Travesuras de párvulos

EL MUNDO 28/07/17
SANTIAGO GONZÁLEZ

A la hora de las comparaciones hay que volver a San Agustín. Por eso, cada vez que contendían en el Hemiciclo el presidente del Gobierno y los chicos de la oposición, di en llamarle DonMariano frente a la liga de los sin bata. El miércoles volvió a darse el mismo lance durante la comparecencia como testigo a que fue obligado por un tribunal presidido por Ángel Hurtado y compuesto, además, por José Ricardo de Prada y Julio de Diego. Hay que señalar que Hurtado votó en contra de los otros dos magistrados a la comparecencia personal de Rajoy.

Con razón, hay que decir. El presidente del Gobierno podría haber declarado mediante videoconferencia (artículos 412 y 731.bis de la L.E.C.). El PP hizo pública una lista de casos en los que más de 90 testigos declararon por videoconferencia: Manuel Chaves, la consejera castellano-leonesa Pilar del Olmo, el ciclista Contador, la cantante Marta Sánchez, la gran Carolina Bescansa y el pequeño Errejón, Artur Mas, Espadalerand so on. Pero es que, ¿cómo vamos a comparar a Carolina Bescansa y Marta Sánchez con el presidente del Gobierno en cuanto a la dignidad de sus respectivos cargos?

No un testigo, sino un procesado por el caso de las herriko tabernas declaró por videoconferencia, autorizado por este mismo tribunal. Argumentó el ponente que no se ordenaba la comparecencia de Rajoy en calidad de presidente del Gobierno, sino como ciudadano español. Virgen Santa, esto lo escribió un juez español el pasado mes de mayo. El magistrado De Diego consideraba razonablemente que los tres poderes del Estado estén a la misma altura, pero erraba al pensar que es la Audiencia Nacional la que está a la altura del Ejecutivo. No, hombre, el presidente del Gobierno no está en pie de igualdad con un juez de paz, ni de la A.N.; en todo caso, con el presidente del Supremo.

En realidad, tampoco Rajoy era un testigo, sino un procesado de hecho. Lo importante no era su testimonio, sino las preguntas de las acusaciones, que ya debían contener toda la carga incriminatoria necesaria para hacer irrelevantes sus respuestas. Pero se les escapó vivo; los abogados por ellos contratados también se revelaron párvulos. De ahí que Pedro y Pablo se hayan confabulado para presentar ante la Permanente del Congreso la petición de que sea llamado a declarar como testigo para que dé cuenta de su participación en la tramaGürtel. No ha sido posible en San Fernando de Henares y recurren al Congreso como si fuera la cámara de apelación de la Audiencia Nacional.

Esta pareja va a dar tardes de gloria al tendido de sombra. Rajoy fue llamado como testigo, no en calidad de procesado, como parecen creer P&P. Y otro P., el gran Echeminga, que colocó este tuit en las redes: «Esta mañana, a Mariano Rajoy no le hacía falta abogado defensor porque ya lo defendía el juez». Para él no era un testigo, aunque lo más impresionante fue lo de Iglesias, a quien le parece mal que el presidente del Gobierno eludiera el paseíllo, además de tachar de «impertinencia» y «chulería» el testimonio de Rajoy. Y habló de putas La Tacones, esto sí que da vergüenza.