La Copa del Rey

ESPERANZA AGUIRRE, EL MUNDO – 09/03/15

Esperanza Aguirre
Esperanza Aguirre

· A principios del pasado siglo el fútbol empezó a consolidarse en España no sólo como un deporte que practicaban algunos jóvenes, sino también como un espectáculo que atraía cada vez a más espectadores y que suscitaba pasiones cada vez más intensas.

Ese éxito de practicantes y de público que había alcanzado el fútbol hizo que, en 1902, con motivo de la mayoría de edad de Alfonso XIII, se organizara en Madrid una competición a nivel nacional que se llamó Copa de la Coronación. El ganador, el Bizcaya, es considerado, desde entonces, como el primer equipo campeón de España de fútbol.

Al año siguiente ya se convocó formalmente un Campeonato de España de fútbol y S. M. el Rey Alfonso XIII quiso donar el trofeo para entregárselo al ganador. Desde entonces, el Campeonato de España de Fútbol tiene como galardón la Copa de S. M. el Rey.

Por eso la copa que se le entrega al capitán del equipo que la gana tiene grabada la siguiente inscripción: «Campeonato de España». Y debajo lleva inscritas las palabras «Copa de S. M. el Rey». El prestigio y el auge del fútbol durante este siglo largo de vida que ya tiene han hecho que los sucesivos Jefes del Estado hayan sido siempre los donantes de la copa que se pone en juego en el Campeonato de España. Así hemos tenido, además de la Copa de S. M. el Rey, la de S. E. el Presidente de la República y la de S. E. el Generalísimo.

El nombre del titular de la copa se podría decir que es secundario, lo fundamental es que figura allí como representante del conjunto de los españoles que reconocemos así el mérito del equipo campeón.

Ser Campeón de España es, para cualquier deportista, el mayor honor que puede obtener dentro de su Nación. Por eso, todos los clubes de fútbol españoles han luchado siempre denodadamente por conseguir esa Copa que los acredite como Campeones de España.

Todo esto tenemos que recordarlo y, sobre todo, lo deben recordar los aficionados al fútbol y todos los que, con ocasión de la final de Copa, se movilizarán para animar a su equipo.

Un deportista o un club pueden despreciar el Campeonato de España de su especialidad, pero entonces no deben presentarse a competir en él con ánimo de ganarlo. El que desprecia la Nación española, es decir, el que desprecia al conjunto de los ciudadanos que formamos la Nación española, tiene poco sentido que se presente a una competición cuyo premio es, precisamente, el reconocimiento que le queremos tributar los ciudadanos. Un premio que, en representación de todos, lleva el nombre de S. M. el Rey.

Un equipo de fútbol puede ganar o intentar ganar la Liga, que es una competición profesional con sus reglas y sus trofeos, pero que no representan al conjunto de los españoles. Pero debe abstenerse de competir en el Campeonato de España. Sobre todo si, como ha ocurrido con el Barça y el Athletic de Bilbao las últimas veces en que han llegado a la final, sus seguidores han aprovechado la lógica solemnidad del acto para dar una exhibición de odio al resto de los españoles.

Otra vez llegan estos clubes a la final. Y otra vez ya se anuncia que las aficiones van a aprovechar la final de Copa para mostrar ese odio a los demás silbando el Himno Nacional y abucheando a S. M. el Rey.

El resto de los españoles no tenemos por qué aguantar esas ofensas. Tenemos que tomar ejemplo del presidente de la República Francesa. Sarkozy lo dejó bien claro: si en un partido de fútbol se silba la Marsellesa, el partido se suspende y se juega días después a puerta cerrada. Con ese aviso se acabaron las bromas.

Ya es hora de que nos tomemos en serio lo que es serio. Esto tendrían que tenerlo muy claro los aficionados de esos equipos. Participar en el Campeonato de España es libre pero si se participa y se llega a la final no se puede despreciar al conjunto de los españoles que somos los que patrocinamos esa competición. El Rey y el Himno no valen por ser el Rey y el Himno, sino porque nos representan a todos. No tenemos por qué aguantar desprecios de nadie. Y menos, cuando lo único que queremos es premiar a los mejores en el Campeonato de España, en el que han competido y se han inscrito libremente.

ESPERANZA AGUIRRE, EL MUNDO – 09/03/15