La razón de la sinrazón

JOSÉ MARÍA CARRASCAL – ABC – 09/04/17

José María Carrascal

José María Carrascal

· Los suecos han comprendido que su política social, su alto nivel de vida, su buenismo no les hace inmunes al terrorismo

No sé si les ocurrirá a ustedes, pero a veces pienso que la sinrazón ha sustituido a la razón, como la posverdad a la verdad. Echen una mirada alrededor y verán a ETA entregar las armas que ya no necesita al estar en todos los niveles de gobierno del País Vasco y Navarra, sin haber pedido perdón a sus víctimas e incluso el respaldo de partidos políticos presos de la mala conciencia o del síndrome de Estocolmo.

Hablando de éste: los suecos han comprendido que su política social, su alto nivel de vida, su buenismo no les hace inmunes al terrorismo. Al revés, les ha hecho más vulnerables. Algo parecido le ocurre a Trump, que se ha puesto a bombardear a Al Assad después de haberle considerado uno de sus potenciales aliados en Oriente Medio y prometer que no se metería en aquel conflicto.

Lo justifica con que el líder sirio ha cruzado las líneas rojas al usar armas químicas. ¿Está seguro? Porque fue la excusa de Bush hijo para invadir Irak, en busca de armas nucleares, que resultaron ser tubos inofensivos. Y ya ven el resultado: el país sigue en guerra civil y los norteamericanos, aún allí. No sé si el gas que ha asesinado a niños y adultos en Shayrat fue lanzado por los aviones gubernamentales o estaba en el arsenal que los rebeldes tenían en aquella base. De lo que estoy seguro es de que ambas partes son lo bastante bestias para usar esas armas y de que esto no resolverá el conflicto, sino lo agravará.

La pregunta que plantean los fiscales en estos casos es: ¿a quién favorece el crimen? Respuesta: a los yihadistas, que empezaban a encontrarse acorralados. Como Trump, al que últimamente todo le estaba saliendo mal y necesitaba un triunfo para recuperar la iniciativa, antes de que su legislatura se fuera por la cañería a poco de empezar. La gran incógnita es si los Estados Unidos se meterán de lleno en aquella guerra, haciendo aún más difícil la paz. Sólo nos faltaría que Siria se convirtiera en otro Irak o Afganistán, para perder del todo el sentido.

La incapacidad de ver más allá del momento presente es el gran fallo de nuestros políticos. Obsesionados por las encuestas y las próximas elecciones, no detectan los grandes problemas. ¿Cuál es el mayor? La amenaza terrorista.

El yihadismo nos ha declarado una guerra sin cuartel a todos, incluidos los heréticos de su religión. Acabamos de verle golpear en San Petersburgo y en Estocolmo. Lo más prudente, sensato, efectivo sería que todos los amenazados uniéramos fuerzas contra la amenaza común, que sólo puede ser conjurada por una acción conjunta. Pero ya ven, cada uno está haciendo esa guerra por su cuenta, dividiendo esfuerzos y facilitando la estrategia del enemigo. Creía que esto nos pasaba sólo a los españoles. Resulta que les pasa también a los demás, norteamericanos incluidos. Flaco consuelo.

JOSÉ MARÍA CARRASCAL – ABC – 09/04/17