Cómo disolver un grupo terrorista

EL CORREO 09/12/14
FLORENCIO DOMÍNGUEZ

El pasado viernes, Zigor Garro, ‘Tonino’, jefe de la logística etarra cuando fue detenido en 2006, leyó una carta ante el tribunal de París que le juzga a él y a otros seis destacados miembros de ETA. «Nadie nos ha explicado cómo hay que autodisolverse», dijo Garro antes de hacerse una serie de preguntas retóricas sobre el modo de anunciar la disolución o la forma de entregar las armas. Este tipo de mensajes no son opiniones individuales, sino que reflejan las ideas que ETA quiere dar a conocer aprovechando la tribuna que les ofrece su presencia ante los jueces.

Con la cantidad de mediadores, pacificadores, facilitadores, verificadores y contactadores que están dando vueltas por el País Vasco en los últimos años y ninguno le ha explicado a ETA cómo hacer para disolverse. Tampoco es que la cuestión necesite muchas explicaciones. Sólo con mirar experiencias ajenas ETA podría encontrar todos los modelos que quisiera.

Si se fija en la banda BaaderMeinhof descubrirá que es posible la autodisolución por correo postal. El 20 de abril de 1998, la RAF alemana depositó en un buzón de correos de Chemnitz, en la antigua Alemania del Este, una carta de ocho folios enviada a la oficina de la agencia Reuters en Colonia en la que anunciaba su disolución: «Hace casi 28 años, el 14 de mayo de 1970, la RAF nació en una acción de liberación. Hoy ponemos fin a ese proyecto. La guerrilla urbana llevada a cabo por la RAF pertenece a la Historia». Un elemento común en los procesos de disolución suele ser el reconocimiento del fracaso: «El final de este proyecto demuestra que no hemos podido imponernos por esta vía», decía la BaaderMeinhof.

Tal vez ETA no quiera irse tan lejos. Puede fijarse entonces en el caso de Arnaldo Otegi y los demás miembros de ETA p-m VIII Asamblea pro KAS, los ‘milikis’, que en febrero de 1984 anunciaban su disolución, «con el sabor amargo de siete años de historia», para ponerse a disposición de ETA militar. Si no les gusta la disolución epistolar pueden hacerlo por televisión como hizo en 1993 Abimael Guzmán, el líder de Sendero Luminoso, difundiendo una declaración desde la cárcel en la que pedía a los miembros de este grupo que estaban en libertad la entrega de las armas y el sometimiento a las leyes. Otra forma de disolverse es anunciarlo a cara descubierta como los dirigentes de ETA político-militar el 30 de septiembre de 1982.

Autodisolverse es más fácil de lo que parece, siempre que haya voluntad para ello y eso es lo que no tiene ETA, que en sus debates internos ha decidido ya que no desaparecerá. Quiere sobrevivir como organización, aunque haya renunciado a la violencia. ETA y un nutrido grupo de acompañantes internacionales trabajan para hacer una escenificación del desarme siguiendo el modelo del IRA, un grupo que todavía no se ha disuelto a pesar de que han pasado dieciséis años desde la firma de los acuerdos de paz de Viernes Santo.