La tortuga y la liebre

JOSÉ MARÍA CARRASCAL – ABC – 29/04/16

· Las elecciones del 26-J no serán la segunda vuelta de las del 20-D. Serán completamente distintas.

De repente, el viento «ha rolado», como dicen en la mar. Los que venían dando a Rajoy por acabado y le aconsejaban retirarse para que pudiera formarse gobierno reconocen que ha ganado la primera parte de esta carrera y es favorito en la segunda, como la tortuga a la liebre de la fábula, a base de paciencia, calma y seriedad. O sea, que ha sido un fracaso de los políticos. Pero también del grueso de los informadores.

Sería bueno que se excusasen, pues, de haberles hecho caso, estaríamos en manos de unos políticos tan sobrados de ambición como cortos de mollera. Pero excusarse de verdad, no como Pedro Sánchez reconociendo su error al llamar «indecente» a Rajoy y puntualizar a continuación que se equivocó «en la forma, no en el fondo».

Este hombre –¿o es un crío?– se equivoca incluso cuando acierta. Nada de extraño que su partido busque la forma de hacerle la cama sin el estropicio que causaría su sustitución con las elecciones a la vista y Carme Chacón se decida a mudarse a Madrid, visto que Susana –otra sin prisa– sigue en Sevilla.

No crean que el resto está mucho mejor. Ahí tienen a Iglesias con Errejón como «mi querido enemigo» –un enfrentamiento a escala diminuta del Stalin-Trotski–, más una candidata en Canarias investigada por el Tribunal Supremo por el peor delito que puede cometer un juez –prevaricación–, obligándole a violar el código ético de Podemos, que, a estas alturas, sabemos que es el partido más jerárquico y menos democrático del arco parlamentario. No le va mucho mejor a Albert Rivera, obligado a rehacer a toda prisa su plan de campaña y recomponer sus puentes con el PP, tras haberse ido de farra con el PSOE, lo que seguro pesará entre los procedentes de aquel que le votaron.

Que Rajoy es el único que sale beneficiado de este revoltijo no lo digo yo. Lo dicen, repito, comentaristas que venían haciéndole la guerra y puede que continúen haciéndosela. Pues siguen equivocándose en algo fundamental: las elecciones del 26-J no serán la segunda vuelta de las del 20-D. Serán completamente distintas, al haber cambiado las circunstancias, la atmósfera, el ánimo del electorado, aunque los protagonistas sean, para su desgracia, los mismos.

Como consecuencia, los resultados serán también distintos. En qué grado no lo sabemos, pero que serán distintos viene impuesto por lo ocurrido en estos cuatro meses. Y añado algo más: aunque muy posiblemente haya que hacer coaliciones de gobierno, mucho cuidado con ellas, no vayamos de nuevo a equivocarnos. Las únicas coaliciones que funcionan son dentro del mismo campo ideológico.

Hay una masa de electores que fluctúa entre el PP y Ciudadanos, como hay una masa que fluctúa entre PSOE y Podemos. Lo que pierde uno lo gana su par ideológico. Intentar trasvases transversales no funciona, como acabamos de ver. Sólo un gran pacto PP– PSOE funcionaría. Pero España no está aún preparada para él.

JOSÉ MARÍA CARRASCAL – ABC – 29/04/16