¿«Será fuerte» Mariano?

EL MUNDO 19/04/17
F. JIMÉNEZ LOSANTOS

EL GOBIERNO dijo ayer que se sentía sorprendido por el cambio de actitud, opinión o posición de la Audiencia llamando a declarar a Rajoy por la financiación ilegal de las campañas electorales en la época de Gürtel. Lo sorprendente es que no haya tenido que declarar antes, porque es el que más ha cobrado de esos fondos en dinero negro que allegaban los bárcenas y correas para lubricar las articulaciones de los galeotes genoveses. La segunda es Soraya y, tras ella, toda la cúpula del PP, con dos excepciones: Aguirre y Gallardón. Y si Aguirre, para regocijo rajoyesco, dimitió de su cargo en el partido por no haber sabido vigilar a los que desde el PP de Madrid infringían bajo las próvidas alas de la gaviota el Código Penal, el Civil y, sobre todo, el ético, ¿no debería hacer lo mismo Rajoy, al que ya a finales de 2003 legó Aznar la responsabilidad del partido a nivel nacional?

Por supuesto, es inevitable recordar los sms publicados en EL MUNDO y que cada cual recuerda con la misma música aunque distinta letra: «Luis, sé fuerte», «Luis, resiste» y, sobre todo, el «Mañana te llamo», que acredita la continuidad en el trato y esa cercanía fraternal, digna de cualquier asesor fiscal, que en esta España fiscalmente torturada ocupa el lugar del confesor. Rajoy no puede decir que no sabía de dónde venía lo que cobraba; si no lo sabía era porque no quería enterarse; y si no se enteraba es porque lo sabía. Pero de nada sirvió, porque los sms lo retrataron. Y estamos ante el típico caso que en Europa lleva a un presidente del Gobierno a dimitir por un escándalo de financiación ilegal de su partido.

No es que Rajoy o el PP sean distintos o peores que otros –en España son cuantitativa o cualitativamente peores el PSOE, CiU y Podemos–. Lo singular en Mariano es la negación, incluso en el Parlamento, de la evidencia; no admitir que la rueda de la Justicia lo había arrollado. Y por más que, con la inestimable ayuda del PSOE e IU (hoy Podemos), la haya pervertido, está tan politizadita y lela la pobre que lo mismo te perdona que te empitona a la altura del telediario. La incógnita es si podrá aparecerse en plasma a los doctores de la Audiencia o se sentará en el banquillo, como una infanta cualquiera. La diferencia es que Cristina–le–irá–bien nunca se presentó a unas elecciones. Rajoy, a todas.