Los ‘andaluces’ que quieren tomar Ferraz

EL MUNDO  30/09/16

· Díaz prepara el asalto con su Ejecutiva sevillana, el manchego Díaz-Cano y el asturiano Javier Fernández

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, se dispone a intentar tomar el control de Ferraz de la mano de un pequeño pero incondicional grupo de fieles. Díaz quiere evitar las terceras elecciones generales e ir dominando los resortes del PSOE mediante una comisión gestora en cuyo frente estaría el presidente asturiano, Javier Fernández, un hombre de su total confianza. Junto a él, están llamados a jugar un papel esencial si Pedro Sánchez es finalmente derrotado el manchego Máximo Díaz-Cano, mano derecha de Díaz en la Junta; Antonio Pradas, que ha sido su hombre de confianza en Madrid, y Verónica Pérez, su potencial sucesora.

Detrás de la maniobra precipitada en los últimos días para relevar a Pedro Sánchez al frente del PSOE hay una concienzuda operación urdida desde hace meses por Susana Díaz y su reducido pero incondicional equipo de confianza, que ha visto en ésta la oportunidad definitiva después de varios frustrantes amagos. El objetivo de la secretaria general del PSOE-A no ha variado en este tiempo, pero su hoja de ruta se ha tenido que adaptar a las circunstancias, la más inesperada de ellas, la de encontrarse con un Pedro Sánchez rocoso que le ha obligado a exponerse mucho más de lo que Díaz hubiera querido.

«Primero, España, y después, el partido». Lo repitió ayer Susana Díaz ante el Comité Director del PSOE-A, lo cual sólo puede interpretarse como su disposición a permitir que gobierne Mariano Rajoy. En primer lugar, porque en sus planes no está presentarse a ningunas elecciones en diciembre y, en segundo lugar, porque después de la sangría interna de las últimas jornadas, casi todos en el PSOE piensan que ir a una contienda electoral en esta situación es un suicidio colectivo. Pero no será ella la que asuma el coste político de esa decisión, sin duda antipática a los ojos de la militancia, sino que lo hará la comisión gestora que asuma la gestión del partido si finalmente el enfrentamiento con Pedro Sánchez no acaba en enrocamiento. Y con ella, llegarán a Ferraz los andalucesde Susana.

JAVIER FERNÁNDEZ.
Más allá de las citas obligadas (Felipe González, Zapatero…), Susana Díaz tuvo ayer unas especiales palabras de reconocimiento para Javier Fernández, presidente de Asturias y, según todas las quinielas, candidato de los críticos a presidir esa comisión gestora.

Susana Díaz tendrá así a una persona de su confianza para diseñar un congreso interno a su medida, en el que necesariamente habrá primarias, como marcan los estatutos. No es ninguna obviedad. Uno de los objetivos de Díaz era evitar someter su liderazgo a la consulta de las bases. El modelo tradicional de congreso por delegados se ajusta mejor a sus habilidades. Sin embargo, se ha visto obligada a asumir el modelo defendido por Sánchez para desarticular su discurso como defensor de dar voz a los militantes frente a las refriegas palaciegas.

Si Díaz gana el pulso de mañana, habrá primarias, pero no de forma precipitada, como pretende Pedro Sánchez, sino después de que el partido y todos los resortes de la organización estén bajo su control, aunque sea por persona interpuesta.

Una vez al frente de la Secretaría General, probablemente en la próxima primavera, Susana Díaz tampoco dejaría la Presidencia de la Junta. Ella sabe que el aparato institucional que tiene a su disposición en el Gobierno andaluz es una herramienta de confrontación de primer orden para liderar la oposición a un Mariano Rajoy que navegaría en las aguas procelosas de un Gobierno sin mayoría absoluta. Además, Susana Díaz no es diputada en el Congreso. Por tanto, su liderazgo tendría que tener suficientes resortes fuera de la Carrera de San Jerónimo como para compensar ese hándicap.

Compatibilizar la Secretaría General del PSOE y la Presidencia de la Junta no será un problema a corto plazo, siempre que la lealtad que Ciudadanos viene demostrando a su pacto con el PSOE en Andalucía no acabe saltando por los aires.

MÁXIMO DÍAZ CANO.
Detrás de toda la operación diseñada para el asalto a Ferraz por parte del PSOE andaluz se encuentra un manchego de La Solana (Ciudad Real), Máximo Díaz Cano, quien habría sido el artífice del diseño pormenorizado del itinerario a seguir. Llegó al Gobierno andaluz de la mano de José Antonio Griñán, aunque antes había sido colaborador (ocupó diferentes cargos en su Gobierno) de José Bono, precisamente en los tiempos en los que éste intentó hacerse con el liderazgo del PSOE en el congreso que ganó José Luis Rodríguez Zapatero. Quienes desconfían de la enorme influencia que ejerce sobre Susana Díaz recuerdan que también fue director del equipo de campaña de Carme Chacón en su intento fallido de hacerse con el partido frente a Rubalcaba. Ésta podría ser su tercera derrota o, por contra, la ocasión para sacarse la espinita por las dos anteriores. Está llamado a ocupar un puesto relevante en el nuevo PSOE de Susana Díaz.

ANTONIO PRADAS.
Era el hombre de Susana Díaz en la Ejecutiva de Pedro Sánchez y el encargado de ponerle cara y voz a sus adversarios en las horas críticas. Ex alcalde del pueblo sevillano de El Rubio entre 1995 y 2004, fue quien entregó en el registro de Ferraz las 17 firmas con las correspondientes renuncias para forzar la dimisión del secretario general.

VERÓNICA PÉREZ.
Para España entera, Verónica Pérez, presidenta del Comité Federal que mañana dirimirá la crisis, ha sido la gran revelación de esta crisis por su intervención de ayer. Pero quienes siguen a Susana Díaz en Andalucía están acostumbrados a verla a su sombra. Es la secretaria general del PSOE de Sevilla, que durante años ha sido la mejor escuela para las contiendas orgánicas fratricidas. Algunos la ven ya como sucesora de Susana Díaz al frente del PSOE andaluz y su intervención a las puertas de Ferraz –«la única autoridad del PSOE soy yo»– habría sido una eficacísima carta de presentación.