Tonia Etxarri-El Correo
El Congreso cerrado a cal y canto. Así lo quiere el PSOE que ha propuesto acortar el pleno de la Cámara a dos días para que el 11 de setiembre, conmemoración de la Diada de Cataluña, sus señorías independentistas, esos 14 diputados de Junts y ERC tan necesarios para Pedro Sánchez, puedan asistir tan a gusto a los fastos catalanes. Un detalle, un guiño. Un ‘qué más da’ si las puertas del hemiciclo las abren y cierran a conveniencia en un Parlamento cuya presidenta socialista, Francina Armengol, bloquea reiteradamente las iniciativas legislativas del PP procedentes del Senado. Nunca, en todo el tiempo que España lleva disfrutando la democracia se había suspendido un pleno por coincidir con una celebración autonómica. Otra cosa es la cortesía parlamentaria en tiempos de campañas electorales autonómicas. O cuando el PP celebró su congreso nacional. Pero no existen precedentes de haber anulado un pleno para no interferir en los festejos de una comunidad. De hecho, el año pasado también coincidió el 11-S con la agenda del Congreso .
Los diputados de ERC y Junts estuvieron de cuerpo presente en la sesión. Un ratito. Pero estuvieron. El tiempo suficiente para que Míriam Nogueras formulara una pregunta a la vicepresidenta y ministra de Hacienda sobre «el expolio fiscal» de Cataluña y María Jesús Montero aprovechara la oportunidad para responderle con esta proclama: «la situación en Cataluña es mucho mejor hoy, desde la llegada del presidente Sánchez que cuando gestionaba el PP». Fin de la cita.
Este año es diferente. A medida que la debilidad parlamentaria del Gobierno se hace más palpable, sus socios van subiendo el nivel de sus exigencias. Podrían haber desempeñado el mismo papel que el año pasado. Pero ya que el PSOE se lo pone facilón, a ERC y Junts no les vendrá mal presumir de su nivel de influencia en las Cortes españolas cuando se presenten en la ofrenda floral a Rafael de Casanova. ¿Que la Diada trasciende a nivel nacional hasta el punto de trastocar la agenda del Parlamento? Un subidón.
¿Cómo no va a despertar suspicacias esta suspensión si ante una tragedia como la de la dana el PSOE no reaccionó de la misma manera? Era el 30 de octubre y, mientras se contabilizaban desaparecidos y muertos (227 al final), Patxi López dijo que la obligación del Parlamento era legislar. No suspendieron el pleno porque fue más importante, para el PSOE, que se votara el cambio de mayorías en la renovación del Consejo de Administración de RTVE, para reducirlas de 2/3 a la mitad más uno.
No hay que ser un lince para deducir por qué el PSOE quiere cerrar el Congreso el 11 de setiembre, congraciándose con sus socios justo en capilla de la negociación de los Presupuestos. Y concluir qué ventajas obtendrá Pedro Sánchez si se evita que la citación de Begoña Gomez ante el juez –que se producirá si el instructor desatiende la petición del aplazamiento del abogado de la imputada por presunto delito de malversación– termine siendo la diana de la sesión parlamentaria. Así es que, el 11 de setiembre, puertas cerradas. ¿Defenderá lo mismo Patxi López cada vez que un pleno del Congreso coincida con una festividad autonómica?