| |  | Es un error muy burdo pensar que el principio de autodeterminación es panacea jurídica para aventuras soberanistas. Ya que se establece "que cualquier tentativa dirigida a destruir total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los fines y propósitos de las Naciones Unidas". Melitón Carmona, ABC, 3/8/2010
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| |  | Hará bien España en mantener su rechazo al reconocimiento de Kosovo como país independiente. Y hacerlo sin empacho a la hora de reconocer que frente a los secesionistas interiores y sus aliados objetivos —esos que sorprendentemente consideran «casposo» hablar de la unidad de España— conviene protegerse ante cualquier pretexto que el exterior pueda facilitar a aquellos que por todos los medios pretenden la «internacionalización» de su delirio. Javier Rupérez, ABC, 31/7/2010
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| |  | El sueño de la Unión Europea ha muerto. De todos los capitalismos que pueden existir se ha impuesto el más indecente, deshonesto y desalmado, y la Unión es su principal víctima. ¿Resucitará algún día? Daniel Reboredo, EL DIARIO VASCO, 14/7/2010
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| |  | La Constitución española declara todavía hoy que el conocimiento del castellano es una obligación de sus ciudadanos, camino impositivo por el que le siguen entusiasmados los estatutos de las autonomías por respecto a su lengua propia. Esta permisividad para con las políticas nacionalistas de las burocracias estatales se acompaña con la ausencia total de una política europea en materia de lengua. No de lenguas, que de eso hay mucho, sino de lengua. J. M. Ruiz Soroa, EL CORREO, 20/6/2010
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| |  | España se fragmenta en espacios territoriales con normas heterogéneas, mientras el Gobierno —¿para qué está la vicepresidencia tercera que lleva adosado el ministerio de Administraciones Públicas?— abdica de sus facultades de coordinación, precisamente, en las comunidades autónomas en las que gobierna el PSOE. José Antonio Zarzalejos, EL CONFIDENCIAL, 12/6/2010
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| |  | Debido a la creciente interdependencia de los problemas, hay cada vez una mayor exigencia de elaborar formas transnacionales de regulación. Se está produciendo una transición desde las formas clásicas de cooperación intergubernamental a las instituciones internacionales, que son más intrusivas en los espacios nacionales y que por eso mismo requieren nuevas formas de legitimación. Daniel Innerarity, EL PAÍS, 9/6/2010
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| |  | Hablamos de la integración europea, pero todos los agravios y quejidos guipuzcoanos de estos días ¿no serán debidos a un problema de integración, a que el viejo territorio foral español no acaba de encontrar su lugar en esa nueva instancia política llamada Euskadi y en la que pretende seguir siendo, con evidentes limitaciones, rey y señor de sí mismo?. Luis Daniel Izpizua, EL PAÍS, 3/6/2010
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| |  | Poco se ha hecho en este período transcurrido de la presidencia española de la Unión Europea, pero nada absolutamente en la mejora del sentimiento europeo de sus ciudadanos, en la profundización de sus derechos y en la democratización de su entramado institucional, como los datos de participación electoral ponen de manifiesto cada cinco años. Esteban Arlucea, EL CORREO, 18/5/2010
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| |  | A impulso de la Presidencia española, por primera vez se otorga directamente a la ciudadanía de la UE la iniciativa legislativa, hasta ahora reservada en exclusiva a la Comisión y al Consejo. Ramón Jáuregui, EL CORREO, 26/4/2010
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| |  | La cumbre de Copenhague y la primera crisis del euro han demostrado la debilidad de una UE sin un gobierno económico y una política exterior y de defensa comunes. En esas condiciones el futuro de Europa, y de su moneda, es incierto. Javier Tajadura, EL DIARIO ASCO, 9/3/2010
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| |  | El Tratado de Lisboa requiere una puesta en marcha, pero su entrada en vigor nos permite dejar atrás los debates institucionales para centrarnos en lo concreto, que es lo que esperan los ciudadanos y lo necesario para salir de la crisis, hacer ciudadanía, y asentar a la Unión como actor en el escenario mundial que se va a fijar en los próximos años. Andrés Ortega, EL PAÍS, 7/1/2010
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| |  | Las decisiones que se toman en Bruselas y la forma de tomarlas alejan cada vez más a los ciudadanos de sus instituciones. Tenemos la sensación de que quieren obligarnos a rechazar el proyecto europeo. Pero apearnos del tren sería volver a los engendros que hicieron del siglo XX el más cruel y destructivo de la historia de la Humanidad. Daniel Reboredo, EL CORREO, 21/11/2009
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| |  | Veinte años después de la caída del Muro, la UE sigue sin ser una potencia europea. Por eso, si la caída del Muro marca el momento en el que realmente termina la II Guerra Mundial, entonces no necesariamente significa el comienzo del renacimiento europeo tras 50 años de división, sino la confirmación definitiva de la (dulce) decadencia que se inició en 1945. José Ignacio Torreblanca, EL PAÍS, 9/11/2009
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| |  | Todos nuestros problemas en la construcción europea siguen reduciéndose a uno: la falta de flexibilidad constitucional de la Unión para acomodar las diferencias entre los Estados. La obligación de la unanimidad en la ratificación de los Tratados y la imposibilidad de funcionar a varias velocidades impide ajustar 27 idiosincrasias nacionales. José Ignacio Torreblanca, EL PAÍS, 5/10/2009
