La última playa

IGNACIO CAMACHO – ABC – 31/03/16

Ignacio Camacho
Ignacio Camacho

· Rajoy está más fuera que dentro. Al objetivo común de echarlo, Sánchez e Iglesias han sumado otro: evitar las elecciones.

En caso de duda conviene escuchar a los pesimistas: son optimistas bien informados. Y en este momento, respecto al acuerdo de Gobierno, hay más pesimismo en el PP que optimismo en el propio PSOE. La mayor parte de los cuadros del partido de la derecha ha abierto al fin los ojos que en La Moncloa mantienen cerrados desde diciembre: ya se han dado cuenta de que los van a desalojar del poder. La estrategia de resistencia pasiva de Rajoy en busca de la repetición electoral está a punto de fracasar porque ha sobrevalorado las diferencias internas de la izquierda y minusvalorado el tesón superviviente de Pedro Sánchez.

El marianismo lleva tres meses enrocado en una falsa esperanza fabricada con sus propios deseos. Es cierto que el bloqueo aplicado desde el primer día por los socialistas le dejaba al presidente muy pocas posibilidades, pero tampoco las ha explorado. Ha jugado a flotar en la espuma de los tiempos y ahora está cerca de ahogarse en la última ola, al borde de la playa.

Sánchez e Iglesias tenían desde el principio un objetivo común, que era el de echar al PP, y han encontrado otro aún más importante: ninguno de los dos quiere nuevas elecciones. La crisis de Podemos y los errores de arrogancia de su líder han mermado sus expectativas y achicado su campo de juego. Ambos dirigentes se han dado cuenta de que el voto del centro-derecha puede reagruparse ante la amenaza y no desean concederle esa oportunidad. Les siguen separando muchas distancias, pero cada día que pase serán menos y el Gobierno ya no tiene margen de interferencia: el presidente renunció a controlar los plazos cuando declinó por dos veces la investidura y no se atrevió a solicitar la tercera.

Quería que el Rey se la ofreciese, pero la Corona se resistió a entrar en el juego partidista. Desde entonces se ha atrincherado en la espera, una táctica que casi siempre le ha salido bien… cuando disponía del poder de enfriar la iniciativa. En esta ocasión no está en sus manos y por eso puede perder la partida.

La única opción que le queda depende de Ciudadanos y consiste en que Rivera se desmarque de un acuerdo a tres bandas. En teoría ese pacto sería una catástrofe para el partido naranja que espantaría a sus votantes moderados, pero si hay Gobierno no tendrá factura que pagar en las urnas a medio plazo. Dispondría de entre dos y cuatro años para consolidarse como referencia en el poder, que siempre ayuda, y con un PP presumiblemente destrozado por el desahucio.

La química entre las dos formaciones es mala y el desprecio marianista no la ha mejorado; también en eso se han equivocado los estrategas gubernamentales. Se mire como se mire, la realidad es que la derecha está más fuera que dentro, a expensas de un ataque de prudencia de C’s o de un arrebato de prepotencia de Iglesias. Y que si Rajoy tiene guardada una última carta le quedan tres semanas, o menos, para ponerla sobre la mesa.

IGNACIO CAMACHO – ABC – 31/03/16