SANTIAGO GONZÁLEZ-EL MUNDO

CUANDO A Carmen Montón le preguntaron dónde se impartían las clases de su máster, ella respondió, con vacilaciones y dudas, que en Móstoles, municipio en el que se encuentran el Rectorado y la Secretaría de la URJC, pero no las clases, que se imparten en el campus de Vicálvaro. Salió del apuro diciendo que en aquella época ella no tenía carné y que iba en taxi. ¿Cómo explicarle al taxista su destino? Puede que se tratase del legendario taxista marroquí de La Rambla y que su clienta le dijera en catalán que estaba haciendo un máster en Estudios Interdisciplinares de Género.

Entonces el taxista la llevaba y se negaba a cobrarle la carrera. Si le llega a decir que también estaba matriculada en un máster de Empoderamiento le habría ofrecido su termo de café y la habría esperado hasta el final de las clases. Hay gente que esto no lo entiende; un suponer, Fray Josepho: «No lo sabe porque iba en taxi», apunta irónico en su cuenta de Twitter. «A mí me pasa igual, que a veces no sé si estoy en La Sorbona o en Vicálvaro».

Woody Allen tuvo su experiencia cuando dirigió ‘Vicky, Cristina, Barcelona’, que contó con una subvención de Roures para hacer la que seguramente es la peor película de su filmografía. Una de las protagonistas, Vicky, encarnada por Rebecca Hall, era una estudiante norteamericana de Cocina. Representantes de «las instituciones públicas» se dirigieron al cineasta para que el personaje se encontrara en Barcelona para estudiar catalán y no cocina. El resultado es que cuando le preguntan, ella responde: «Estoy haciendo un máster en ‘Identidad catalana’». «Y eso, ¿para qué sirve?», quiere saber su interlocutor. «Para dar clases o dirigir un museo», responde ella muy seria.

Coño, como el máster de Montón, que también es multidisciplinar, al decir de Espada: «Un máster como ese solo sirve para trabajar en ‘El País’ o para ser ministro».

A la ministra de Sanidad le ha servido para plantearle incertidumbres básicas, en opinión de PPRubles: «La ministra Montón hizo un máster en Igualdad y sacó la conclusión de que no todos somos iguales».

Luigi sacó en mi blog una conclusión elemental y pesimista: «Al final, Carmen va a ser del montón».