El filósofo Fernando Savater (San Sebastián, 1947) es, además de un referente intelectual, uno de los pilares en la batalla del relato que ETA ha revivado estos días, tras el acto de desarme que protagonizó el pasado fin de semana en Bayona (Francia). El escritor siguió el acto desde el país vecino, y a su vuelta de París emitió su diagnóstico a este periódico, y defiende que los últimos acontecimientos no han sido más que una “confirmación” de su soledad política. En conversación telefónica desde San Sebastián, Savater advierte: “Quieren el paso de la ETA criminal a una ETA política”. Un escenario en el que a su juicio queda espacio para la esperanza: “Algo indica que la gente sigue convencida de quiénes son los malos y quiénes los buenos”.

Pregunta– ¿Cómo vio el acto del sábado?
Respuesta-Una cosa organizada por ellos para darle un poco de lustre a ETA, prepara un poco la transición de la ETA asesina a una ETA que sea aceptable socialmente, una especie de partido político, y para eso tiene que embellecer el pasado de ETA, dibujándose como luchadores frente a la invasión, que tienen que defenderse en vez de atacar. Quisieron mostrar que ETA es muy generosa, que entrega sus armas y que el resto no corresponde, que no son tan buenos. En el acto que organizaron en Bayona estaban exclusivamente ellos, los criminales que quedaron sueltos por allá. Nuestro pecado ha sido darle demasiado importancia, en vez de haber pasado por encima y decir ‘esto es un cuento’ y no hace falta hacer más caso.

P.– ¿Qué ha significado el desarme de ETA?
R.– Desarme es como lo llaman ellos. ETA seguirá conservando las armas que quiera, habrá guardado las que le pueda comprometer en futuras investigaciones, y lo que ha hecho es un paripé, un montaje para embellecerse un poco, para que se hable de ETA, que no se hablaba nada, y ver si poco a poco van sacando a la gente de la cárcel con la condena sin cumplir y se apoya a la candidatura de Otegi, que es lo que ellos quieren: el paso de la ETA criminal a una ETA política.

P.–Otegi dijo que el acto era una manera de “cerrar un capítulo de la forma más digna posible”, ¿ha sido así?
R.– Ni se ha cerrado nada, ni…Lo primero es que la palabra dignidad Otegi tendrá que mirarla en el diccionario porque no sabe lo que significa. No le voy a dar más vueltas: no. No hay más que decir.

P.-¿Ese capítulo está por cerrar?
R.– ETA está por reconocer públicamente su derrota, por disolverse definitivamente y por aguantarse a que los presos tienen que cumplir sus penas. Y ellos son lo que son: vienen de una banda de criminales y los políticos que no tienen en su pasado más que eso para alardear ante los votantes, pues tienen que reconocer que ellos no pueden más que presentar unos títulos de política bastante dudosos, como son los que puede dar una banda criminal.

P. Al acto de apoyo al desarme asistió el Carnicero de Mondragón, ¿qué supuso este acto?
R.– Para la sociedad española ha sido una confirmación. Si hubiera ido gente de todos los partidos, de todos los grupos políticos, que hubieran aparecido ahí políticos serios, más o menos decentes, eso habría sido más preocupante porque habría demostrado que han engañado a la gente.Pero no. Afortunadamente solo aparecieron ellos. Fue otro de sus  aquelarre habituales. Estuvo gente tan dudosamente presentable como la presidenta de Navarra. Por lo demás no había nadie que mereciese especial consideración y por lo tanto, para las victimas desgraciadamente saben que esa gente existe y que se reúnen periódicamente. Por lo menos el resto de la población pudo ver claramente quiénes son los que lo han organizado la cosa y en beneficio de quién se ha organizado.

P.– También acudió una delegación de Podemos.
R.– Eso digo, Dios los cría y ellos se juntan, aunque no sé si Dios tiene la culpa de eso, pero vamos. Alguien los cría y ellos se juntan.

P.– ETA reclamó a cambio del desarme el fin de la dispersión y la desmilitarización del País Vasco, ¿a su juicio, ¿qué postura debería tomar el Gobierno?
R.– Echarse a reír. y ya está. Pues nada. Vuelva usted mañana. ¿Que piden eso? Ni caso. No le vamos a hacer ninguna concesión. Ni van a acercarse, ni van a salir de la cárcel, ni se va a ir la Guardia Civil. Nada. Si no lo consiguieron matando gente no lo van a conseguir sin matar ni van a conseguirlo nunca.

P.– Tampoco ha habido una deslegitimación de la violencia.
R.– No la ha habido por parte de ellos, nosotros la hemos deslegitimado hace mucho ya. Ellos lo que tienen que hacer, no eso de condenar la violencia y decir que matar esta mal. Eso no hace falta. Que matar está mal está en los diez mandamientos y en el Código Penal. Lo que tiene que decir es que ETA esta mal, que ETA siempre estuvo mal, que ETA siempre fue una organización totalitaria y antidemocrática. Lo que tienen que hacer es condenar a ETA, no la violencia ni el daño ni el dolor. No cosas abstractas: condenar a ETA.

P.– ¿Existe un esfuerzo por blanquear la historia de ETA?
R.-En el País Vasco mucho, por supuesto que sí. En ello están todos, y las comisiones de paz y esa cosas, tratando de embellecer la cosa, contar que mataron en defensa propia. Pero como la cosa es grave, ahora Marine le Pen ha dicho que en la deportación de judíos franceses no tuvo nada que ver con las autoridades de Vichy. Tampoco se lo ha creído la gente, como comprenderás.

