Jon Juaristi-ABC

  • ¡Oh, Tiempo, oh, Todavía,/ preñado de inminencias!/ Tú me acompañas en la senda fría,/ tejedor de esperanzas e impaciencias (Abel Martín)

El caso es que la progrez dice que el Padre Tiempo pondrá las cosas en su sitio. O que la Historia los absolverá, que es una parida como la anterior, pero más marxista, cursi y aburrida, si fuera posible. El Tiempo no pone nada en su sitio, así lo disfracen de memoria democrática. Por cierto, será memoria o será democrática: imposible las dos cosas a la vez. La memoria democrática es como un centollo calvinista.

A lo que iba: el Tiempo lo aniquila todo, cosas y sitios. Y la Historia es un género literario, no una magistrada molona del futuro Estado comunista cubano, como pretendía creer Fidel Castro cuando le condenaron a quince años de prisión por el asalto al Cuartel Moncada, en 1953, y dijo aquello de «la Historia me absolverá» (para ser una dictadura sanguinaria, la de Batista no se propasaba en la represión del pijerío revolucionario: más le piden ahora a Ábalos las acusaciones particulares). A Castro no lo absolvió la Historia: lo puso en la calle, a los dos años, el sargento Fulgencio, de orígenes humildes, que había estudiado con los misioneros cuáqueros y no con los jesuitas. Pues sí, el malvado Batista amnistió a Fidel en 1955. Cumplí yo más condena con Franco.

Pero el caso es que la peña esta no se fía ni del Tiempo ni de la Historia. Sospecha que ya no le queda tiempo para aguardar a que el Tiempo ponga las cosas en su sitio o a que la Historia absuelva a Ortiz, perdón, García, y por eso la Pirada llamó a la movilización de las masas contra el Tribunal Supremo en cuanto se supo la condena del Filtrón. Sinceramente, creo que los grupis de la Vicevice esperaban un poco más. Esperaban, por lo menos, un bombardeo de la plaza de las Salesas desde un Potemkin II del Instituto Cervantes anclado en el Manzanaes. Pero, ah, una cosa es Putin, y otra, el Putinclub sanchista.

La que estuvo como siempre, muy en su papel, fue la portavoza del Gobierno, Alegría Embotellada o Aleluya Incontinente, la cual, a la pregunta de si la parte contratante de la primera parte, o sea, los ministros, ministras y ministres socialistas, estaban de acuerdo con la parte contratante de la segunda parte, o sea, la comunista, en lo de la llamada al asalto de la Bastilla, afirmó respetar a los acosadores domingueros de un Tribunal Supremo vacío, subrayando que mucho más ruidosa había sido la manifa ultra del 7 de noviembre ante la sede del PSOE en Ferraz. No se le preguntaba eso, y, además, qué tendrá que ver el pompis con las témporas de Adviento. El Tribunal Supremo es una Magistratura del Estado, la más alta instancia del Poder Judicial. La sede del PSOE en Ferraz, en cambio, como su nombre indica, es la sede del PSOE, donde se cobra y se paga en metálico. Vas a comparar. Como que no escrachabais vosotras vosotros vosotres sedes del PP cuando estabais en la miseria, maña, o qué.