Un nuevo equipo en el PSE

EL CORREO 16/09/14
FLORENCIO DOMÍNGUEZ

Esta semana se consumará la renovación en la dirección del PSE-EE con la elección de Idoia Mendia en sustitución de Patxi López y la constitución de un nuevo equipo de dirección de los socialistas vascos. Los nuevos dirigentes del PSE no van a tener una tarea fácil por delante. La renovación, como casi siempre ocurre en este tipo de procesos, se desarrolla en un momento difícil para los socialistas que se ven obligados a tomar decisiones rápidas en respuesta a retos que no admiten demoras.

Mendia y sus compañeros, antes incluso de materializarse el relevo, han comenzado a elevar el nivel de exigencias al PNV sobre los acuerdos socioeconómicos que los dos partidos firmaron hace un año. Los socialistas están insatisfechos con los ritmos del Gobierno vasco a la hora de desarrollar esos acuerdos y quieren presionar a Urkullu para que se esfuerce más.

Esa mayor exigencia hacia el PNV, además de reflejar desacuerdos con la forma de aplicación de los pactos, encierra también la necesidad del PSE-EE de conseguir que se perciba socialmente y se valore como corresponde su papel en la gobernabilidad de Euskadi y en la gestión de la crisis. Mendia se va a enfrentar en este punto a un hándicap que han padecido tradicionalmente todos los socios del PNV y de forma especial los propios socialistas: la de conseguir que se reconozcan sus aportaciones y no se atribuyan todos los méritos a la formación nacionalista. En los gobiernos de coalición, el PSE-EE tuvo funciones claves en cuestiones como la puesta en marcha de Osakidetza o las políticas de reindustrialización, pero la percepción social le ha atribuido todos los logros al PNV.

Otro problema importante de los nuevos dirigentes socialistas es el de recuperar el nivel de representación política que ha tenido el PSE y que se ha ido perdiendo en las últimas convocatorias electorales. Mendia tiene el reto de darle la vuelta a la tendencia descendente atrayendo a los electores que se han distanciado del PSE. Para conseguir este objetivo va a tener que determinar cómo afronta la irrupción de Podemos, grupo al que las encuestas realizadas en diversas partes de España sitúan como un factor de erosión del socialismo. En las filas del PSOE se perfilan dos líneas para hacer frente a la ‘amenaza’ de Podemos. Una busca un cierto acercamiento o, al menos, no enfrentarse abiertamente con ellos por si sus votos son necesarios para formar mayorías después de las elecciones municipales. Otra línea, en la que se sitúa Patxi López, que hace algunas semanas aludió a este grupo definiéndolo como la «izquierda de consigna, de pancarta o, meramente, de grito», es partidaria de un combate ideológico más claro que frene la fuga de votos que se registró en las europeas hacia Podemos.