Jorge Vilches-TheObjective

  • «El sanchismo no tiene reparos a la hora de insultar a la democracia, e incluso, con esta enmienda de Bildu, de llamar ‘franquista’ al PSOE de 1982»

El PSOE ha convertido a ETA en una banda de luchadores por la libertad y la democracia. Justo lo que los asesinos querían. La enmienda de Bildu a la «Ley de memoria democrática» aceptada por los sanchistas pretende que los etarras sean homenajeados por el Estado por ser luchadores por la libertad y los derechos humanos.

Esta ley va a crear una «comisión técnica» al margen del poder judicial para estudiar la supuesta vulneración de los derechos humanos por parte del Estado hasta 1983. La elección de ese año es intencionada: los etarras Lasa y Zabala fueron torturados y asesinados entonces. Pero estos crímenes no quedaron impunes. La justicia española se encargó de que cayeran 365 años sobre los autores, e incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos avaló estas condenas.

El objetivo, por tanto, no es promover procesos judiciales, sino dar un golpe político a la democracia, decir que la Transición, la Constitución de 1978 y los gobiernos de UCD y del PSOE fueron una farsa. En su mentalidad todo ha sido y es franquista. Esta es una querencia de los nacionalismos vasco y catalán, que llevan décadas diciendo que el franquismo existe todavía.

Ahora, gracias al sanchismo, la historia del terror batasuno quedará como una «lucha por la consolidación de la democracia, los derechos fundamentales y los valores democráticos», tal y como reza la enmienda de Bildu. El objetivo de Mertxe Aizpurua, la portavoz bilduetarra, era poner de rodillas a la democracia española y lo ha conseguido gracias a Sánchez.

Ante las preguntas de los periodistas, el pobre portavoz socialista, un tal Héctor Gómez, ha justificado esta ignominia diciendo que la investigación de dicho comité trata de evitar que «ciertas situaciones se repitan». Vaya papelón del todavía portavoz. ¿No sabe que aún hay 200 asesinatos de ETA sin esclarecer justamente de esos años?

Esta humillación a todos brindada por el PSOE no es una excepción. Es una más. Antes tuvo lugar la mano ancha con los homenajes a etarras, la cesión de las competencias de prisiones al PNV, el acercamiento masivo de presos terroristas, o la retirada paulatina de la Guardia Civil y del Ejército del País Vasco y de Navarra. Luego el PSOE se pregunta por las razones de que cada cita electoral la cuenten como fracaso.

El sanchismo no tiene reparos a la hora de insultar a la democracia, de rebajar la dignidad de las instituciones, e incluso, con esta enmienda de Bildu, de llamar «franquista» al PSOE de 1982. Según esa «ley» Felipe González y su equipo eran peligrosos fachas, lo que encaja perfectamente con las acusaciones de Bildu, Podemos, ERC y su entorno al socialismo anterior a Zapatero.

Poco a poco, los sanchistas y sus aliados van construyendo un relato apoyado en la legislación y en las instituciones. Ahora, con esta miserable ley de «memoria democrática» no fue Suárez y su UCD, ni el PSOE o el PCE los que trajeron la democracia. Ni siquiera la actuación heroica entonces de CCOO. Tampoco las Cortes franquistas que votaron la Ley para la Reforma Política. Mucho menos el rey Juan Carlos, Torcuato Fernández Miranda y las democracias del entorno.

Siguiendo el cuento sanchista-bilduetarra, el pueblo español era un rebaño de ovejas, manipulado y con espíritu franquista, que no reclamó libertad. La Transición, dicen, fue un negocio bastardo para eludir la ruptura y el ajuste de cuentas. Es más; el sí en el referéndum del 6 de diciembre de 1978 resultó una solución obligada ante el miedo a las pistolas.

En su relato, únicamente ETA y los nacionalismos vasco y catalán fueron demócratas, como hoy. Esto no es baladí, porque no solo blanquea el pasado terrorista de Bildu, sino el reciente golpismo de ERC y compañía. Todos estos son demócratas y luchadores por los derechos humanos frente a un Estado español autoritario, franquista y represor. Ahora lo pondrán en los libros de texto y se enseñará en las aulas.