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| |  | La abultada cifra de la abstención en las recientes elecciones europeas debe hacer sonar el silbato de alarma entre las fuerzas políticas. Seguir ignorando a esos millones de ciudadanos que decidieron no acudir a las urnas e insistir en análisis urdidos exclusivamente sobre los resultados de tal o cual formación política, es ya un signo de abierta temeridad. Francisco Sosa Wagner, EL MUNDO, 22/6/2009
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| |  | No creo que sirva mucho reclamar la elección popular de un presidente europeo, ni quejarse de que el Consejo de Ministros europeo no cuente con suficiente legitimidad democrática porque no ha sido elegido: no lo ha sido a nivel europeo, pero ninguno de los que se sientan en dicho Consejo podría hacerlo si no tuviera legitimidad democrática en su país de origen. Joseba Arregi, EL PERIÓDICO DE CATALUÑA, 16/6/2009
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| |  | La izquierda se desploma víctima de su profecía de que la UE es obra de los conservadores. Con el «vamos a Europa a defender nuestros intereses» (como españoles... vascos... bilbaínos...) sólo se edifica lo que, precisamente, se dice querer evitar: la mentalidad de los intereses en lugar de la de ciudadanos. Habría que reconstruir la ciudadanía común sobre la residencia, desligándola de la nacionalidad respectiva. José María Ruiz Soroa, EL DIARIO VASCO, 9/6/2009
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| |  | Sin una reforma que le dé nuevas metas, potencia y emoción, que refuerce el interés del conjunto sobre los nacionales, la Unión seguirá perdiendo eficacia y legitimación. Si no nos tomamos Europa en serio, si no organizamos una Unión más viable, eficaz y visible, nuestro futuro es la decadencia. Hay una alternativa: los Estados Unidos de Europa. Diego Íñiguez, EL CORREO, 9/6/2009
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| |  | La historia se repite únicamente donde existe la voluntad de repetirla. La Unión Europea es la gran respuesta de Europa a los demonios del nacionalismo, la xenofobia, la depresión económica y la falta de solidaridad. La Unión debe rescatar del tesoro profundo de la historia y la cultura europeas los valores y las actitudes que pueden volver a dotarla de legitimidad y capacidad de acción. José María Beneyto, ABC, 8/6/2009
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| |  | Corrupción del lenguaje: la que lleva a llamar Parlamento a lo que no cumple ninguna de sus condiciones. Corrupción material: porque quienes de esa mentira viven, lo hacen a costa nuestra. De la cínica hipótesis de incluir en la UE a un despotismo tan en deriva islamista como el turco, mejor no hablar. Ante el bofetón abstencionista, un político con decencia debería retirarse a la vida privada. Ninguno lo hará. Gabriel Albiac, ABC, 8/6/2009
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| |  | Resulta difícil no ser pesimista cuando los políticos convierten las elecciones europeas en un valleinclanesco altavoz para los litigios internos; cuando apenas se debaten los grandes asuntos pendientes de la construcción europea: la integración política de Europa, su definición geográfica, la idea de un gobierno central fuerte, la política exterior, el papel de las regiones... Fernando García de Cortazar, ABC, 6/6/2009
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| |  | Hoy existe un riesgo plausible de que en nuestro mundo multipolar el diálogo se haga a dos, EE UU y China, o a tres, y Europa quede cómo mera observadora. ¿Cómo restaurar el liderazgo y la impronta europea en los asuntos mundiales? Mientras los euroescépticos claman contra estas elecciones, lo cierto es que a veces parece que la 'eurodesidia' la causan los propios partidos. José Félix Merladet, EL DIARIO VASCO, 26/5/2009
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| |  | Aprovechar la crisis económica para dar un impulso federal a la Unión sólo será posible creando una Europa a varias velocidades o de círculos concéntricos, en la que los países más reacios a la integración no puedan impedir avanzar a los que quieran hacerlo. ¿Cuál es la posición de los diferentes partidos al respecto? Tenemos derecho a saber qué piensan los candidatos que solicitan nuestro voto. Javier Tajadura, EL CORREO, 21/5/2009
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| |  | La inmensa mayoría de los candidatos de PSOE y PP a las elecciones europeas no son competentes para esa función ni comprometidas con el proyecto europeo. Responden a la ínfima calidad de la democracia en España. La que permiten las maquinarias de los partidos políticos, que quieren convertir al Parlamento Europeo y al proceso de integración en algo irrelevante. Araceli Mangas, EL MUNDO, 30/4/2009
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| |  | Se diría que se ha aceptado con resignación que Bruselas no sirve para hacer frente a la crisis y que cada uno de los 27 miembros de la UE ha de apañárselas. Lo que está ocurriendo pone en cuestión el sentido mismo de la construcción europea y, sobre todo, se corre el riesgo de que el daño sea ya irreversible cuando empiece a superarse la crisis. Carlos Elordi, EL CORREO, 24/4/2009
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| |  | Como la historia demuestra, la Constitución refleja la integración de la comunidad política, y no la genera. Si ahora, en vez de buscar añagazas para desvirtuar el rechazo irlandés, los responsables de la Unión se centrasen en cooperar intensa y eficazmente en problemas prácticos y acuciantes, sin despliegues institucionales y normativos, la Unión progresaría y se afianzaría. Miguel Herrero de Miñón, EL PAÍS, 20/6/2008
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