Pedro Chacón-El Correo

  • ¿Y si es la política moderada de Feijóo la que no acaba de entenderse por una mayoría de derechas?

Del mismo modo que Sánchez se la juega en 2026, algo si no parecido sí equivalente va a ocurrir en el ámbito de la derecha. Mientras Vox se encuentra cómodo en una situación en la que todo el nacionalismo ha basculado definitivamente a la izquierda y nadie está dispuesto ni siquiera a una moción de censura instrumental para salir del marasmo, el PP de Feijóo no se resigna a este esquema simplificador y maniqueo en el que España y sus instituciones clave (judicatura, monarquía) aparecen como mínimo cuestionadas por todos los partidos que apoyan al actual Gobierno.

Loable empeño el del gallego y que de triunfar supondría un vuelco en todos los sentidos, sin duda a mejor en mi opinión, a la actual coyuntura política en España. Pero el resultado de Extremadura resulta inquietante. Podríamos acotarlo a la peculiar idiosincrasia de esa región, muy ruralizada todavía y con un miedo difuso a la inmigración, aprovechado por Vox. Pero, ¿y si es la política moderada de Feijóo la que no acaba de entenderse por una mayoría de derechas? Tras las declaraciones en su última entrevista, en la que dijo que él está abierto a negociar con todos menos con EH Bildu, muchos electores de derechas se preguntan cómo es posible que tienda la mano a partidos como Junts, con su presidente fugado tras un golpe de Estado, como ERC, que dice que volvería a repetir el ‘procés’, o como el PNV, que por mucho que critique a Sánchez nunca contribuirá a tumbarle.

Vox resulta antipático a muchos votantes por sus políticas de inmigración y de género. Sin embargo, se lleva mucho voto por su tolerancia cero con las demasías de unos partidos nacionalistas que con Sánchez se han creído que todo el monte es orégano. En cambio, el PP, que se mantiene moderado en políticas de género e inmigración, y por ahí gana, persiste en esa moderación respecto de los nacionalismos y ahí es donde creo yo que genera más inquietud en el voto de derechas.

En una cosa le doy la razón a Feijóo y es que él no confunde a los partidos nacionalistas con sus votantes, porque piensa que muchos que votan al nacionalismo no lo hacen por su ideología independentista sino porque salen ganando con esas políticas enraizadas en su región. Pero esto tiene un pequeño problema, y es que el PP que podría hacer esas políticas en Euskadi ni está ni se le espera. Con la mano tendida de Feijóo a los nacionalistas su partido pierde mucho voto en el País Vasco y en Cataluña. La otra alternativa es la de Ayuso, a la que el propio Pradales está convirtiendo en referente. O la de Vox. Y las próximas citas autonómicas servirán para confirmar si lo que hemos visto en Extremadura se mantiene, es decir, que el PSOE se hunde pero el principal beneficiario es Vox o si se trata de algo específico de allí y no extrapolable a zonas más urbanizadas que le podrían dar la razón a las políticas moderadas de Feijóo.