Rajoy acusa el agrietamiento del frente contra el independentismo

EL MUNDO 27/11/14

· UPyD le reprocha su pasividad y el PSOE le responsabiliza de triplicar el número de secesionistas

El bloque aliado en contra del independentismo empieza a dar señales de resquebrajamiento. Mariano Rajoy, aferrado a la vía judicial para hacerle frente, empieza a acusar los primeros síntomas de soledad. Los dos partidos que con más firmeza se pusieron de su lado cuando el Congreso votó en contra de la posibilidad de que la Generalitat celebrara un referéndum legal secesionista, PSOE y UPyD, han iniciado tras el 9-N un claro movimiento de alejamiento del presidente.

Los motivos de uno y otro son muy diferentes, e incluso contradictorios, pero confluyen en un fin: rechazar la estrategia de Rajoy. A Rosa Díez le parece claramente insuficiente, blanda, pasiva. De hecho, UPyD fue la primera formación que intentó denunciar a Artur Mas ante el Supremo y ahora mantiene una querella ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en la que acusa a más miembros del Gobierno de la Generalitat –y también de la Mesa del Parlament– y por más delitos supuestamente cometidos durante el «proceso participativo» que la propia Fiscalía.

El PSOE, por el contrario, rechaza la vía judicial e insiste en que a base de querellas no se conseguirá solucionar el problema de fondo que cada vez con más gravedad afecta a la estructura misma del Estado.

En definitiva, Rosa Díez pide dureza, en tanto que Pedro Sánchez reclama diálogo con la vista puesta en una reforma de la Carta Magna de perfiles aún difusos.

En cualquier caso, y para alborozo de la Generalitat y sus aliados, el espectáculo que ayer se vio en el Pleno del Congreso evidenció las importantes diferencias que existen ya entre quienes hace sólo unos meses aplastaban con una inmensa mayoría la pretensión de Mas de que se le transfiriera la competencia para celebrar una consulta de evidente signo separatista, o lo que es lo mismo, que se le reconociera a Cataluña el llamado derecho a decidir.

Rosa Díez fue la primera en lanzar sus reproches contra Rajoy recordando las palabras tajantes del presidente el pasado mes de diciembre, y posteriormente en enero, cuando mantenía «fuera de toda duda» que la consulta del 9-N no se celebraría.
«Y se ha celebrado», subrayó la líder de UPyD, «y de la peor de las maneras, sin garantías jurídicas ni garantías democráticas». Para ella no cabe duda de que Rajoy mintió a los españoles, que tenían derecho, dijo, a saber lo que iba a hacer el presidente para protegerlos «de las agresiones de un Gobierno decidido a declarar extranjeros a la mitad de sus conciudadanos». «Usted nos engañó», le espetó antes de mostrarse convencida de que las mentiras continuarán y el presidente se mantendrá en «stand by» frente a un Artur Mas que «sí sabe lo que quiere» sin importarle lo que diga la Justicia.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, no fue más comprensivo. Su balance de los tres años de Rajoy en La Moncloa es pésimo y no sólo porque «ha defraudado» a los españoles con su política económica, su incapacidad para resolver el problema del paro, las subidas de impuestos, la amnistía fiscal o las drásticas reducciones presupuestarias en educación y sanidad, sino también, añadió, porque en este tiempo «ha triplicado el número de independentistas en Cataluña».

Su argumento quedó completado minutos más tarde con la intervención de uno de sus diputados, adscrito al PSC, quien acusó a Rajoy de estar «enrocado» en sus posiciones. Francesc Vallès, en el duelo que mantuvo con el ministro de Justicia, Rafael Catalá, calificó la estrategia judicial del Gobierno frente a la Generalitat de «irresponsable» y «muy imprudente», además de inútil para resolver el problema.
«¿Qué piensa hacer ahora?», preguntó el socialista, haciéndose eco de la misma inquietud que alberga Rosa Díez, tras constatar que hasta la fecha el Gobierno «ha sido incapaz de aportar soluciones y crear espacios de diálogo».
«La situación se les está escapando de las manos. Muévanse y trabajen para el diálogo, el acuerdo y la renovación del marco de convivencia entre Cataluña y España. Menos querellas y más acuerdos. Trabajen de una vez por todas», reclamó.

Rajoy, en su respuesta a Díez, no manejó argumentos distintos a los ya conocidos. Insistió en defender la palabra dada a los ciudadanos: «Yo dije que no se iba a celebrar el referéndum en Cataluña porque era ilegal… y así fue: no se celebró (…) Yo he defendido la legalidad, no ha habido referéndum y he actuado con proporcionalidad. Si hubiera actuado de otra manera, a lo mejor como quería usted pero no se atreve a decir», le reprochó, «habría ocurrido otra cosa muy distinta en nuestro país».

El ministro de Justicia secundó al presidente. Ayer, fue su principal respaldo en el Congreso. El más firme. Catalá, con su tono sosegado, recalcó que, en esta ocasión, y pese a que en el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal está prevista la posibilidad de que el Gobierno pueda interesar a la Fiscalía para que lleve a cabo determinadas actuaciones en defensa del interés general y de la legalidad, en relación con la querella presentada contra Mas ha sido ella misma la que ha actuado «con plena autonomía y absoluta decisión» sin necesidad de que el Gobierno le solicitara nada. Catalá urgió además a los socialistas a aclarar si, en su opinión, «ante un incumplimiento de la ley lo que hay que hacer es negociar». Según el ministro, «negociar y defender el Estado de Derecho no son cosas incompatibles», aunque cada una, dijo, «tiene su ámbito propio».

EL GOBIERNO AÑORA A RUBALCABA
Rajoy echa de menos a su antiguo contrincante. Al menos con Rubalcaba el presidente sabía el terreno que pisaba. Hablaban a menudo y Rajoy confiaba en la palabra del jefe de la oposición. Ahora, echa la vista atrás y le añora. Pedro Sánchez, como nuevo líder socialista, le ha decepcionado y ayer ese sentimiento salió a relucir con claridad. Al despegue del PSOE en la cuestión catalana se sumó el anuncio de su secretario general en relación con el artículo 135 de la Constitución, que fue reformado en 2011 en virtud de un acuerdo entre Zapatero y Rajoy para blindar la austeridad presupuestaria y evitar el rescate de la economía española. La intención de Sánchez de revisarlo en cuanto llegue al poder ha dejado estupefacto al presidente hasta el punto de que ayer le espetó: «El PSOE estaba mucho mejor con Rubalcaba que con usted» .