Nadie denunciará el último desfalco del Gobierno

EL MUNDO 05/05/17
ROSA DÍEZ

Nadie, absolutamente nadie, se levantará de su escaño y denunciará durante la tramitación de los Presupuestos el último desfalco perpetrado por el Partido Popular en compañía del Partido Nacionalista Vasco.

Nadie, absolutamente nadie, hará notar a sus señorías, sentadas en el Hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, que están allí para representar y defender los intereses de todos los españoles y no los de su partido y/o los de su circunscripción.

Nadie, absolutamente nadie, llamará la atención sobre el hecho de que la profundización en la brecha de la desigualdad entre españoles que se arrastra por un sistema económico y fiscal privilegiado para Navarra y el País Vasco tendrá serias consecuencias en la cohesión entre los territorios y los ciudadanos de nuestra nación.

Nadie, absolutamente nadie, destacará la incongruencia que supone que el Gobierno de España exija el fin de los privilegios fiscales para Gibraltar mientras perpetúa y acentúa los privilegios fiscales de los vascos.

Nadie, absolutamente nadie, precisará en el Hemiciclo que el sistema recaudatorio que se utiliza en Euskadi y en Navarra no podría extenderse y aplicarse en el resto de CCAA de España porque entonces las cuentas sumarían más de cien y el sistema quebraría.

Nadie, absolutamente nadie, explicará algo tan obvio como que un sistema económico que no puede aplicarse al conjunto de los españoles no es un derecho, sino un privilegio.

Nadie, absolutamente nadie, recordará que la aportación vasca lleva muchos años infravalorada; o sea, que los vascos llevamos años pagando menos de lo que nos corresponde para sostener las competencias del Estado.

Nadie, absolutamente nadie, recordará a sus señorías que el déficit de la Seguridad Social en Euskadi nos lo pagan los ciudadanos de Andalucía, los de Extremadura, los de Canarias, que cobran pensiones muy por debajo de la media vasca.

Nadie, absolutamente nadie, alzará su voz en el Congreso de los Diputados para llamar la atención sobre el hecho de que la igualdad de derechos entre todos los españoles y la soberanía del Congreso se está quebrando gravemente con el acuerdo que el Gobierno de Rajoy y Urkullu han realizado al margen de la Cámara.

Nadie, absolutamente nadie, alzará su voz ante esta nueva cesión al chantaje nacionalista en el que caen los sucesivos gobiernos de España a cambio de un puñado de votos. No lo harán los que se llaman de izquierdas; ni los que se creen a la izquierda de la izquierda; ni los que dicen ser republicanos y de izquierdas; ni los nacionalistas de otros lugares de España; ni los que se reclaman socialdemócratas; ni los que se llaman liberales… Unos y otros aprovecharán su turno para atacar o defender el Presupuesto que les presenta Montoro; pero nadie, absolutamente nadie, mencionará el mayor ataque a la igualdad y a la cohesión entre españoles que se ha pactado fuera de la Cámara para que las cuentas salgan adelante.

Nadie, absolutamente nadie, recordará los ratios de PIB de las comunidades autónomas; ni que la desigualdad entre comunidades es mayor que entre países de la UE; ni que la diferencia de inversión por ciudadano en Sanidad, en Educación, en Servicios Sociales… se incrementa año tras año.

Nadie, absolutamente nadie, pondrá en evidencia un pacto que va en contra de los criterios que se reclaman para Europa: unidad fiscal entre países para conseguir una política económica común y cohesión entre ciudadanos.

Nadie, absolutamente nadie, denunciará que ese acuerdo (el reconocimiento de una «deuda» del Estado de 1.400 millones de euros a cambio cinco votos del PNV) es un acto político de malversación de caudales públicos. Porque ese dinero es de todos los españoles y no puede ser utilizado para fines particulares, eso es, para que el Sr. Rajoy siga viviendo en La Moncloa.

Nadie, absolutamente nadie, incomodará a sus señorías recordando que aquel cálculo del 6,24 de lo recaudado por las tres diputaciones forales (Cupo Vasco) que se pactó en época de Suárez y Garaikoetxea era tan beneficioso para Euskadi que el negociador vasco, Emilio Guevara, se lo resumió al lehendakari Garaikoetxea con esta frase: «Lehendakari, con este cálculo vamos a poder comprar las porras a los ertzainas en Loewe…».

Nadie, absolutamente nadie, recordará estas cosas tan elementales en el Hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, en el Congreso de los Diputados. No lo harán porque ni siquiera son conscientes de lo que supone ser un diputado nacional y obrar en consecuencia. Lástima.