El CGPJ coloca a un contrario al secesionismo en el TSJ catalán

EL MUNDO – 29/01/16

· Jesús Barrientos, que alertó de la «preocupante» situación, sustituye a Miguel Ángel Gimeno.
 
Las repercusiones del desafío independentista alcanzaron ayer al órgano de gobierno de los jueces. El bloque de vocales propuesto por el PP ha apartado de la Presidencia del Tribunal Superior de Cataluña al magistrado Miguel Ángel Gimeno, sospechoso de tibieza ante el reto soberanista.

Sus 12 votos fueron a parar al candidato Jesús Barrientos, lo que supone tanto un respaldo al duro discurso de este magistrado sobre la situación política catalana como una crítica a la actitud de Gimeno, más partidario de restar trascendencia al asunto. No es una discrepancia menor cuando se trata de presidir el órgano que tiene imputado a Artur Mas y al que correspondería investigar a los aforados que desobedecieran al Constitucional.

Gimeno, miembro de la progresista Jueces para la Democracia, fue el único de los cinco presidentes de TSJ que no fue renovado ayer por el CGPJ. Frente a los 12 votos de la mayoría, obtuvo los otros nueve del bloque progresista (los propuestos por PSOE, IU y PNV), que también votó de forma unánime.

La clave del nombramiento de Barrientos, miembro de la moderada Francisco de Vitoria, se puede rastrear en las intervenciones en las que hace dos semanas ambos se postularon ante el CGPJ. Fue el primero en intervenir, y lo hizo de forma arrolladora, sacando a relucir el «preocupante» y «delicado» problema soberanista. Gimeno y el tercer candidato, Fernando Lacaba, eludieron el asunto y sólo se pronunciaron porque así se lo pidieron expresamente los vocales.

«El escenario actual no es el más idóneo para unas relaciones fluidas del presidente del Tribunal Superior con las instituciones. A nadie se le oculta la situación tras el 27-S, con una mayoría parlamentaria que el 9 de noviembre anuncia la desconexión y desobediencia. Y lo preocupante de la situación es que el nuevo equipo de Gobierno ha proclamado que desarrollará ese anuncio de ruptura pese a la sentencia del Constitucional anulando su contenido. «En ese escenario futuro previsible de ruptura, la relación institucional con el Parlament y la Generalitat sería muy delicada y debería responder a situación de excepcionalidad», declaró Barrientos, que insistió en que se encargaría de que se cumplieran las resoluciones judiciales que se dictaran.

En contraste con sus palabras, Gimeno minimizó el problema. «No contemplo un escenario de ruptura. No. De ninguna manera. El Estado tiene medios suficientes para evitarlo», declaró. El hasta ahora presidente, además de no parecer cómodo al tratar el problema, propugnó la mínima actividad ante la situación. «No podemos ser actores políticos tomando iniciativas. Hay conductas a las que no hay que reaccionar cada vez porque nos hacemos protagonistas».

Esa actitud y la parsimonia con la que el TSJ lleva adelante la instrucción contra Mas –se tardó casi un año en citarle y fue sólo tras las elecciones– ha generado muchas críticas. Tal vez con eso en mente, Gimeno cerró su intervención indicando que en situaciones delicadas es importante que «sea quien sea, el presidente del TSJ tiene que estar muy legitimado por Consejo. Incluso cuando se equivoca». El CGPJ le acaba de decir que no le legitima de nuevo.

La enjundiosa intervención de Barrientos dejó otra carga de profundidad: el problema de los jueces nombrados a propuesta de los parlamentos autonómicos (dos de los cinco miembros del TSJ) y que acaban investigando a los aforados de esas cámaras regionales. «Hay una apariencia de imparcialidad que la sociedad tiene derecho a cuestionar», soltó Barrientos, que es magistrado de la Audiencia de Barcelona pero que actualmente estaba de refuerzo en el TSJ.

Recordó expresamente que ese es el caso de quien ahora instruye la causa contra Mas, su compañero y a partir de ahora subordinado Juan Manuel Abril. «Ha ocurrido que uno de ellos dirige instrucción contra tres imputados [Mas, Ortega y Rigau], políticos de la misma extracción política que le propuso». Una «anomalía», dijo, que habría que corregir, por ejemplo, corriendo el turno cuando le tocase investigar a un político. «No es cuestionar la independencia, pero sí hay que buscar que desaparezca la apariencia de parcialidad», añadió.

En la defensa de la candidatura de Barrientos no hubo ayer referencia a esas palabras. En defensa de la de Gimeno sí se mencionó un informe del TSJ que resaltaba que en momentos convulsos había mantenido el equilibrio. Del resultado de la votación, está claro que a partir de ahora el Consejo desea otra cosa.

LA SOMBRA DE ‘GÜRTEL’ EN DOS VOTACIONES

La presidenta del juicio de ‘Gürtel’. La presidenta del TSJ de Valencia, Pilar de la Oliva, fue reelegida ayer para el cargo. Un aval para quien preside el ‘caso Gürtel’ en unas fechas en las que la corrupción relacionada con aforados sigue sacudiendo la comunidad. Obtuvo 12 votos, ocho progresistas y cuatro conservadores. No logró otros nueve, incluido el del presidente del CGPJ, Carlos Lesmes. Estos fueron a parar a Vicente Magro, presidente de la Audiencia de Alicante y senador del PP por esa provincia en tiempos de Eduardo Zaplana.

Un voto para el recusado López. El candidato más llamativo para la Sala Penal del Supremo era Enrique López, muy cuestionado por una afinidad al PP que ha acabado apartándole del juicio de ‘Gürtel’. Se presentó sin aspiraciones y, frente a los 16 votos del elegido Pablo Llarena, logró un apoyo: el que en estos tiempos duros para él y con la votación ya resuelta le brindó su amigo Vicente Guilarte.

Sin novedad en el frente militar. El presidente de la Sala de lo Militar del Supremo, Ángel Calderón, fue renovado para un tercer mandato. Logró 13 votos frente a los ocho del magistrado de la Sala de lo Penal Andrés Martínez Arrieta.

EL MUNDO – 29/01/16