A. Fernández-El Confidencial

La nueva ‘tropa de choque’ del independentismo catalán tiene ya nombre y apellidos. Y algunos rostros. Se trata de comandos de moteros que patrullan Cataluña y que han servido, en los últimos dos años, para montar servicios de orden y crear grupos para defender la presencia de símbolos partidistas en edificios o espacios públicos, u organizar actos multitudinarios en apoyo del líder fugado, Carles Puigdemont.

En la actualidad, hay dos grandes grupos de estas características en Cataluña: los Escamots Motards (Comandos Moteros) y La Coronela, ambos declaradamente independentistas radicales, que se han convertido en algo así como la cara visible de las milicias civiles en las carreteras de la ‘república catalana’. En junio, por ejemplo, un grupo de moteros recibió los furgones que transportaban a los presos para escoltarlos desde Soses, el primer pueblo al entrar en Cataluña, hasta la cárcel de Brians. Una escolta honorífica (en perfecta formación) que ya se produjo unos meses atrás, cuando realizaron el camino contrario: los escoltaron hasta los limites de Cataluña y no siguieron más allá por el peligro de provocar altercados, según reconocían ellos mismos en sus comunicaciones internas.

Los Escamots Motards nacieron como entidad organizada para ser tropa de choque el 1 de octubre de 2017. Desde entonces, han participado en algunas concentraciones o actividades. Pero no fue hasta hace unos meses cuando su rol dentro del independentismo comenzó a ser más importante. De hecho, las principales acciones que han hecho hasta ahora han sido la de ‘Llenemos Madrid’, el 16 de marzo de 2019; la “escolta y custodia” de los presos cuando fueron enviados a Madrid el 1 de febrero de este año; una concentración en la localidad natal de Carles Puigdemont, Amer, bajo el lema ‘No surrender’, el pasado 27 de enero; un ‘encuentro gigante’ del 19 de enero; la concentración ante la cárcel de Lledoners para pasar la noche de Fin de Año dando apoyo a los presos; una salida a Perpignan el 10 de noviembre pasado, y una marcha el 11 de septiembre del año pasado para asistir a la manifestación de la Diada.

 

Comandos contra los ‘quitalazos’

Sus dos principales acciones de los últimos tiempos, no obstante, fueron dos: la primera, el enfrentamiento con un comando ‘quitalazos’ que fue a la localidad de Verges para retirar símbolos independentistas de espacios públicos. Aunque los vídeos mostraban a algunos vecinos enfrentándose a los activistas unionistas, tras las cámaras se encontraba un grupo de ‘motards’ que habían ido a hacer frente a los ‘quitalazos’. ‘Casualmente’, los moteros se encontraban en Verges e hicieron frente a los ‘quitalazos’, que se habían desplazado desde Terrassa. Y los altercados (los unionistas presentaron denuncia por dos heridos) fueron precisamente con estos: en realidad, los moteros se arrogaron por sí solos la función de defensores “del pueblo”, según una fuente que participó en la reyerta.

La otra gran acción fue organizar una “comida amarilla” en Amer, el pueblo de Puigdemont, el pasado 16 de junio, con la excusa de un “homenaje” al abogado Gonzalo Boye, al exalcalde de Barcelona Xavier Trias y a la activista Beatriz Talegón. El evento fue grabado en vídeo, en el que se ve cómo una formación de moteros (a pesar de las señales de tráfico) llega a la plaza mayor de Amer, donde son recibidos con aplausos. Luego, recoge fotografías del evento: el abogado Boye junto a Trias, Talegón y algunos de los ‘motards’. También de todos ellos con el otro abogado de Puigdemont (y actual diputado) Jaume Alonso Cuevillas. Recoge, asimismo, una fotografía de Talegón con el exterrorista Freddy Bentanach, bajo los acordes de ‘Born to Run’, de Bruce Springsteen.

Al evento no faltaron el ‘president’ Quim Torra y la exconsejera y actual líder de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs, que se fotografiaron rodeados de las nuevas tropas de choque. Al final del vídeo se agradece a Puigdemont, Torra, Borràs, Talegón, Cuevillas, Boye, Trias, Francesc Dalmases (diputado de JxCAT), Jordi Magrià (Bicman), Rai López, Mingo Barrio y a diversos colectivos, como ‘mossos’, bomberos o protección civil. “¡Muchas gracias por estar! Lo volveremos a hacer… ¡¡Y esta vez más grande!!”. En ese acto, por ejemplo, estaban también presentes algunos de los personajes más icónicos del independentismo: desde el exterrorista Freddy Bentanachs hasta el portavoz de Mossos per la Independència, Albert Donaire, o el bloguero Mark Serra (un incondicional de Puigdemont), que tuvo un altercado en la plaza Sant Jaume de Barcelona el día anterior, fecha en que se constituían los ayuntamientos.

En una reciente okupación de la Sagrada Familia, el pasado 14 de junio, por parte de la ANC para protestar en el final del juicio y denunciar la “falta de libertades”, los Escamots Motards fueron los encargados de vigilar que todo fuese según lo planeado, ejerciendo labores de coordinación y de vigilancia.

 

Estos Escamots Motards no tienen nada que ver con los Escamots d’Ordre, las milicias de Estat Català que también desfilan vestidos de paramilitares por las calles de Cataluña recordando a los filofascistas hermanos Badia, asimilados a los comandos del Moviment Identitari Català.

“Haremos lo que sea necesario”

Los Escamots Motards (Comandos Moteros) se definen como una “asociación ardua defensora de los derechos civiles y sociales, de los derechos fundamentales de las personas en su máxima expresión (las urnas). Muchos de nosotros custodiamos y defendimos colegios electorales codo con codo con gente mayor, adolescentes, hombres y mujeres que querían ejercer un derecho básico”. Se definen también como “un movimiento político y social” que emana “de la calle, de la gente, del pueblo” y se reconocen militantes de varios partidos. Aseguran también que no apoyan “ninguna actividad violenta” pero matizan que, “llegado el momento, haremos lo que sea necesario para defender la implantación de la república”.

En este sentido, afirman: “Muchos hemos estado en primera línea de fuego, hemos sangrado, llevamos puntos en la cabeza. Hemos luchado, no nos lamentamos, lo volveríamos y lo volveremos a hacer”. Las dos condiciones para hacerse de los Escamots es pagar 25 euros al año de cuota y “luchar por la república”.

La Coronela es el otro gran grupo de las milicias moteras. Su nombre proviene de la fuerza armada civil que defendió Barcelona en 1714 frente a las tropas borbónicas. “Cuando fundamos La Coronela Crew Motards nunca pensamos que, literalmente, la defensa de Barcelona fuese tan épica como en 1714”, escribía uno de sus impulsores, el bloguero Francesc Abad, que tiene un sólido predicamento en las filas soberanistas. Esta asociación fue creada en 2015.

El pasado 16 de junio, en su página de Facebook, La Coronela señalaba que “el patriotismo es enemigo del partidismo. Y la situación actual requiere mucho patriotismo, porque nos enfrentamos a una feroz represión del Estado (…) Exigimos patriotismo, el país lo necesita”.