«La violencia institucional de ETA, como organización, ha terminado»

DIARIO VASCO, 17/7/11

Brian Currin. Abogado sudafricano y mediador. Defiende la importancia de reconocer a las víctimas, un asunto que «la izquierda abertzale sabe y debe colocar entre sus prioridades»

Cada vez que Brian Currin llega a Euskadi, se dispara la expectación sobre sus mensajes acerca de la evolución hacia una paz definitiva y una normalización. Después de participar en los Cursos de Verano de la UPV, el abogado sudafricano profundiza en esta entrevista sobre las decisiones en ETA y sobre el papel del Gobierno. «Creo que la violencia institucional de ETA ha terminado, aunque algunos individuos puedan no aceptar esa decisión», afirma Currin, quien lanza al Ejecutivo central un «ojalá alguien esté trabajando ya en una hoja de ruta» para el final.

«ETA no va a ir en contra de las decisiones de los líderes de la izquierda abertzale»
«No tengo evidencias de que vaya a haber una inminente escisión en ETA»
«Mi trabajo se centra en la izquierda abertzale, pero ha habido alguna comunicación con ETA»
«Zapatero y Rubalcaba saben que la violencia ha terminado, pero hay un elemento de bloqueo»

– Asegura que ETA no puede actuar en contra de la decisión de la izquierda abertzale de emplear solo vías políticas, ¿tiene datos para pensar que ya ha tomado una decisión definitiva en ese sentido?

– Para un proceso de paz exitoso es esencial que la parte militar acepte las decisiones políticas tomadas por los líderes políticos. Según la información que tengo, creo y tengo la confianza de que en términos de estrategia y de proyecto político ETA y los líderes políticos de la izquierda abertzale comparten la misma visión del futuro. Y que ETA no va a ir en contra de las decisiones tomadas por los líderes de la izquierda abertzale. Creo que, de hecho, la violencia institucional de ETA ha terminado. Aunque no puedo asegurar que algunos individuos puedan no aceptar esa decisión, me refiero a que la violencia institucional, en términos de ETA como organización, ha terminado.

– ¿Hay debate interno? ¿Ve riesgo de escisión?

– Todos sabemos que en cualquier organización ya sea de la Iglesia, un club deportivo, un partido político, organizaciones paramilitares, incluso en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado siempre hay diversas opciones sobre cómo abordar los temas que se presentan. No creo que todos en ETA tengan la misma visión sobre la estrategia que se está siguiendo ahora, creo que eso no es realista. El trabajo de los últimos años ha consistido en que las personas que lideran este proceso hicieran todo lo posible para asegurar que la mayoría de ETA apoyaba la estrategia basada exclusivamente en las vías pacíficas y políticas. No tengo evidencias de que vaya a haber una inminente escisión en ETA, no creo que como organización vaya a haber una escisión, pero sí que pueden quedarse algunos individuos atrás que no sean capaces de abandonar la violencia.

– ¿Ha hablado con ETA?

– (Silencio) No.

– ¿Cree necesario hacerlo?

– Déjeme que clarifique algo. Mi trabajo estos años ha estado centrado en colaborar con los líderes de la izquierda abertzale. Esto no significa que no haya habido algún tipo de comunicación entre yo mismo y ETA, pero el foco es con los líderes de la izquierda abertzale. Y a través de ese trabajo he hecho todo lo posible para ayudar a conseguir una situación en la que haya movimientos por parte de todos, para la participación de todos. Ahora está Bildu y ojalá en el futuro participe Sortu. Y lo he hecho no porque sea nacionalista o crea en la autodeterminación, eso es irrelevante. Yo trabajo convencido de que para mover un proceso de paz es necesario mover a todos los agentes políticos hacia un escenario de democracia con libertad y con transparencia.

– (…)

– Pero hay otro aspecto ligado al conflicto político, aunque no es parte de él, y es la violencia de ETA. La resolución de la violencia de ETA tiene que ser abordada entre ETA y Madrid. Ése no es mi trabajo. Lo que deseo es que haya movimientos rápidos y que el Gobierno se mueva para asegurar que la violencia de ETA termina definitivamente, más allá del alto el fuego, porque es necesario el fin definitivo para que se desarrolle hasta el final un proceso de paz.

– El último comunicado tampoco recoge ese fin definitivo. ¿Cree que lo declarará? ¿Será pronto?

– Es lo que me gustaría ver. Pero para que eso suceda se tienen que dar pasos recíprocos, y eso requiere una hoja de ruta. ETA y el Gobierno tienen que acordar esa hoja de ruta. Y que quede claro que yo no estoy haciendo un trabajo de ese tipo. Lo que deseo es que haya personas que puedan estar trabajando en ello ahora porque hay que aprovechar el impulso. Creo en la idea de proceso, en que se vaya dando un paso detrás de otro. Y no podemos dejar que se pare, porque puede ser negativo para mantener la confianza que se ha creado. Y la confianza es esencial.

– A tenor de ese último mensaje y la celebración del éxito de Bildu, ¿cree que ETA intenta tutelar la coalición?

– Basándome en el compromiso irreversible de la izquierda abertzale con los medios pacíficos y el liderazgo asumido por ellos, creo que no hay lugar para que nadie trate de influenciar o tutelar su manera de pensar.

– ¿Qué tipo de gestos pide al Gobierno? ¿Y qué papel debería jugar el lehendakari?

