Pablo Sebastián-Vozpópuli
- La campaña del PSOE podría coincidir con los juicios de la corrupción política y del entorno familiar del presidente
Los últimos regalos, o los sobornos, con los que Pedro Sánchez pretende comprar el apoyo parlamentario de sus socios para alcanzar en 2027 el final de la legislatura, tienen fecha de caducidad para cuando se convoquen las elecciones generales y llegue un gobierno conservador como lo anuncian la mayoría de las encuestas.
Sobre todo si, para entonces, la campaña electoral coincide con el auge de los notorios juicios por corrupción del entorno político y el familiar del Presidente que están al llegar. Y cuando estén sentados en sus banquillos respectivos el fiscal general Álvaro García Ortiz, la esposa y el hermano del presidente, Begoña Gómez y David Sánchez, y los Javier Koldo, José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Leire Díaz entre otros.
Semejante espectáculo, que preocupa en La Moncloa y en plena campaña electoral, no solo hundirá al PSOE en los resultados sino que puede arrastrar a sus socios de extrema izquierda, Sumar y Podemos. Los que aparecerán como cómplices de la corrupción y del ‘puterio machista’ de varios de los encartados. Salvo que Podemos se decida a romper la legislatura retirando su apoyo a Sánchez para marcar distancias con el PSOE.
Ante esta situación, Ione Belarra ha declarado que en Podemos no descartan que Sánchez pretenda presentar unos Presupuestos de 2026 a sabiendas que los perderá y con ese motivo provocar un adelanto electoral como ya lo hizo en 2018.
Visita de Sánchez a Suiza
Lo que también podría ocurrir con Junts y Puigdemont (al que Sánchez podría visitar pronto en Suiza) porque sus pactos con Sánchez ya les están haciendo perder votos en Cataluña a Junts en favor del nuevo partido de la extrema derecha nacionalista y xenófobo de Aliança Catalana que lidera la alcaldesa de Ripoll, Silvia Orriols.
Sin embargo Sánchez parece insistir en continuar sin adelanto electoral e incluso pretende aprobar los Presupuestos de 2026 subiendo el precio a pagar de los regalos a los nacionalistas y la extrema izquierda con fondos públicos y competencias del Estado, para nuevas ‘conquistas sociales’ y cesiones de competencias fiscales y de Seguridad Social a Cataluña y País Vasco. Y a no perder de vista la negativa de los nacionalistas a colaborar con el plan de reparto de inmigrantes llegados a Canarias que ahora ultima el Gobierno.
Concesiones que sin duda serán anuladas y revertidas por un gobierno conservador, como serán derogadas últimas leyes del sanchismo, incluida la de ‘La ley de memoria histórica’. Un horizonte reformador que Sánchez lo va a utilizar para alarmar a sus socios y votantes con el fantasma de la llegada a España de un gobierno de la extrema derecha del PP y Vox.
El recurso de los Fondos Europeos solo permite el uso exclusivo y concreto de ciertas partidas que nos asigna la UE, pero no utilizar esos Fondos para el gasto general del Ejecutivo. Y menos aún para comprar los votos de sus socios parlamentarios
El que parece imparable a tenor de las últimas encuestas independientes que le otorgan al PP y Vox cerca de los 190 escaños mientras al PSOE y a sus aliados los sitúan en el entorno de los 160 diputados.
Pero antes vamos a asistir al mercadeo de los apoyos que Sánchez necesita para concluir la legislatura y para aprobar unos PGE de 2026 sin los que ya no puede gobernar. Porque el recurso de los Fondos Europeos solo permite el uso exclusivo y concreto de ciertas partidas que nos asigna la UE, pero no utilizar esos Fondos para el gasto general del Ejecutivo. Y menos aún para comprar los votos de sus socios parlamentarios.
Mientras tanto, la inquietud sanchista avanza en el ámbito judicial donde se espera que el Tribunal Supremo anuncie en septiembre la apertura del juicio oral contra el Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, ya acusado del delito de ‘revelación de secretos’ relativos al procesamiento por un fraude fiscal del novio de Isabel Ayuso, Alberto González Amador.
Lo que puede romper el muro de silencio de estos tres, asunto que preocupa y con razón en Moncloa y sobre todo en Ferraz ante el riesgo de que aparezcan indicios de financiación ilegal del PSOE.
Y puede que otro tanto ocurra con David Sánchez en Badajoz, y un poco más adelante con Begoña Gómez, ahora también acusada de malversación de fondos públicos por la utilización de su asistenta de la Presidencia del Gobierno, Cristina Álvarez, en sus negocios privados, sobre lo que existen un alto número de pruebas documentales.
Y a la espera estamos de nuevos informes de la UCO sobre la banda del Peugot de Ábalos, Koldo y Cerdán, que podrían provocar el envío a prisión -donde ya está Cerdán, que pretende salir- de Koldo y Ábalos. Lo que puede romper el muro de silencio de estos tres, asunto que preocupa y con razón en Moncloa y sobre todo en Ferraz ante el riesgo de que aparezcan indicios de financiación ilegal del PSOE.
A pesar de todo esto y lo que está por venir ahora asistiremos al baile de las amenazas nacionalistas a Sánchez (e incluso a Salvador Illa en Cataluña donde tiene pendientes los Presupuestos de la Generalitat). Una danza macabra y chantajista a la que ya están acostumbrados en La Moncloa y que confían en superar, salvo que, como dice Belarra, estén pensando en un adelanto electoral.
Moción de censura descartada
Mientras que en la oposición el PP de Alberto Núñez Feijóo continúa a la espera de los nuevos acontecimientos del inicio del curso político otoñal, sin descartar la posibilidad de un adelanto electoral en las tres autonomías de Castilla y León (ahora complicado por los incendios), Madrid y Andalucía. Con el objetivo de marcar un tendencia electoral victoriosa y de dejar en la peor evidencia y derrotados a los ministros Oscar Puente, Oscar López y a la vicepresidenta María Jesús Montero.
Lo que está claro es que Feijóo no quiere presentar una moción de censura en el Parlamento contra Pedro Sánchez porque la podría perder. Incluso si los líderes de Junts y Podemos decidieran previamente romper la coalición, lo que no es fácil de imaginar.
En todo caso, si Sánchez no logra los Presupuestos, y es consciente de los problemas que tiene con Junts y Podemos, podría adelantar las elecciones y evitar el riesgo de que, si se aplazan, la campaña electoral del PSOE pueda coincidir con los juicios de la corrupción política y del entorno familiar del presidente que de momento está deshojando la margarita del adelanto de la cita electoral. Sin prisas y a la espera de los nuevos acontecimientos que se esperan en la apertura del curso político otoñal.