P.– ¿Por parte de quién ha partido ese intento?
R.-Por parte de los etarras reconvertidos en políticos, de la izquierda abertzale, de quienes han sido sus servicios auxiliares con alguna complicidad desde fuera, como otros elementos nacionalistas más radicales que aunque no estén estrictamente en el mismo grupo pero apoyan o hacen el caldo a estos intentos de blanqueo.

P.– ¿Este intento cala en la sociedad?
R.-Hay una parte de la sociedad que se lo cree porque siempre han estado ahí. ETA tenia trescientos mil votantes, no vamos a ocultarlo. Había muchos votantes. Franco también tenía sus partidarios, Marine Le Pen, también y Hitler ganó unas elecciones…Había mucha gente a favor y esa gente sigue creyéndose el relato positivo. Los demás hacemos lo posible por que no triunfen.


· Algo indica que la gente sigue convencida de quiénes son los malos y quiénes los buenos”

 

P.– ¿Está creciendo la equidistancia entre víctimas y verdugos?
R.-A las pruebas me remito. La iniciativa que hicimos, de manera improvisada, con 48 horas de antelación, de hacer el manifiesto [Por un fin de ETA sin impunidad], que esperábamos que quedara entre los que lo impulsamos, ya lleva más de 40.000 firmas y sin ningún tipo de apoyo especial. Algo indica que la gente sigue preocupada y convencida de quiénes son los malos y quiénes los buenos.

P.– ¿ETA se puede convertir en un actor político?
R.-Sin duda, eso es lo que quieren. Ellos quieren convertirse en un actor político pero sin condenar a ETA, a la violencia. Si no se puede impedir legalmente que Otegi esté presentándose a las elecciones, lo que no se puede hacer es que justifiquen su pasado como si fuera bueno. Si hay que olvidar el pasado porque han pagado las cuentas con la justicia, bueno, pero lo que no vamos a tolerar es que no cuenten ese pasado de muerte, violencia y crímenes como si fuera uno de sus méritos para hacer política. Ellos son unas personas que a pesar de venir de un lumpen criminal, por generosidad del Estado de Derecho, porque da garantías y trata a sus ciudadanos desde luego mucho mejor que las bandas terroristas, van a poder presentarse a las elecciones, pero lo que no van a poder es enorgullecerse de dónde provienen.

P.-¿Da por hecho que se convertirán en un actor político?
R.– Ya están. Otegi y tal, ¿qué son? Otegi no creo que sea un catedrático de Ciencia Política que haya decidido ahora ponerse a hacer política. Vienen de donde vienen y son lo que son. Poco más hay que decir. Lo que no vamos a hacer es que encima el partido de EH Bildu, se convierta ETA Bildu. Eso es lo que no puede ser, que pongan las siglas de ETA como buenas después de haber sido el nombre de una banda criminal.

P.-¿Qué debe esperar la sociedad vasca después del desarme?
R.– No hay que esperar nada, hay que hacer cosas. La gente libre nunca pregunta qué va a pasar, sino qué vamos a hacer. La pregunta no es qué van a hacer ellos sino qué vamos a hacer nosotros.

P.-¿Y qué tiene que hacer?
R.– Cada uno tendrá su propio criterio, lo que estamos haciendo algunos a la vista está, como el manifiesto o los movimientos políticos que hacemos: los demás ya sabrán qué tienen que hacer.

P.– ¿Qué debe esperar la sociedad en cuanto al perdón?
R.– ¿Perdón de qué? Se pide perdón cuando pisas a alguien en el autobús, pero no cuando has matado a 800 personas. Eso no es un pecadillo, de ¡oh, perdón, le he dado un empujón! Ellos lo que tienen que hacer es cumplir sus condenas, señalar a quienes son los criminales que faltan por encontrar y que son casi un tercio de los crímenes de ETA y que los etarras paguen sus penas en la cárcel. Los criminales, cuando han matado a su suegra para robarle el bolso, no se salen de rositas. Los criminales van a juicio y se les condena, y es lo que hay que hacer. En cuanto hayan cumplido toda su condena ya están perdonados.

P.-¿ETA sigue actuando en silencio aunque no tenga armas?
R.– En silencio, y hablando y en televisión, y en discursos. Silencio precisamente no es lo que hay aquí. Hay mucho ruido.

P.– ¿Qué falta para una verdadera paz?
R.– Para que haya paz, nada. La paz es el cumplimiento de las leyes. Mientras se cumplan las leyes y se hagan cumplir, estamos en paz. Yo no estoy en guerra con nadie ni ninguna de las personas decentes y normales. Lo que queremos es que la gente que altere la paz, que cometa delitos o los haya cometido, se les condene, se les juzgue y se les meta en la cárcel.

P.– A partir de ahora, ¿qué tiene que pasar?
R.– Los etarras que condenen a ETA y diga que ha sido una banda criminal con propósitos totalitarios y que ellos se desvinculan de esa banda, pues mejor para ellos, me parece bien, muy adecuado.

P.- ¿Cree que una disolución formal conllevaría a otro acto como el desarme?
R.– Probablemente el día que hagan una disolución será una especie de fuegos artificiales. “Disolvemos ETA pero fundamos un partido que se va a llamar ETA plus” o algo de eso. Algo harán.

P.- ¿Algo harán?
R.- Algo harán pero lo importante es que se quede todo como este fin de semana, en fuegos artificiales. Ellos han hecho lo que les parecía bien y los demás vamos a seguir haciendo lo que nos parece bien. No vamos a cambiar nuestra actitud por cosas como las del fin de semana del desarme.

P.– ¿Quiere añadir algo más?
R.– El tiempo nos hará añadir cosas poco a poco.