Editorial-El País

Rivera progresa en los sondeos frente a la desmovilización en PP y PSOE

Por razones que trascienden probablemente la política, Ciudadanos no solo progresa en los sondeos como el partido preferido de los españoles, sino que está logrando un nivel extraordinario de conexión con los votantes. Según la tercera encuesta del año de Metroscopia para EL PAÍS, el avance del partido de Albert Rivera es modesto respecto a la publicada hace solo un mes, pero parece consolidar su liderazgo. Apunta también a que ya casi uno de cada tres ciudadanos tiene hoy en mente confiarle la gobernación de un país en el que preocupa, según insisten los datos del CIS, el paro, la situación económica, la corrupción y los políticos, mientras se desploma la preocupación por Cataluña.

Ciudadanos parece estar situado en el momento y el lugar exactos para sacar réditos de sus posicionamientos políticos. Sin experiencia de gobierno, su líder está en estado de gracia. Es el más valorado y su formación es la que mayor confianza genera. Con ella, cree la mayoría de los encuestados, se podrá atajar mejor la corrupción, se regenerará más la política (por encima de Podemos) y se luchará mejor contra la desigualdad (por encima del PSOE aunque por debajo de Podemos en un sondeo hecho antes del 8-M). Son resultados en cierta forma paradójicos que apuntan a que los mensajes y las actitudes de los líderes de la formación naranja conectan con el electorado en planteamientos que ni siquiera son los que, aparentemente, más abandera.

Las elecciones de 2015 y 2016 ya apuntaron al inicio de un fin de ciclo. La irrupción de dos partidos nuevos capaces de plantarles cara a los tradicionales fue una señal que los sondeos posteriores confirman; una tendencia hacia el cambio que conlleva su correspondiente castigo para el PP y el PSOE. El desvío de sus votos hacia los centristas se ha aminorado, pero ninguno de los dos es capaz de ganar nuevos adeptos y, sobre todo, sus electorados están desmovilizados, lo que favorece también a Ciudadanos.

El desgaste del PP, acorralado por los juicios de corrupción y por sus propios errores, es evidente. El PSOE, que disfrutó de un ligero efecto Sánchez, vuelve a caer por debajo del 20% de</CF> intención de voto. El congreso de junio intentó emitir un mensaje de unidad que no acaba de cuajar, como sus propuestas para reformar las pensiones o la educación.

También es sintomático que los encuestados confíen más en Ciudadanos que en Unidos Podemos para regenerar la vida política. La formación morada resiste. Su final no parece, ni mucho menos, escrito y, de hecho, recupera terreno, pero su problema es la escasa confianza que suscita, lo que parece condenarle a ocupar la tercera o cuarta posición una vez acabado el bipartidismo.

El auge de Ciudadanos amenaza con reducir aún más la cuota electoral de la izquierda (PSOE+Unidos Podemos) en España. De celebrarse hoy elecciones, dice este último sondeo, Ciudadanos y PP sumarían el 50,5% de los votos. La tendencia española hacia el centro-derecha, en definitiva, también se consolida y en este terreno, con el centro-izquierda en evidente crisis, se alinea con los países de nuestro entorno.