Tonia Etxarri-El Correo

Dientes, dientes, que es lo que les j…», le decía Isabel Pantoja a su pareja en sus años de luna de miel cuando se defendían ante la prensa. Así apareció ayer el presidente Pedro Sánchez en la sesión parlamentaria del control al Gobierno. Negando cualquier crisis con su vicepresidenta segunda, después del numerito protagonizado en la conferencia de La Moncloa entre ella y la portavoz del Gobierno aireando los trapos sucios en el lavadero público, ante el estupor de los medios, por sus diferencias frente a la carga tributaria que deberán soportar los beneficiados por el incremento del nuevo Salario Mínimo Interprofesional a 1.184 euros, según el diseño de la titular de Hacienda.

Sánchez defendió, a la vera de Yolanda Díaz y en ausencia de María Jesús Montero, aquejada de una oportuna indisposición que evitó la foto del día más esperada, la de las dos vicepresidentas en litigio, el alza del nuevo SMI sin hacer referencia a su deber de tributar en la declaración de la Renta. Pero como esa medida cuenta con la oposición de Yolanda Díaz (y de PP y Podemos, secundados por ERC, Junts y Bildu) dejó una puerta abierta para consolidar un pacto ‘in extremis’. Negando la mayor ¿crisis? ¿Qué crisis? «El Gobierno funciona y avanza», le respondía Sánchez a Núñez Feijóo, que hurgaba en la herida interpelando al Gobierno: «¿Quedarse con la mitad de la subida del SMI es también progresismo y justicia social?».

Dientes, dientes. Antes muerto que sencillo. Cualquier solución valdrá antes que tener que pactar con el PP, se barruntaban ayer en Sumar. Así es que, una vez consumado el ‘paripé’, Sánchez era el más interesado en evitar la imagen de estar atrapado por una pinza entre el PP y sus socios que le obligue a Hacienda a rectificar.

Ante la soledad de los socialistas cabe pensar en una posible corrección. Entre otras cosas porque el Gobierno no podría vetar las proposiciones de ley activadas por Podemos, PP y Sumar, ni acogiéndose al artículo 134.6 de la Constitución, porque en la Mesa del Congreso los dos partidos que han presentado sus iniciativas en contra cuentan con mayoría absoluta. Una derrota difícil de asimilar para María Jesús Montero y el propio Pedro Sánchez que están intentando cuadrar las cuentas de la recaudación ahora que ya no se pueden beneficiar del impuesto a las energéticas, con el que ingresaron 1.164 millones de euros el año pasado.

Será por necesidad de marcar perfil propio, por si suena la flauta del tiempo electoral, pero el caso es que Yolanda Díaz, con vicepresidencia y sin liderazgo en el partido, con Podemos pisándole los talones en las encuestas, ha cambiado de estrategia. Va por libre y ya es la segunda vez que le gana el pulso al PSOE en el Gobierno. Pactando con sindicatos y al margen de los empresarios, que son quienes pagan el pato de sus apuestas. ¿Tendrá que doblar el pulso María Jesús Montero? Lo veremos. La vicepresidenta primera no es el ministro Cuerpo, que acabó replegándose con la reducción de la jornada laboral. Pero el Gobierno no podrá mantener el rumbo con el viento en contra.