Bieito Rubido-El Debate
  • Es posible que el manifiesto que ayer se presentó no tenga toda la fuerza necesaria para remover conciencias en el seno del socialismo español. Pero es una enmienda a la totalidad del modelo que ha instalado en estos años Pedro Sánchez. Es una llamada de atención y creo que es encomiable que personas como Jordi Sevilla se atrevan a dar un paso adelante

La pregunta de hoy es si otro PSOE es posible. Un partido que esté bien alejado del sectarismo de Sánchez. Un partido con dirigentes que posean sentido de la Historia y sentido de Estado. En definitiva, una propuesta política comprometida con la democracia y el bien común. Porque ahora mismo la banda que dirige Pedro Sánchez se encuentra en las antípodas de todo ello. El combustible ideológico de la extrema izquierda que nos gobierna es el odio y el derribo de los consensos democráticos. Fíjese el lector que lo último que supimos ayer es que Junqueras se había reunido en secreto hasta tres veces con Sánchez para perpetrar el mayor ataque a la solidaridad interterritorial. Absolutamente infiable. Sánchez es un presidente que actúa contra su propio país. Algo impensable hasta su llegada. Pero también lo está haciendo contra su propio partido y contra sus correligionarios. Cuanto más tarde en convocar elecciones el resultado para el PSOE va a ser peor.

Jordi Sevilla, antiguo ministro, expresidente de Red Eléctrica y profesor de economía en tardes libres de Zapatero, planteó ayer una recuperación de la vía socialdemócrata ante un PSOE situado en la deriva ultraizquierdista. Sevilla, además, lamenta la crispación que su actual partido genera y solicita que vuelva a tener un proyecto autónomo. Es decir, que no esté hipotecado por los partidos vinculados al terrorismo y al golpismo. De hecho, le solicita a Sánchez que se centre más en los problemas de los ciudadanos y que tenga capacidad de alcanzar consensos con sus adversarios políticos, que no son otros que los partidos de derechas y no la extrema izquierda antidemocrática que trabaja para destruir España. A eso le llama Jordi Sevilla Socialdemocracia 21.

Habrá comprobado ya el antiguo ministro de Zapatero el apagón informativo que le han dado los medios sanchistas, muy especialmente TVE, a la que le acaban de insuflar 700 millones de euros del patrimonio de todos nosotros. Así se las gasta su correligionario Sánchez. No en vano es el alumno más aventajado de Zapatero.

Es posible que el manifiesto que ayer se presentó no tenga toda la fuerza necesaria para remover conciencias en el seno del socialismo español. Pero es una enmienda a la totalidad del modelo que ha instalado en estos años Pedro Sánchez. Es una llamada de atención y creo que es encomiable que personas como Jordi Sevilla se atrevan a dar un paso adelante. Mi duda, creo que bien fundada, es que eso sirva para algo. El cemento del poder todavía sirve de argamasa para unir especialmente a los más mediocres. Falta coraje y cultura política. Ya veremos en qué cosecha de votos en las municipales y autonómicas se va a convertir esta inacción de los socialistas.

La historia del PSOE, salvo los años de Felipe González, no es precisamente una historia admirable. Al actual ocupante de la Moncloa le quedan 17 meses para dormir en su actual colchón. En el camino hasta ese final, todavía puede generar mucho caos y mucho daño a la convivencia. No es un político normal. No juega con las reglas que conocíamos hasta ahora. No descarten un fin de fiesta que vuelva a tensionar a los españoles, algo así como una crisis constitucional, aprendiendo de su maestro Zapatero. Ciertamente, los antecedentes del PSOE dan miedo.