ETA entra en coma: su cúpula sólo sale de París para reunirse con los enlaces de Sortu

EL CONFIDENCIAL 11/02/14

· Apenas dispone de una quincena de miembros

ETA es un muerto con respiración artificial. Los cuatro miembros de la banda que integran en la actualidad su aparato de dirección o Zuba se esconden en Francia en las inmediaciones de París y sólo abandonan esa región para reunirse con los enlaces de Sortu, la organización que ha asumido el control del Movimiento Nacional de Liberación Vasco tras un duro combate interno. La única preocupación en estos momentos de ETA es esconderse de las Fuerzas de Seguridad para tratar de mantener vivas sus siglas de cara a una hipotética negociación con el Gobierno de Mariano Rajoy. 

Según fuentes de la lucha antiterrorista, ETA sólo dispone en estos momentos de una quincena de miembros integrados plenamente en su aparato militar, la cifra de asesinos más baja en sus cinco décadas de historia. El aparato de logística, por ejemplo, encargado de la falsificación de documentos, el robo de vehículos, el mantenimiento de los zulos y el alquiler de pisos francos, está prácticamente desmantelado. La banda no ha logrado reconstruirlo desde el golpe que le asestó la Guardia Civil en mayo de 2013 con la detención de los seis etarras que lo integraban.
En estos momentos forman parte del aparato de dirección de ETA José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu TerneraIratxe Sorzabal, alias EzpelaDavid Pla, alias Minzo, y Joseba Iñaki Reta de Frutos, alias Zukaitz. Este último es el máximo responsable de lo que queda del aparato militar. Hasta hace unos meses, también integraba la dirección José Luis Eziolaza, alias Dienteputo, pero se ha terminado desvinculando de ese órgano, aseguran desde la lucha antiterrorista. 

Movimientos para encuentros puntuales
Las informaciones que llegan desde Francia apuntan a que la banda ha dejado de robar coches y aprovisionarse con material explosivo. Además, ha tenido que restringir sus movimientos y comunicaciones internas. Tampoco ha podido incorporar nuevos miembros en los últimos meses. Aunque recientemente se había detectado el paso al país vecino de jóvenes de la izquierda abertzale buscados por la Justicia, la entrada de nuevos terroristas también se ha frenado.
La prioridad de ETA ahora es mantener con vida un núcleo crítico de militantes que le garantice su existencia, al menos, hasta que se aclare su futuro. La izquierda abertzale necesita que ETA siga ejerciendo la amenaza del terror para poder presionar al Gobierno y forzarle a debatir la situación de los reclusos etarras, la vuelta a España de los fugitivos de la organización y reclamaciones de tipo político como la salida del País Vasco de la Policía Nacional y la Guardia Civil.
Los únicos desplazamientos de la dirección de la banda que han detectado las Fuerzas de Seguridad en los últimos meses son viajes en solitario o en pareja a la región fronteriza con el País Vasco para mantener encuentros puntuales con los enlaces de su brazo político y del resto de colectivos legales que integran su entorno. El objetivo de estas reuniones es coordinar las estrategias de la banda y su entramado asociativo e intercambiar documentación, informan las fuentes consultadas.
Por las manos de esos enlaces han pasado en las últimas semanas comunicados tan relevantes como el que lanzó el pasado 28 de diciembre el llamado Colectivo de Presos Políticos Vascos –EPPK en euskera, el paraguas que agrupa a los más de 500 reclusos etarras que se mantienen fieles a los postulados de la banda–, para anunciar que había decidido asumir por primera vez la legitimidad del ordenamiento español y la vía de la reinserción individualizada para sus miembros.

Pérdida de peso de ETA
La pérdida de peso de ETA ha provocado un reequilibrio en las fuerzas del Movimiento Nacional de Liberación Vasco. Las mismas fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que la iniciativa se encuentra en estos momentos claramente en manos de los miembros de la antigua Mesa Nacional de Batasuna que se han colocado al frente de Sortu en detrimento de la cúpula de la organización terrorista. Al contrario de lo que ha ocurrido tradicionalmente, el aparato militar ya sólo ejerce un poder difuso sobre el resto de terminales de la izquierda abertzale.
Las fuentes consultadas aseguran que la cúpula etarra ha decidido refugiarse en la zona de influencia de París por la menor presencia de agentes de las fuerzas de seguridad españolas y por su elevada densidad de población, que les permite pasar más desapercibidos. La presión policial también ha provocado el salto de los terroristas desde Francia a otros países limítrofes.