Políticos sordos ante la voz de los españoles

EDITORIAL EL MUNDO – 22/08/16

· No ha terminado aún el verano y ya se han batido en España todos los récords históricos en el sector turístico, la primera industria de nuestro país, tanto por la llegada masiva de extranjeros como por la fuerte recuperación de la demanda nacional. Al mismo tiempo, el gasto en consumo también experimenta un saludable crecimiento, como refleja el INE. Son sólo dos indicadores de la mejoría que tiene una incidencia directa en eso que se da en llamar la economía real.

Pero, en contraste, los españoles están seriamente preocupados por el deterioro de la situación política. Hasta el 84,6% cree que ésta es «mala» o «muy mala». Así lo refleja la encuesta de Sigma Dos que hoy publicamos, en la que queda claro el hastío ciudadano por la incapacidad que está demostrando nuestra clase dirigente para garantizar la gobernabilidad y permitir la formación de un nuevo Ejecutivo que encare los retos urgentes.

Los datos del sondeo suponen un tirón de orejas para el conjunto de los políticos. En primer lugar, porque los líderes de tres de los cuatro grandes partidos –Podemos, PSOE y PP– obtienen un rotundo suspenso. Pablo Iglesias tiene la peor nota, como consecuencia sin duda tanto de su desaparición de la escena pública desde las elecciones del 26-J como del hecho de que la inmensa mayoría de los ciudadanos vea en Podemos una formación que se ha autoexcluido de la gobernabilidad, quedando completamente desdibujado su papel.

En el lado opuesto, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, sí logra una valoración buena o como mínimo regular de más de la mitad de los encuestados. Es uno de los frutos del esfuerzo que está realizando la formación naranja para desbloquear la situación política y de su capacidad para abandonar maximalismos en bien del interés general.

Pero, sobre todo, lo que se refleja en la encuesta es el pesimismo de los españoles por culpa del empecinamiento político. Y es que el 45,9% cree que se repetirán elecciones en diciembre –sólo el 36% confía en lo contrario–, cuando casi el 60% quiere que se forme un Ejecutivo ya. La ciudadanía demanda de forma mayoritaria que el PP pueda gobernar, hasta el punto de que es también el parecer del 55% de quienes se declaran votantes socialistas. Prácticamente el mismo porcentaje cree que el PSOE debe abstenerse en el Congreso para permitirlo, dado que son conscientes de que la aritmética hace imprescindible este gesto para que pueda salir adelante la investidura de Rajoy.

Esa absoluta disparidad entre lo que desean los españoles y lo que creen que va a pasar por la cerrazón de la clase dirigente sólo conduce a la frustración y al descrédito de los políticos. Máxime porque un abrumador 80,4% de los encuestados considera que unas terceras elecciones dañarán la imagen de España en el exterior.

Son tan contundentes los datos que resulta muy difícil entender el empecinamiento de Pedro Sánchez y de la dirección de su partido. Nadie está pidiéndoles que den un cheque en blanco a Rajoy. Ni mucho menos. Lo único que se reclama al PSOE –insistimos, también por parte de la mayoría de sus propios votantes– es un ejercicio de responsabilidad y de coherencia, puesto que un partido que ha gobernado 21 años España y que aspira a volver a hacerlo tiene que demostrar cintura y flexibilidad suficiente en función de las circunstancias para favorecer el funcionamiento normal de las instituciones. A partir de ahí, el PSOE tendría todo el camino expedito para ejercer una oposición rigurosa al Gobierno de Rajoy.

Sánchez se arriesga mucho si no es capaz de variar su posición. A tenor de la opinión de los españoles que refleja la encuesta podría pasarle una dura factura en las urnas. Más aún cuando lo que se reclama es diálogo y se valora la voluntad para encarar la regeneración democrática. En ese sentido llama la atención el altísimo respaldo a las condiciones impuestas por Ciudadanos a Rajoy entre los mismos votantes del PP. Y es que, lo decíamos al principio, la España real y la España de los políticos están cada vez más alejadas.

EDITORIAL EL MUNDO – 22/08/16