Isabel Morillo-El Confidencial

El partido de Santiago Abascal, al que las encuestas dan hasta cuatro escaños en el Parlamento andaluz, se dirige a “la España que madruga” afectada por “la inmigración abusiva”

El primer gran mitin de Vox en la campaña de las andaluzas fue en Sevilla, después ha habido más exhibiciones de músculo. Al escenario subieron, con una frase corta, cada uno de los candidatos por las ocho provincias andaluzas. Rostros anónimos todos hasta la fecha. Elegidos en primarias con la provincia como referencia. No hay estructura autonómica en este partido, solo provincial. Solo era conocido antes de sumarse al partido de Santiago Abascal el candidato a la presidencia de la Junta por Sevilla. El juez en excedencia Francisco Serrano es conocido y tiene currículo público propio, marcado por el rechazo a las políticas de igualdad, el feminismo y lo que llama “terrorismo de género”, alimentando el argumento de que hay muchas denuncias falsas en la violencia machista.

Esos perfiles anónimos no son casualidad. Nada en Vox, por otra parte, es casualidad. Todo está medido y tiene detrás una estrategia política y un concienzudo trabajo. Desde las acciones ‘sorpresa’, que mandan por vídeo a un chat creado para los medios de comunicación, a los vídeos de gente anónima que anuncia su voto a Vox y que circulan por las redes, o los actos para captar jóvenes voluntarios. Este periódico lanzó varias preguntas que han contestado tanto el director de la campaña en Andalucía, Víctor Sánchez del Real, como el vicesecretario de Comunicación, Manuel Mariscal, para conocer algo más de la trastienda de esta campaña. También pidió conocer mejor a la candidata de Vox por Almería. Desde el del CIS, todos los sondeos coinciden en asegurar el escaño para este partido por esa provincia.

Así es Luz Belinda

Luz Belinda Rodríguez es la mujer encargada de liderar la lista de Vox en la provincia almeriense y la que ocupará escaño en el Parlamento andaluz si se cumplen los sondeos. Nació en Almería en 1980, vivió en Adra hasta los 17 años, cuando volvió a la capital almeriense a completar sus estudios en Bachillerato de Artes. Se unió al Ejército del Aire y lo dejó, cuenta, para ser madre y ama de casa. Tiene dos hijos, de 16 y 10 años, y está casada con un miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, por lo que se ha mudado muchas veces en los últimos años. Ha vivido en Melilla, Algeciras o Almería. Conoce en primera persona muchos de los problemas que denuncia su partido. Actualmente reside en Roquetas de Mar, donde Vox tiene previsto un gran acto público con Abascal el próximo jueves. Se ha formado como estilista y como vigilante de seguridad y escolta privada. Ahora estudia Derecho, está en segundo curso y paralelamente trabaja en el partido.

La candidata de Almería es ama de casa, está casada con un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado, fue militar y estudia derecho

 

Vox pone el foco en las provincias. Así trabaja llegando a lugares donde otros partidos, cuentan, con estructura autonómica “ni están ni se les espera”. Efectivamente, nuevos partidos como Cs o Podemos apenas tienen estructura local. Su palabra mágica es “la cercanía”. Sus candidatos, dicen, “son españoles de a pie” que han sido elegidos “por democracia interna”.

Adelante Andalucía presume de que la suya (1,4 millones) es la campaña electoral más barata —la del PSOE cuesta cuatro millones de euros—. La de Vox tiene un presupuesto de 150.000 euros que viene de donaciones voluntarias, aseguran. “Vox es el ejemplo claro de que cuando se tienen propuestas claras y sensatas no hacen falta campañas publicitarias millonarias para que las compren”, aseguran, proponiendo suprimir todas las subvenciones públicas a los partidos políticos.

Vox trabaja los territorios donde detecta “inmigración abusiva” o “problemas económicos” y busca candidatos “a pie de calle”

El partido tiene también un mensaje ante el debate que se abre en los medios de comunicación sobre si se debe informar o no sobre un partido extraparlamentario que tuvo apenas 18.017 votos en las autonómicas de 2015 en Andalucía, como novena fuerza, por detrás de Pacma (31.735 votos). Abascal lo dejó claro en su primer mitin en Sevilla esta campaña. Les dice a los suyos que los medios tradicionales los vetan y ocultan, censuran y manipulan sus mensajes y que se comuniquen por WhatsApp y redes sociales, incluso animando a leer solo los comentarios de las noticias. En definitiva, que tienen claro que no necesitan, dicen, apoyo mediático para llegar a la gente y que les bastan las redes sociales.

Mensajes sobre inmigración

También hay un trabajo de calle. En Almería, el partido llegó en 2014. Hace cuatro años. Durante este tiempo, el equipo provincial se ha trabajado el terreno porque sabían que la provincia almeriense es “una de la más castigadas por los 40 años de socialismo andaluz”. Efectivamente, Almería, la más oriental de las provincias andaluzas, siempre ha sido un fortín del PP y ha sentido el agravio, el maltrato de una Junta afincada en Sevilla. Es la segunda provincia con la renta per cápita más alta y uno de los motores económicos de Andalucía, pero no se sienten reconocidos. Llegar a Almería desde la capital andaluza en tren lleva casi seis horas y dos incómodos transbordos. El aislamiento ferroviario obliga además a que todos sus productos, siendo la potencia hortofrutícola que es, salgan en camiones por carretera. Faltan infraestructuras, también hidráulicas.

