En manos de la mayoría no independentista

VICTORIA PREGO, EL MUNDO – 15/01/15

· Está visto que a Artur Mas ya sólo se le puede vencer en las urnas. Una vez que los hechos han demostrado con rotundidad que nuestro ordenamiento jurídico ha sido patéticamente desprovisto por nuestros responsables políticos de los instrumentos que hubieran podido impedir las acciones de quienes han dedicado su esfuerzo a procurar desde las propias instituciones la liquidación del Estado, no queda otra alternativa que recurrir al pueblo. Y en el pueblo catalán va a descansar ahora la responsabilidad de defender la España indisolublemente unida, «patria común e indivisible de todos los españoles», que es lo que dice nuestra Constitución.

Eso, si es lo que realmente quieren los catalanes y si, queriéndolo, están también dispuestos a movilizarse para meter su voto en las urnas el próximo 27 de septiembre. El presidente de la Generalitat ha convocado para ese día las próximas elecciones catalanas y lo ha hecho recurriendo a sus habituales apelaciones simbólicas que han sido el motor de su estrategia secesionista desde hace dos años. No ha cambiado en eso y es evidente que espera que, de Diada en Diada, los catalanes se apunten mayoritariamente, mucho más de lo que lo han hecho hasta ahora, a su llamamiento a esa prometida Arcadia feliz que es más falsa que un duro de madera.

La responsabilidad de nuestros gobernantes de los últimos años en lo que está sucediendo hoy en España es enorme. Es de una irresponsabilidad infinita su imprevisión de un fenómeno que de ninguna manera podía ser descartado de una forma tan insensata como lo ha sido. No es aceptable que los dirigentes políticos hayan sometido al Código Penal a una poda brutal en los artículos que garantizaban la defensa de la nación. Y lo han hecho así por culpa de una infinita inconsciencia adobada de las buenas intenciones tras las que siempre se atrincheran los estúpidos. Y el resultado es que ahora mismo nadie cometerá ningún delito si oficialmente se proclama en el Boletín Oficial de Cataluña la independencia de esa comunidad y su separación de España. Esto es así por mucho estupor que nos produzca.

Y por eso, porque estamos radicalmente indefensos ante ataques como los que ayer se confirmaron con fecha fija, es por lo que nuestra única esperanza es que la mayoría de los electores catalanes, que son todos los que no acudieron a las urnas de cartón el 9-N, acudan esta vez y priven a los independentistas de esa mayoría que reclaman para separar a Cataluña de donde siempre estuvo, formando parte radical de España. Porque ahora no tienen de ningún modo esa mayoría, pero tienen el poder desde el que actuar para aumentarlo. Sólo de los catalanes responsables dependerá ya que no lo consigan.

VICTORIA PREGO, EL MUNDO – 15/01/15