Olatz Barriuso-El Correo

  • Esteban critica que el Rey acuda a la villa foral como «mero acompañante» y no «aporte nada» más de cuatro décadas después de la visita de Juan Carlos I en 1981

A punto de que el Rey Felipe VI homenajee en Gernika a las víctimas del bombardeo de abril de 1937 junto al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, el PNV eleva el tono contra la Monarquía española, con un mensaje áspero y similar al de EH Bildu, que rechaza participar en los actos de esta jornada histórica al considerar que, al no pedir perdón por el letal ataque de la Legión Cóndor, Felipe VI «huye de sus responsabilidades como jefe de un Estado reinstaurado por Franco». En la misma línea, el presidente del PNV, Aitor Esteban, ha dicho hoy «no entender» que Felipe VI, máximo representante de una Monarquía «puesta por Franco», acuda a la villa foral como «mero acompañante» del jefe del Estado alemán, y a diferencia de la petición de disculpas que sí asumirá Steinmeier, «no pida perdón» al pueblo de Gernika por las bombas lanzadas por los nazis en apoyo al régimen franquista.

Para Esteban, tendría aún más lógica que el Rey hiciera un acto de contrición por Gernika porque, a diferencia de Alemania, donde hubo una «ruptura» con el nazismo, en España «la jefatura del Estado está ahí después de una Transición» y es una Monarquía que «fue puesta por el régimen anterior, por Franco, y se dio por hecha y teniendo que ser aceptada por el régimen al que dio lugar la Transición». El apunte de Esteban sobre la continuidad que supondría la Corona respecto al régimen franquista va más lejos de las críticas habituales del PNV a la Monarquía, que solían girar sobre la necesidad de reformar la Constitución para acabar, por ejemplo, con la inviolabilidad del Rey pero no se centraban tanto en el mensaje habitual de la izquierda abertzale sobre el carácter fallido de la Transición y la necesidad de sustituir el denominado ‘régimen del 78’.

Hoy, Esteban ha lamentado que Felipe VI acuda a Gernika como «mero acompañante» de Steinmeier, sin más contenido en su visita que el meramente protocolario, más de cuatro décadas después de que su padre, Juan Carlos I, acudiera a la villa foral en la convulsa España de principios de 1981, un acto en la Casa de Juntas en el que los representantes de HB interrumpieron su discurso con cánticos del ‘Eusko Gudariak’. «Que venga aquí después de esa última visita del 81 tiene que significar algo, tiene que ser para aportar algo al pueblo vasco», sea, ha dicho, para pedir perdón por el bombardeo o para dar algún paso en materia de «autogobierno» o de «reconocimiento nacional» de Euskadi. «Nos parece que falta algo», ha zanjado.