Además, la almeriense es la segunda provincia española con más inmigrantes. Hay censados 139.281 extranjeros, según datos del INE de enero de 2018. Solo la supera Alicante. El peso de la población extranjera es del 18,5%, frente al 9,5% de media española y el 7,5% de media andaluza. El Ejido, Roquetas, la capital almeriense, Níjar, Vícar y La Mojonera concentran la mayor parte de la población inmigrante. Hay 50.000 marroquíes empadronados. Esta población extranjera es clave para el trabajo en los invernaderos, pero también ocasionó problemas, como los sucesos de El Ejido en 2000.

Vox reúne un amplio catálogo de vídeos hechos por ellos sobre la inmigración y el resto de partidos calla o radicaliza sus mensajes, como el PP

¿Dirían que el crecimiento de Vox está relacionado con su respuesta a la inmigración? El partido cree claramente que sí. Han marcado en rojo lugares con problemas económicos o donde la inmigración sea “abusiva”. “Los españoles saben que Vox es el único partido que está diciendo que la inmigración ilegal hay que combatirla porque perjudica a los españoles. Nosotros queremos gestionar España y la provincia de Almería como si se tratase de nuestra casa, donde uno decide quién pasa y quién no, en función de las necesidades y de la capacidad de adaptación”.

El partido suma una colección de vídeos de elaboración propia con la inmigración como mensaje central. Desde el de Javier Ortega Smith este verano en “uno de los desembarcos de inmigrantes ilegales” en Algeciras, donde alerta de que portan enfermedades graves, a otro del propio partido que es un resumen de declaraciones de su presidente, donde habla de que hay “premios” a los extranjeros que saltan la valla de Ceuta y afirma que la inmigración es “entrada de terroristas en Europa”. En su programa propone “el cierre de mezquitas fundamentalistas” y “levantar un muro en Ceuta y Melilla”.

En sus redes, Abascal pone como ejemplo una noticia de un medio digital, ‘El Español’, que —contraviniendo cualquier buena práctica al informar para evitar el racismo— habla de la violación de una joven en Granada “a manos de dos senegaleses”. Vinculan también la inmigración al deterioro de los servicios básicos para los españoles, sanidad o educación, y al ‘top manta’ y las falsificaciones que afectan al comercio tradicional. Todo esto cala mucho. Las asociaciones de inmigrantes se echan las manos a la cabeza, pero el resto de partidos no combate estos mensajes. Salvo Adelante Andalucía, el resto ni entra, porque saben que resta votos. Es más, el PP hasta ha radicalizado sus consignas sobre el fenómeno migratorio. Hemos visto a Pablo Casado asumir en esta campaña andaluza el discurso más duro del partido de Abascal sobre la inmigración: “O respetan las costumbres occidentales o se han equivocado de país… Aquí no hay ablación de clítores ni se matan carneros en casa”. Es el síntoma más claro de que Vox está ocupando su espacio político en España y puede que las andaluzas den la primera sorpresa.

Votos de la izquierda

El partido se sitúa en la extrema derecha del arco ideológico español y los politólogos insisten en hallar semejanzas con otros movimientos populistas ultraderechistas europeos como Salvini en Italia o Le Pen en Francia. En la campaña andaluza, Vox repite como un mantra que son de “extrema necesidad”. Incluso llama a los inmigrantes legales que se hayan adaptado a las costumbres españolas a votarlos y también a los homosexuales a sumarse a su proyecto. Aseguran que “uno de cada 10 votantes andaluces de Vox proviene de la izquierda” y que sacarán de la abstención a muchos andaluces. Tampoco hay que perder de vista que Salvini empieza a ser favorito en bastiones históricos de la izquierda italiana.

¿A quién se dirige Vox en estas andaluzas? Desde su equipo insisten en abrir el campo. “A la España que madruga”, deslizan en varios momentos, “a la que trabaja y paga impuestos”. “A los que se oponen a la ayuda a la inmigración ilegal, los impuestos abusivos, los abusos de la Junta, a los agricutores, los pescadores, los ganaderos que ven cómo se promocionan productos procedentes de África”, añaden desde este partido.

En la campaña andaluza se aferran a los símbolos —”la catedral de Córdoba”, que niegan que sea mezquita— o a Gibraltar. Proponen la supresión de las autonomías y dejan claro que sí, que pactarían con PP y Cs para desalojar al PSOE. “Por supuesto que apoyaremos un cambio de rumbo”, señalan. Ya hemos oído a José María Aznar negar que Vox sea un partido “antisistema” o a Albert Rivera eludiendo tildarlos de “extrema derecha”. El PP, en privado, insiste en trasladar que Adelante Andalucía y Vox son lo mismo, populismo radical, pero los líderes populares ya han saboreado en primera persona el regusto amargo de que algunos andaluces les hayan dicho a la cara que antes eran votantes del PP y ahora se irán a Vox.