Un balance incierto

HERMANN TERTSCH, ABC – 28/08/14

· Los británicos no tenían ninguna duda sobre quién había ganado la II Guerra Mundial. Habían sido ellos y gracias, en gran medida, a su primer ministro. Y sin embargo, nada más concluir las celebraciones, despidieron al líder que les había llevado a la victoria, Winston Churchill. Las democracias no responden, ni a la hora de ir a la guerra ni de celebrar la victoria, como las dictaduras o las tribus.

Hamás puede decir en Gaza que ha ganado y ordenar a todos que celebren. Y la población festejará ruidosamente sus barrios destruidos, sus dos mil muertos y la economía en la miseria. Todo para que Hamás se significara frente a la Autoridad Nacional Palestina. En la democracia israelí las cosas son más complejas. Israel no tiene la percepción de haber ganado esta contienda. Que era inaplazable, porque las agresiones terroristas desde Gaza hacían imposible la vida normalizada en Israel. El inmenso apoyo que tenía Netanyahu para acabar con el terror de los cohetes se ha esfumado. Aunque todos sepan que el balance dependerá del número de cohetes que caigan en el futuro en el sur de Israel.

Si la cifra se aproxima a cero, Netanyahu podría recuperarse del revés político que ha supuesto su moderación en esta guerra. Porque Netanyahu, cuyo prestigio y biografía se basan en la firmeza frente al terror, no quiso dar el paso que le habría puesto al mando inequívoco de los acontecimientos y no a remolque, como tantos creen. Así ha salvado muchas vidas palestinas e israelíes. Pero creado la impresión de un trabajo inconcluso con muchas interrogantes. Prefirió retrasar la ofensiva terrestre hasta que Hamás no le dejó otra opción. Y cuando la ordenó, no quiso ir a por la total destrucción de Hamás, que habría exigido una ocupación general de Gaza.

Y se limitó a combatir en los barrios limítrofes con la valla de los que salen los túneles. Cierto, la destrucción de la infraestructura de Hamás es ingente y sus bajas, incluida su cúpula, inmensas. Pero Hamás no ha sido destruida. Llegada la hora de la política, Netanyahu tendrá que buscar vías para conseguir que la reconstrucción de Gaza no sea su reactivación como base militar terrorista, sino su conversión en territorio palestino pacífico, única forma de abrir las fronteras. La via militar revela sus límites.

Pero claro está que mientras Hamás tenga el control de Gaza, la realidad que generó esta guerra persiste.

HERMANN TERTSCH, ABC – 28/08/14