Iván Gil-El Confidencial

La principal característica del incremento de votos de Cs es que presenta un comportamiento transversal, tanto en lo ideológico como en el perfil sociológico de sus nuevos electores

El meteórico ascenso de Ciudadanos, que lidera la primera oleada del PanelConfidencial con un 28,5% de intención de voto, aventajando en siete puntos a PSOE y PP, en empate técnico, y en 11 puntos y medio a Unidos Podemos, se produce principalmente a costa del PP, pero también de PSOE y Unidos Podemos. La formación liderada por Albert Rivera recoge un trasvase de casi tres millones de votos de los populares, que pasa de contar con el electorado más rocoso a presentar una muy baja fidelidad entre sus votantes, y cerca de un millón provenientes de PSOE y Unidos Podemos.

El 38,8% de los votantes del Partido Popular en las pasadas elecciones generales se decantaría ahora por Cs, teniendo en cuenta la intención directa de voto de los encuestados más la simpatía. La transferencia, según el saldo neto, pues 5,4% de los votantes de Cs se pasaría al PP, asciende a un total de 2.897.000 de votos.

 

Una de las principales características del incremento de votos de Cs es que presenta un comportamiento transversal. Aunque recibe del PP su principal bolsa de nuevos votantes, también logra atraer a exvotantes de formaciones con distinto signo ideológico, como PSOE y Unidos Podemos. De los socialistas obtiene una transferencia neta de 646.000 votos, lo que supone el 12,9% de los sufragios que cosechó Pedro Sánchez en 2016. Asimismo, atrae a un total de 389.000 votantes de Unidos Podemos, el 7,7% de los que apostaron por Pablo Iglesias el 26-J, representando un saldo neto en el trasvase (tras restar los 44.000 que se pasarían de Cs a UP) de 345.000 sufragios. Rivera captaría así cerca de tres millones de votantes que se ubican ideológicamente en la derecha y extrema-derecha, pero también otro millón del centro-izquierda y la izquierda.

El otro foco de transferencias, aunque en una cuantía mucho menor, se produce entre los votantes socialistas y los de Unidos Podemos. En la particular guerra entre las formaciones progresistas se impone Pedro Sánchez frente a Pablo Iglesias. El PSOE consigue recuperar el 11,4% de los votantes que apostaron en las últimas elecciones por Unidos Podemos, mientras que los podemistas atraerían al 3,4% de los votantes socialistas. El saldo neto es favorable al PSOE en 391.000 papeletas.

La formación liderada por Pablo Iglesias no solo pierde apoyos con transferencias tanto a PSOE como Cs, sino que sufre otro roto causado por una formación extraparlamentaria que podría hacerse con representación en el Congreso de los Diputados de celebrarse ahora las elecciones: el Pacma. El partido animalista, que ya creció con fuerza en los últimos comicios, sumando 284.848 papeletas, lograría hacerse con el 3,9% de los votantes de Unidos Podemos. Se trata de su principal fuente de crecimiento, no en vano se ha centrado en criticar la tibieza de esta formación en cuestiones como las corridas de toros, con cerca de 200.000 nuevos electores provenientes de Podemos.

El millón de votos menos que obtiene Unidos Podemos, de los cinco millones que logró en la última cita con las urnas, se completa con otro trasvase a ERC. Un significativo 1,7% (86.000 papeletas), que al ceñirse únicamente a las circunscripciones catalanas representa el 10% de los apoyos a En Comú Podem, que fue primera fuerza en Cataluña tanto en las elecciones de diciembre de 2015 como en la repetición de junio de 2016.

Esta transferencia ya se intensificó en las elecciones catalanas del 21-D, cuando el 15,6% de los votantes de la marca catalana de Podemos en las autonómicas de 2015 se decantó por los republicanos, según recoge el barómetro poselectoral del CEO de la Generalitat de Cataluña.

La transversalidad ideológica que caracteriza el trasvase de voto hacia Ciudadanos se observa también en el perfil sociológico de estos apoyos. Si la mayor preocupación reside en el caso del PP porque pierde el 38,8% de sus apoyos en favor de la formación naranja, esta se incrementa aún más por el hecho de que el trasvase se produce también entre sus votantes de 65 años o más, el principal bastión de los populares y que les proporcionaba el 40% de sus votos.