Fidelito Sánchez-Vozpópuli
- Tal vez estemos asistiendo al nacimiento del primer autócrata europeo del siglo XXI.
Observo, con alguna inquietud, que el presidente Sánchez adopta estrategias fidelistas para afrontar la realidad: me refiero, entre otras, a convertir a los adversarios en abstracciones fantasiosas extremas (fascistas, extremistas de derecha). O a proclamarse adalid de causas populistas de gran impacto madiático (la tarea de salvar el planeta, por ejemplo). Lo que equivale a suplantar la realidad que emana de los hechos, por una versión ficcional, sentimental e ideologizada de la misma.
Claro que el llamado cambio climático existe, desde el principio de los tiempos. La especie humana tiene poco o nada que ver con eso. Somos demasiado pequeños, insignificantes, para el planeta. El llamado cambio climático con el que se atemoriza a los europeos y a los países democráticos es una ideología creada por los socialistas y sus derivados parasitarios, con el fin de hacer dinero y controlarnos aún más. Si no hubiera sido el “cambio climático”, gracias a Al Gore y al dinero invertidos por las universidades norteamericanas en científicos afines, hubiera sido otra cosa. ¿El agujero de la capa de ozono?
La maquinaria necesita combustible, mucho combustible. Y. Supongo que ya lo han adivinado: el combustible es nuestro dinero
Y ya que he mencionado la ideología climática, explicaré cómo funciona: el Fascismo Climático y la Gestapo del Reciclaje (Gobierno, UE), imponen las normas y antes o después (no lo tengo claro) surge una miríada de organismos y organizaciones parásitas a los que van a parar políticos, familiares, socios, buscadores de fortuna de los Partidos. En lo más bajo de la pirámide, naturalmente, los mangantes y derelictos menores y las intercambiadoras de sexo por puestos por nóminas estatales que han venido asomando en los diarios en los últimos tiempos. A partir de ese momento, la maquinaria necesita combustible, mucho combustible. Y. Supongo que ya lo han adivinado: el combustible es nuestro dinero. Que va a enriquecer a la cúpula y sus compinchados. Pero que, además, sirve para crear y alimentar una legión de personas más o menos honestas que necesitan un trabajo. De esta manera, se crea una red social de apoyo a las demenciales ordenanzas impuestas por la ideología climática.
El esclavo más valioso
¿Apoyarán y defenderán estas huestes de empleados la estructura que les da de comer por muy estrambótico que sea su ideario catastrofista? Por supuesto que sí. Y saldrán a las calles a defender la Causa Climática. Es muy reconfortante el calorcillo moral que da saberse de parte de los buenos, de los que salvarán el planeta. Y acudirán a recoger botellas de plástico a las playas, y día tras día colocarán religiosamente cada porquería orgánica, plástica o de cualquier otra clase. Qué gran jugada. No hay esclavo más valioso que aquel al que convences de que trabaja por el Bien y de que es esclavo por voluntad propia. Y no hay que olvidarlo, los esclavos votan, fielmente.
Se calcula que Castro dejó al morir una fortuna de 700 millones de dólares, sin contar el valor de la isla de Cuba que usufructuó como si fuese una finca familiar durante toda su vida
Pero volvamos a las estrategias compartidas por el fidelismo y el sanchismo. En ambos casos, sus líderes y aledaños proclaman la dedicación a los pobres y desfavorecidos, mientras se enriquecen. Se calcula que Castro dejó al morir una fortuna de 700 millones de dólares, sin contar el valor de la isla de Cuba que usufructuó como si fuese una finca familiar durante toda su vida, Y al morir, la dejó en herencia a su familia de asesinos (el hermano) y esbirros, vagos y gorrones hijos y nietos. Cuánto tendrá Sánchez cuando termine su carrera política… a saber.
Y aún debo hablar de la más importante característica compartida por ambos dirigentes: el odio hacia los ciudadanos de sus respectivos países. No digo Pueblo porque la palabra Pueblo me provoca un profundo asco. La palabra Pueblo es la piedra de toque de toda la imbecilidad grupal y de todos los horrores de la llamada Identidad y sus siniestras excrecencias: la Patria, el Lugar al que Pertenecemos, ¡Mi Tierra! Todas combustibles de primera clase al servicio de los demagogos, los patriotas profesionales, los salvadores, los libertadores y otras alimañas.
Han convertido un lugar próspero y civilizado, en una especie de basurero gigantesco y militarizado lleno de gente hambrienta y envilecida por tantos años de miserias de todo tipo.
De que Fidel Castro odiaba profundamente al llamado “pueblo cubano” hay infinitas pruebas. Basta constatar lo que era la República de Cuba antes de que llegara al Poder la familia Castro y compararlo con lo que es la Cuba Socialista de hoy, después de más de medio siglo de gestión “revolucionaria” de Fidel Castro y sus cómplices. Sintetizando, han convertido un lugar próspero y civilizado, en una especie de basurero gigantesco y militarizado lleno de gente hambrienta y envilecida por tantos años de miserias de todo tipo. Hay que odiar mucho el lugar donde vives (como un millonario, eso sí) para destruirlo de manera tan cruel y minuciosa.
No digo que Fidelito Sánchez sea ya Fidel Castro, sólo que comparte algunos rasgos inquietantes con el dictador cubano. Al contrario de déspotas como Pinochet o Franco, que por muy asesinos que fueran no odiaban su país y los hicieron prosperar mientras gobernaron, los Fidel y los Fidelitos socialistas tienden a destruir aquello que gobiernan. Qué otra cosa que trabajar en la destrucción de España son las medidas que adopta Sánchez para facilitar la independencia de Cataluña y el País Etarra (o Vasco), qué otra cosa que trabajar en la destrucción de España es permitir y apoyar la persecución del gran idioma español en Cataluña y la imposición del euskera en el País Etarra, la sumisión al dictadorzuelo marroquí, el posicionamiento de Sánchez junto a la peor banda de delincuentes y lacayos del Poder Narcocastrista en Hispanoamérica, amén de su obsceno compadreo con los comunistas chinos y su política de puertas abiertas a la invasión islámica.
Tal vez estemos asistiendo al nacimiento del primer autócrata europeo del siglo XXI. Los españoles harían muy mal no tomándoselo en serio. Puede costarles muy caro. Lo sé porque ya lo viví.