El Gobierno hace bien en aplicar la ley al militar de Podemos

EL MUNDO 07/11/15 – EDITORIAL

· La sanción que manchará el hasta ahora impecable expediente del ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez, se debe a una torpeza del militar que ha fichado por Podemos y no a una decisión electoralista del Gobierno, como ha querido hacer ver la formación de Pablo Iglesias. Al hacer públicas sus ideas políticas, pidiendo una solución negociada para Cataluña, y aceptar ir en las listas de Podemos sin esperar a que su retiro se hiciera efectivo en un Real Decreto, el general de cuatro estrellas se ha saltado esta semana la ley. Por ello, el Gobierno cumple con su deber al destituirlo por entender que ha cometido una falta grave.

El que fuera jefe de la cúpula militar española durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero era en la actualidad vocal de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, el organismo que preside el Rey y se encarga de conceder las condecoraciones militares más preciadas.

No cabe la menor duda de que un general de ese rango conoce a fondo la legislación militar y las formalidades del Ejército. Sobra, pues, el comentario que publicó ayer en su cuenta de Twitter declarándose «sorprendido de que tras un acto administrativo se usen las instituciones de forma electoralista».

Rodríguez solicitó al Ministerio de Defensa el pase a retiro hace ocho días a primera hora de la tarde. El matiz del tiempo es importante, ya que el Consejo de Ministros ya se había reunido ese viernes. Y sin un Real Decreto que validase su petición, el general continuaba en situación de reserva. Esta condición implica mantener todos los derechos y obligaciones como militar, así como el sueldo íntegro.

Sin esperar a que el Consejo de Ministros se reuniera esta semana de manera que su petición pudiera incluirse en el Boletín Oficial de Defensa (BOD) y sin que el calendario electoral apremiara (los partidos tienen hasta la próxima semana para poder presentar sus listas electorales), Rodríguez se apresuró a dar el salto a la política. Primero, al aceptar ir como número dos por Zaragoza en la lista de Podemos para las próximas elecciones generales. Y después, al hacer públicas sus ideas políticas sobre la amenaza independentista en Cataluña.

Un militar debe cumplir con su obligación de «neutralidad política» mientras esté en activo y es evidente que la impaciencia del general, ya retirado, es la que ha provocado su sanción. El Consejo de Ministros decidió ayer destituirlo por «pérdida de confianza y falta de idoneidad».

Podría decirse que se trata de un castigo más moral y simbólico que efectivo. La destitución supondrá una mancha en su expediente, pero con ella pasa a la situación de retiro, que él mismo había solicitado al Gobierno.

Podemos trató ayer de desviar la atención sobre esta realidad al acusar al Gobierno de «mentir». La formación morada afirmó que el paso a retiro «surte efecto desde el momento en el que se registra», por lo que ha afirmado que «para ser candidato y hacer declaraciones políticas basta con haber solicitado dicho cese» sin esperar a que se publique en el BOD.

El partido que presume estos días de contar en sus filas con «un ciudadano de uniforme», en palabras de Pablo Iglesias, juega con fuego al querer interpretar las leyes conforme conviene a sus necesidades.

Por último, no es posible soslayar la incoherencia del propio general Rodríguez, que defendió unos principios durante su carrera profesional que chocan con el programa de Podemos, que, aunque ha evolucionado hacia la moderación, sigue manteniendo unas ideas poco compatibles con la filosofía del Ejército.