JUAN CARLOS GIRAUTA-EL DEBATE
  • Lo revelador de la jugada sanchista, que de tan sensiblera da urticaria y de tan intimidatoria te pone en posición de combate o de huida, es su cristalina desesperación
El club de fans del autócrata debería taparse las vergüenzas. Lo digo por su bien. Una cosa es sumarse al golpe porque estás enfermo de odio, como las marujas abajofirmantes de Payasos sin Fronteras ni Periodismo, y otra exhibir tu despreciable condición mercenaria convirtiéndote en la hincha más hincha, Intxa, de un dictadorzuelo chulapo a cuya sombra te enriqueces por sectaria. Pagando yo. Por no mencionar la obscena piltrafa emocional. Ridículo: soltar lagrimillas de anciana adicta a Guillermo Sautier Casaseca, destrozado por la risible misiva presidencial. Risible por lo torpe, por lo cursi, por lo obvio de la operación despiste. Y por lo analfa: las cosas no suelen ser habituales, gañancete; o son habituales o no lo son; soler ya conlleva ser habitual y ser habitual ya es soler. A mí ese arranque me irrita más que su implícita amenaza de confrontación civil porque esta la percibo desde hace varios años, desde que el tipo tocó poder tras la censura al bolso de Soraya. Por eso mientras tanto cagón dormía en la equidistancia algunos llamábamos a las cosas por su nombre: au-to-gol-pe, au-tó-cra-ta. Qué hartura de apoltronados y encogidos.
A lo que uno nunca se acostumbra es al solecismo, al anacoluto, al eructo gramatical del que vive de puntillas, aparentando. El pedante suele acabar en ridículo (o es habitual que el pedante acabe en ridículo). Dejando aparte la furia ñoña de Sánchez y Almodóvar, nótese que este ve golpes de Estado en ocasiones, como el niño aquel veía muertos. Pero los ve al revés.
Lo revelador de la jugada sanchista, que de tan sensiblera da urticaria y de tan intimidatoria te pone en posición de combate o de huida, es su cristalina desesperación. Porque Sánchez está desesperado y ha sacado los muñecos de la caja. A fuerza de desearlo, el PSOE ha vuelto a ser el de los años treinta, no admite críticas, no acata leyes y está presto a exacerbar los ataques a jueces, medios y oposición. Pero los desesperados realizan movimientos torpes, y el primer efecto ha sido comunicar al mundo, a los australianos y a los ghaneses (aunque estos algo sabían), que hay noticia con la corrupción y la mujer del prime minister. Con infinitos asistentes, Sánchez no se ha asesorado, ni parece haber leído lo de Lakoff. Por ahí se ve una pérdida de control y del sentido de realidad. Como en la convicción de ser impune y de extender la impunidad a su familia. O en la asunción de una grave responsabilidad: inventar las condiciones para un conflicto entre esas dos Españas que Zapatero resucitó.
Leo algunas cosas y me parto. Eso que ahora elaboran solemnes los recién despertados, los que llegan los últimos y pretenden contarte lo que hay, es un refrito de las mil razones que venimos esgrimiendo. Solíais sostener que las cosas iban de maravilla, que era intolerable hablar de antisanchismo, y aun de sanchismo. Que era propio de populistas denunciar un autogolpe. Observad que siempre os equivocáis, queridos.