– Prefiero hablar de manera general, no quiero generar expectativas en un área en el que quizás se esté ya trabajando. Hay algunas áreas en las que Madrid puede contribuir positivamente. Son temas relacionados con los presos, con cuestiones humanitarias, no me refiero a concesiones políticas. Entre ellas estaría la política de dispersión. Si Madrid empieza a mover a algunos presos cerca del País Vasco sería interpretado como una señal positiva. También está la cuestión de los presos con enfermedades terminales o muy ancianos, o la doctrina Parot. Sé que este tema está en el Tribunal Constitucional, pero realmente no hay razones para que Madrid no dé su opinión. Todos son pasos que el Gobierno puede dar para tratar de mover a ETA hacia una declaración como la que hemos comentado antes (de cese definitivo).

– También defiende usted la salida de Arnaldo Otegi de prisión.

– Sí, hay otros dos temas. Uno es la legalización de Sortu. Encuentro difícil de sostener el argumento para no legalizarlo. Y, otro, la postura del fiscal en el caso de Bateragune. Otegi ha ido más lejos como líder de la izquierda abertzale de lo que ha dicho la propia izquierda abertzale. Y en cambio el fiscal, que es representante del Estado, ha pedido una condena de diez años. Creo que decisiones como ésta van en contra de seguir avanzando en el proceso de paz.

– ¿Le consta que el Gobierno central tiene intención de dar algún paso? Y respecto al vasco y al PSE, ¿qué contacto mantiene?

– Me he reunido varias veces con Jesús Eguiguren, y cuando lo he hecho me dice que el lehendakari sabe que tenemos esas reuniones. Ciertamente, creo que el Partido Socialista de Euskadi es un participante esencial en cualquier tipo de diálogo o negociación multipartita. También lo es el Partido Popular. Nos gustaría verle participar en un diálogo multipartito y no me extrañaría nada que después de las elecciones lo hiciera. Tienen un rol muy importante en una posible mesa de diálogo. En cuanto a la posición del lehendakari, es muy difícil decir cuál tiene que ser su papel porque no se ha reunido nunca conmigo.

– ¿Y el Gobierno central, qué sabe de su posición?

– (Piensa mucho la respuesta). Cuando escucho y leo cuidadosamente lo que dicen Zapatero y Rubalcaba, lo que extraigo es que ellos saben y tienen constancia de que la violencia de ETA ha terminado, que la izquierda abertzale se ha movido mucho en los últimos años, e incluso que les gustaría ver comenzar cuanto antes un proceso de paz. Pero el elemento de bloqueo está en el hecho de que ETA aún no ha dicho que la violencia ha terminado de forma definitiva, y tengo la impresión de que hasta que no lo haga este Gobierno no va a empujar un proceso de paz. Y al final esto nos lleva de nuevo a la hoja de ruta. Por eso, me gustaría que alguien del Gobierno y ETA, incluso alguien del PP, alguien con poder y autoridad, aproveche la oportunidad para que se ponga en marcha un verdadero proceso de paz.

– ¿Cómo puede influir una victoria de Rajoy en las elecciones?

– ¿Se refiere a si no ocurre nada antes?

– Sí.

– Confío en que independientemente de quien gane, la izquierda aber-tzale continuará con su proyecto. Si Sortu es legalizado, si termina la violencia de ETA como organización… el PP no tendría por qué tener dificultades para facilitar un proceso.

– Pero ya ha anunciado que si llega a La Moncloa impugnará los gobiernos de Bildu…

– Tengo confianza de que la decisión de legalizar Bildu se tomó basándose en hechos que demuestran su compromiso con las vías pacíficas, por lo que no habría fundamentos para ilegalizarlos.

– Una de las exigencias a Bildu y a la izquierda abertzale es que pida la desaparición de ETA. ¿Cree que deben hacerlo?

– No creo que sea tanto la desaparición, sino que nunca más sea una organización que cometa actos de violencia, de terror… El IRA todavía existe pero nunca más será una organización paramilitar, y lo mismo ocurre con el brazo armado del Congreso Nacional Africano. No me corresponde a mí decir que desaparezca. Entiendo que hay mucha sensibilidad, pero al final el decir que ETA se evapore podría ser pedir demasiado. Si se desarman, si se decomisan las armas, si deja claro y explícito que no va a haber nunca más violencia, ¿por qué no pueden dedicarse al desarrollo comunitario de la sociedad? ¿No sería suficiente?

– ¿Ve necesario que inicien un acercamiento a las víctimas de ETA?

– Es un tema muy importante que tiene que ir a lo más alto de la agenda política. Las víctimas no pueden ser escondidas debajo de la alfombra, tienen que ser reconocidas, reparadas. Y es responsabilidad de cada uno. La necesidad de abordar el tema de las víctimas tiene que ser reconocido por todos. También tiene que haber una aportación desde la izquierda abertzale respecto a las víctimas de ETA. Creo que es consciente de ello y que lo tiene que colocar en lo alto de sus prioridades políticas. Este tema tiene que ser abordado. La cuestión es cuándo, pero eso lo tenéis que decidir los vascos.

– ¿Se ha planteado acallar críticas acudiendo a algún acto de apoyo a víctimas de ETA?

– Nunca he estado en manifestaciones ni nada parecido de nadie. Si voy a un acto de apoyo a las víctimas algunos pensarían que no soy sincero. Lo primero es crear un espacio de confianza, que vean que no traigo una agenda de intereses o trato de defender los intereses de la izquierda abertzale. Mi agenda es la paz.

DIARIO VASCO, 17/7/11