Bieito Rubido-El Debate
  • Toda España asiste interesada en conocer la verdadera dimensión de la complicidad con la narco dictadura de Zapatero y Sánchez

La comunidad internacional, digámoslo sin ningún tipo de ambages, tenía abandonada a Venezuela, como de hecho tiene a Cuba, a Nicaragua o a Irán. Lo que sufren los ciudadanos de esos países les queda lejos a casi todos los líderes de las distintas naciones. Ahora que Trump desde su poderío de primera potencia mundial ha decidido entrar en Venezuela para desalojar a un narco dictador que llevaba trece años maltratando a su pueblo, la mayoría de esos dirigentes se han puesto al lado de los norteamericanos. Todos, menos Sánchez, que invoca una extraña interpretación del Derecho Internacional para ponerse de lado. Es una vergüenza para España y para los españoles. Cómo podemos ser el único país de la UE que no apoyamos el desalojo de los dictadores venezolanos, puesto que no solo es Maduro, ahí también están Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y los hermanos Rodríguez. ¿Será por consejo de Zapatero? Podría ser, lo que retrata todavía más el nefando ambiente antidemocrático que hoy reina en el PSOE.

El Derecho Internacional combate a aquellos que conculcan los derechos humanos y ponen en peligro la democracia. Maduro, después del dedo agónico de Chávez, manipuló todas las elecciones y no respetó nunca la voluntad del pueblo. Provocó un éxodo sin precedentes en Hispanoamérica: nada menos que ocho millones de venezolanos tuvieron que abandonar su país. Ayer, en plazas de ciudades de todo el mundo, los exiliados salían a la calle y celebraban las primeras noticias de un acontecimiento notable en todo el mundo, pero que no ha hecho más que empezar. Queda mucho todavía por dilucidar. En primer lugar, ¿dónde está el primer cordón del entorno de Maduro? Más tarde, ¿quién se va a poner al frente del nuevo Gobierno? Resulta muy extraño ese análisis que ayer hizo Donald Trump sobre la figura de María Corina Machado. Sigamos preguntando acerca de la importancia que juegan los recursos naturales de ese país, muy especialmente el petróleo. A ese catálogo de cuestiones hay que sumar si habrá efecto dominó sobre Cuba y Nicaragua. Y lo inteligente es no decir nada y actuar en el momento más inesperado.

En el inventario de cuestiones expuestas nos queda el que más nos concierne, el papel de España. Por parte del sanchismo, hoy ocupante de la Moncloa, ya hemos visto su decepcionante postura, a favor de las dictaduras y de la crueldad. Es ciertamente inquietante pensar que nos gobierna un partido que tiene en su seno a un personaje como Zapatero que ha defendido el horror de la brutalidad, incluidos tormentos físicos y asesinatos. La mayoría de los españoles veríamos con buenos ojos que se respetara la voluntad del pueblo venezolano, expresada en las elecciones de julio de 2024, y que Edmundo González y María Corina Machado, aunque solo fuese en una fase transitoria, ordenasen el país para un futuro mejor.

Efectivamente, en la relación de asuntos pendientes, toda España asiste interesada en conocer la verdadera dimensión de la complicidad con la narcodictadura de Zapatero y Sánchez.