Otro premio de Sánchez al nacionalismo

ABC 09/08/15
EDITORIAL

· Los socialistas parecen vivir atrapados por la obligación de ofrecer siempre a los nacionalistas una coartada para sus ofensivas separatistas

EL PSOE sigue sin liberarse del síndrome nacionalista que le inoculó Rodríguez Zapatero en 2003 para lograr un pacto anti-PP definitivo entre la izquierda y el nacionalismo. Cada vez que su dirección nacional analiza el desafío separatista lanzado en Cataluña, su respuesta consiste en proponer reformas que harán aún más grave el problema. El secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, ya no esconde su visión del problema separatista y premia a sus causantes con una reforma federalista de la Constitución y, como última aportación, con un pacto fiscal que ponga a Cataluña a la par de los conciertos económicos de País Vasco y Navarra. Tal propuesta no es solución a la cuestión nacionalista catalana, ni es admisible crear nuevos niveles de financiación privilegiada en el Estado. Además del condicionamiento que implica la homogeneidad fiscal con Europa, es un error ignorar que todos los avances en el sistema de financiación autonómica se han hecho siempre con el apoyo del nacionalismo catalán y el resultado no ha sido una mayor lealtad de la Generalitat con el Estado y la Constitución, sino una mayor intensidad del desafío separatista. Basta comprobar que el proceso de independencia abierto por Artur Mas se está beneficiando de la estructura competencial y financiera construida en Cataluña a partir del sistema autonómico. El problema catalán actual no es de financiación, sino de lealtad, y ya no es el nacionalismo el que debe esperar propuestas y soluciones, sino que es el resto de españoles el que se ha hecho acreedor de un cambio radical del nacionalismo; españoles que, por supuesto, no admitirán que se premie con mejor financiación a quien la usa contra el Estado, como tampoco lo permitirá la mayoría de los dirigentes territoriales del PSOE.

Los socialistas parecen vivir atrapados por la obligación de ofrecer siempre al nacionalismo una coartada para sus ofensivas separatistas. Nunca utilizan un mensaje claro y unívoco de defensa de la Constitución y cuando lo hacen, a renglón seguido introducen la derivada federalista con la que el nacionalismo encuentra la excusa de su desafección. Insistir en que la respuesta al separatismo catalán es la reforma federal de la Constitución y de la financiación autonómica supone dar la razón a Artur Mas cuando proclama que el problema es la Constitución española.

Mientras los socialistas quieran marcar distancias siempre y a toda costa con el PP y se preocupen más de aislar a Mariano Rajoy que de deslegitimar a Artur Mas, España no tendrá un consenso político de Estado frente al separatismo y los nacionalistas podrán seguir disfrutando de las ventajas de tener colonizado al PSOE.