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Cuanto mas seria sea la política de la Unión Europea más en evidencia quedará la política española. Durante demasiado tiempo la Unión se ha convertido en un espacio político alejado, en el que los líderes nacionales podían jugar, ante sus conciudadanos. a ser estadistas.
A cambio de normas molestas y en ocasiones incomprensibles la UE financiaba el desarrollo e impulsaba la promoción de los países menos afortunados. Oropel y dinero, quien se iba a sustraer a semejante atractivo.
Había que considerarse muy europeo, como se consideraba la última generación antifranquista, para ver mas allá, para ver un proyecto transcendente, histórico; ejemplo de esa visión europeísta fue Felipe González.
También se pueden señalar como europeístas transcendentes, no simples oportunistas, aquellos que vieron en la cultura de los países integrantes de la Unión una oportunidad para disciplinar y modernizar su país , ejemplo de ellos fue José Maria Aznar.
Luego hemos tenido presidentes que no han entendido lo que suponía la Unión Europea. Presidentes que solo veían la apuesta histórica mas importante de los últimos siglos como una fuente de subvenciones y dinero mas o menos controlable, una enojosa obligación o un photocall para codearse con líderes desconocidos, que siempre parecerían importantes a sus conciudadanos .
Hoy toca sacrificio y esfuerzo, compromiso y visión larga, hoy la Unión representa la carga que supone la responsabilidad de una comunidad política obligada a defenderse por si sola, a ser autónoma e imponer respeto al resto de los actores del tablero internacional. Ese es un juego de adultos y cosmopolitas de verdad , incomprensible para la política pretenciosa , infantil paleta y de algunos líderes políticos.