo que sea aumentar las fuerzas que se sitúan contra el sistema de forma radical es negativo. No nos engañemos. Al final ellos van a la acumulación de fuerzas. Hay que consolidar una alternativa frente a eso. Y es el PP. El PNV no le hace ascos a pactar con Bildu y con Podemos. Veo los hechos: en Vitoria hubo un pacto de PNV-Podemos-Bildu para echar al PP.

P—Le devuelvo la pregunta: ¿qué sociedad defiende un criminal como Otegui como candidato a lendakari?
R—¿Qué tipo de memoria se quiere construir? El PNV está construyendo el relato de lo ocurrido con Bildu. Mezclan todo tipo de violencia desde hace cien años, pretendiendo que hubo un conflicto de dos partes en las que se diluye y blanquea a ETA. Que hubo una guerra y hay que reconciliar. Es una memoria falsa que adormece a la sociedad. Es la batalla central de la política vasca y hay que ganarla.

P—Tiene cuatro hijos en edad escolar. ¿Les enseñan lo que ha ocurrido?
R—Muy poco.

P—¿Diría que se hace por fin política en libertad en el País Vasco?
R—La cosa ha mejorado, pero todavía quedan bolsas de odio e intolerencia. Aún es muy dificil decir que uno es del PP en muchos lugares del País Vasco. Es que salimos de un trauma muy duro y existen zonas donde sigue siendo difícil, no tanto en las capitales.

P—¿Para usted es un alivio no tener a Otegui sentado en la Cámara vasca?
R—Creo que se ha cumplido la ley, aplicado el Derecho y evitado una humillación a las víctimas de ETA.

P—El PP prometió reformar la ley electoral para que miles de exiliados vascos pudieran votar aquí. ¿Se quedó durmiendo el sueño de los justos?
R—Se registró la proposición de ley (en el Congreso), pero el PSOE se opuso frontalmente.

P—¿Por qué no usaron su mayoría?
R—Fuimos prudentes. Modificar la ley electoral requería del consenso con el otro gran partido. Pero se negaron, no hubo manera. Igual que con la elección directa de los alcaldes.