
Hoy, 14 de julio, día grande en el calendario de Francia. Comentabas a las seis y hace un ratito que hoy es la fiesta nacional en recuerdo del asalto de la Bastilla, una gesta manifiestamente mejorable. Los hitos de las revoluciones son todas así, un invento: La toma de la Bastilla, la toma del Palacio de Invierno en San Petersburgo, el asalto al cuartel Moncada. Y efectivamente, el asalto fue un mito: en la Bastilla había el 14 de julio de 1789 siete presos: cuatro falsificadores, un noble y dos locos, uno de ellos inglés. Las prisiones de París tenían muchos más huéspedes, tres años después, en agosto del 92, cuando fueron tomadas al asalto por los revolucionarios que ejecutaron a sus 1.400 inquilinos.
Lo que son las cosas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y su parienta, reciben un tratamiento de estética dental en el Grupo médico privado Quirón. El matrimonio Sánchez-Gómez ha recibido dicho tratamiento en plena ofensiva política y judicial del Gobierno socialista contra la sanidad privada en general y el grupo Quirón en particular, por su vinculación con la pareja de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
Cuenta Libertad Digital que Pedro Sánchez y Begoña Gómez se están tratando en el área de salud dental del Centro Médico Ruber, que nació de la fusión de la antigua Clínica Ruber y el hospital San Camilo, complejo que pertenece al grupo Quirón salud.
El presidente de la Generalidad y líder de los socialistas catalanes, Salvador Illa, ha arremetido hoy contra los presidentes autonómicos del PP y contra el de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, por ser contrarios a la renovación del sistema de financiación autonómico a fin de que Cataluña disfrute de un concierto económico como el del País Vasco y Navarra.
Según la singular teoría de Salvador Illa, la propuesta de financiación pactada por el PSC con ERC para que Cataluña disponga de concierto económico (recaudación y gestión de todos los impuestos) implica que todas las comunidades ganen recursos y ninguna pierda, a pesar de que el modelo de socialistas y separatistas rompe la caja única.
Ha tenido mejores días Mariano Rajoy que el que escribió el infortunado artículo sobre la Francia sin franceses. Recuerda Arcadi Espada que 23 de los 26 jugadores de la selección marroquí han nacido fuera de Marruecos. Brahim, no digo más. Una Francia sin franceses derrotó en los cuartos de final a un Marruecos sin marroquíes. David Alandete citaba un precedente. El Washington Post, contó la victoria de Francia en 2018 con la misma broma de Rajoy: ‘Cómo África ganó el Mundial’. Hoy todos los grandes diarios españoles publican una entrevista con un jugador francés, Aymeric Laporte, que no reconoce tal extremo.
Dicho lo cual, el portavoz nacional del Partido Popular, Borja Sémper, debería afilar mejor sus argumentos; ha restado importancia al asunto, asegurando que la expresión de Rajoy fue «sin mala intención» y fruto del tono «sarcástico» que suele emplear en sus escritos. Sémper debería tener en cuenta que el sarcasmo, a diferencia de la ironía, siempre tiene algo de mala intención.
Ya de paso, el portavoz ha aprovechado para lanzar una dura crítica contra Pedro Sánchez, por decir que «gane el mejor» en la semifinal contra Francia y que «pierda el racismo». Sémper ha afeado estas palabras, proclamando que, a diferencia del presidente, el Partido Popular lo que quiere es que «gane España, aunque juegue peor».
Esto me ha hecho recordar un chiste que me pareció buenísimo de Gallego y Rey en El Mundo el día que iba a tener lugar el cara a cara entre Felipe González y José Mañía Aznar en la campaña de 1993. Estaban los dos contendientes vestido de boxeadores en un cuadrilátero y el referee daba la señal para el comienzo de la pelea diciendo: “Que gane el mejor”. Y del público salía un grito unánime, una sola voz que reclamaba: “¡No!¡Que gane el otro!”
John Q. 2000 reproduce un comentario inapelable sobre Sarah Santaolalla: “Tiene que ser horrible que digan ‘mitad tonta, mitad tetas’ sin decir tu nombre y que toda España sepa que eres tú”.
Marta de Pedro reproduce una conclusión relevante y terrorífica de un estudio de Factory para El Confidencial; “El 70% de españoles cree que Sánchez conocía la corrupción, pero 5,8 millones lo seguirán votando.